Cinco días después del devastador terremoto en Perú, los poblados de la sierra andina próximos a la zona de la costa central empezaron ayer a recibir ayuda por helicóptero, ante la imposibilidad de acceder por tierra.
Sin saberlo, el alcalde de la remota localidad de Moyapampa, Marcos Yáñez Mejía, llegó ayer a Pisco después de tres días de viaje a pie y en camión para pedir auxilio para su pueblo, que está incomunicado por carretera desde el sismo de ocho grados Richter del pasado miércoles.
Tras recorrer los 180 kilómetros que separan Moyapampa de Pisco, Yáñez consiguió que uno de los primeros helicópteros que partió con víveres hacia las zonas serranas fuese a su caserío, en el departamento de Huancavelica y a 2,400 metros de altitud.
Ocho helicópteros de la Policía y las Fuerzas Armadas peruanas empezaron a trasladar los víveres por decisión del Gobierno, al no haber podido despejar los caminos que acceden a esas áreas, bloqueados por el terremoto del 15 de agosto.
Yáñez Mejía relató a Efe que, junto a otros tres vecinos, empezó el pasado viernes su largo viaje.
El terremoto “fue intenso, pasamos mucho miedo y la mayor parte de las casas del pueblo se cayeron o se agrietaron”, explicó.
Las necesidades más inmediatas de los peruanos afectados por el sismo que asoló la pasada semana una parte de ese país andino son el agua potable, la sanidad, los alimentos y los trabajos temporales, identificó ayer la ONU.
Naciones Unidas señaló que está preparada para lanzar un llamamiento internacional para ayudar a los supervivientes y mantener al mismo tiempo el nivel de asistencia.
El Presidente de Perú, Alan García, hizo un llamamiento a la sociedad civil para que suministre más ayuda a los damnificados.
“Este es el momento en que la sociedad civil (peruana) debe trabajar”, manifestó el mandatario a los periodistas desde Pisco, la ciudad más afectada por la catástrofe.