El huracán Dean alcanzó anoche la máxima categoría cinco, potencialmente “catastrófica”, en su ruta hacia la península de Yucatán, en México, informó el Centro estadounidense de Vigilancia de Huracanes.
La velocidad del viento llegó a 256 kilómetros por hora y el huracán “alcanzó la categoría cinco, potencialmente catastrófica, en la escala Saffir-Simpson”, explicó el NHC, con sede en Miami (Florida, sureste de EE.UU.).
La categoría cinco, la más alta en la escala Saffir-Simpson, es poco común y supone la presencia de vientos por encima de los 249 kilómetros por hora.
Los pronósticos de anoche preveían que Dean, que dejó nueve muertos en el Caribe, tocara de lleno la costa mexicana con todo su poderío, la madrugada de hoy martes.
A las 00H00 GMT del martes, el ojo del huracán se encontraba a 335 kilómetros al este de Chetumal, en México, y los bordes del huracán empezaban a tocar la península.
Desde que existen registros históricos de huracanes, solamente 28 con categoría cinco se han formado en el Atlántico, cuatro de ellos en 2005. Dean es el primero de la temporada, que toca tierra.
Dean provocó que el agua de la bahía de Chetumal, en el Estado mexicano de Quintana Roo (este), comenzara a retirarse mar adentro y amenazaba con regresarla con fuerza provocando inundaciones, una vez que el ojo del meteoro impacte en esa ciudad.
Algunos lugareños bajan momentáneamente de sus automóviles para ver unos cinco metros del fondo del mar normalmente cubierto por el agua turquesa.
Los pronósticos advertían desde la mañana del lunes que Dean impactará en el centro-sur de Quintana Roo, en el municipio Felipe Carrillo Puerto exactamente, a unos 180 km del balneario de Cancún y a 120 km al norte de Chetumal.
Pero no fue sino hasta pasado el mediodía del lunes que los habitantes de Chetumal, unas 450,000 personas, se enteraron de que repentinamente había una “alta probabilidad de que una parte del ojo del huracán llegue” directamente a esta metrópoli, capital del Estado.
Dean, de categoría 5 —la máxima—, amenaza a unas 85,000 personas, ubicadas en cuatro municipios declarados en alerta roja desde la tarde del lunes.
La incredulidad o negación que muestran los habitantes ante el inminente peligro, derivada de la errática trayectoria de Dean, que primero se estimaba impactaría en Cancún, es uno de los principales problemas que enfrentan las autoridades que insisten en advertir que en pocas horas se recurrirá a la fuerza pública para evacuar todas las zonas vulnerables.
Las radios de la localidad reportaban que unas 2,000 personas se negaban a ser trasladadas a los refugios anticiclónicos, muchas de ellas pertenecientes a la etnia maya, que viven en pequeñas chozas con techos de teja.
“Hay zonas con resistencia y de ser necesario aplicaremos la fuerza pública”, decía Félix González en uno de sus reportes radiales.
“Yo he vivido toda la vida aquí y nunca había visto así la bahía, gracias a Dios alcancé a poner maderas en mi casa, pero la verdad es que estoy muy asustado”, dijo con los ojos enrojecidos Santiago Cesario, mientras observa el amenazante horizonte.
Alerta en Belice
La ONU decidió enviar a Belice un equipo de ayuda de emergencia antes de que llegue Dean, anunció la oficina del organismo mundial para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.
Este equipo debería llegar al país antes que el huracán, precisa en un breve comunicado la oficina.
El huracán Dean, considerado por los meteorólogos como “potencialmente devastador”, se acercaba a México y Belice, pero los vientos de 240 km por hora podrían no golpear Cancún y la zona más turística de la península mexicana de Yucatán, donde se declaró la alerta máxima.
Dean dejó un saldo de 9 víctimas mortales a su paso por Martinica (2), Haití (4), República Dominicana (2) y Jamaica (1).
Daños severos en Jamaica
Jamaica intentaba recuperarse ayer del arrasador paso de Dean, que alcanzó el sur de la isla dejando un muerto, árboles arrancados que cortaban las calles y amplias zonas inundadas por las enormes olas en las áreas costeras.
Los jamaiquinos se encontraron en la mañana de lunes con las escenas de la devastación cuando salieron de sus casas, agotados, sin dormir y aún con el zumbido de ráfagas de viento y lluvia en sus oídos.
Christopher Webley, un residente de Gold Mine, en la provincia de Clarendon (centro-sur), murió cuando su casa se derrumbó por los vientos huracanados que azotaron la isla en la tarde del domingo, informó la Policía.
El Gobierno declaró el estado de emergencia en el país por 30 días y otorgó a las fuerzas policiales poderes más amplios, luego que se desataran saqueos, anunció la primera ministra jamaiquina, Portia Simpson.
Cuando el ojo del huracán ya había pasado, arañando apenas el sur del país, muchos no ocultaron su satisfacción de que la isla hubiera logrado resistir a la furia de Dean, que parecía ir ganando poder a medida que se acercaba a la isla .
Sara Barnett, residente del este de Kingston, relató al periódico Jamaica Gleaner que estaba contenta de que ella y su familia estuvieran bien.
Las calles de la capital jamaiquina estaban llenas de residuos y escombros que dejó el huracán por todos lados.
Una situación similar se vivió en Haití donde el meteoro se cobró cuatro vidas.