Una de las principales virtudes de Johan Santana, es que puede impactar un día, y al siguiente lucir como si nada.
Hace unas semanas agitó los periódicos al decir que no tenía sentido seguir en Minnesota debido a que no percibía empeños serios por conformar un conjunto con chance de ir al play off.
Luego subió a la colina y realizó una gran presentación con la que disipó cualquier duda sobre su ética de trabajo y su compromiso con los Mellizos.
Este domingo, le metió 17 ponches a los Rangers, lo cual constituye un nuevo récord para Minnesota y un registro para carabineros latinos, lo que le llevó de nuevo a los titulares.
Pero ayer, cuando sus amigos y familiares lo llamaron desde Venezuela y le preguntaron ¿oye, cómo fue que hiciste eso?, el zurdo se limitó a decir que “sólo hice mi trabajo”.
Y eso ciertamente es lo que Santana ha pasado haciendo en las Mayores en los últimos cuatro años. Su trabajo es dominar oponentes y lo hace mejor que nadie en todo el beisbol.
A pesar de ser uno de los lanzadores menos respaldados en las Grandes Ligas, el zurdo tiene balance de 13-9 y 2.88 en efectividad, un rendimiento parecido al de la temporada pasada.
Este año, junto al 13-9 y 2.88, tiene 191 ponches y 39 bases en 175 entradas. El año pasado, a esta altura, tenía 14-5 y 3.10, con 187 ponches y 38 bases en 177.1 episodios.
Sin embargo, la percepción que ha quedado es que este año, Santana no lleva el mismo ritmo del 2006. A lo mejor porque Minnesota llevaba 21-5 en las primeras 26 aperturas del zurdo. En cambio ahora tiene 15-11.
No obstante, después de su demostración de poderío del domingo, Santana está de regreso a los primeros planos, un sitio del cual en realidad no ha salido en los últimos cuatro años.
Gracias a su poder, precisión y astucia, Santana va camino a reacomodar la historia del pitcheo latino.