Se ha escrito y hablado mucho sobre el potencial del Lago Cocibolca y se han realizado innumerables foros en las últimas tres décadas, en los que se ha discutido qué hacer con los ya famosos 475 metros cúbicos por segundo que el lago aporta al río San Juan.
Se dice que se puede hacer un trasvase del lago Cocibolca al lago Xolotlán y generar energía hidroeléctrica a través del río Tamarindo, además de “limpiar” el lago Xolotlán y regar 600,000 hectáreas de suelos fértiles; que se puede generar energía hidroeléctrica a través de Brito; que se debería explotar su potencial pesquero; que tiene un alto potencial turístico; que con sus aguas se puede resolver el problema de abastecimiento de agua que tienen las principales ciudades de Nicaragua; que puede ser parte de un canal interoceánico; que puede servir como una vía de navegación; que puede abastecer a toda Centroamérica, etc.
Han transcurrido más de 30 años desde que comenzaron a plantearse estas ideas y ningún gobierno ha decidido cómo aprovechar este enorme reservorio de agua que la naturaleza nos ha dado.
En los años setenta el Gobierno formó un equipo de profesionales que estuvieron trabajando en este sentido, pero no finalizaron su misión. En los años ochenta, el actual Vicecanciller, en ese entonces alto funcionario del Midinra, promovió fuertemente el desarrollo de distritos de riego en los suelos más fértiles del país. El hacer económicamente viable este proyecto demandaba de la generación de energía hidroeléctrica, pero nunca se tomó una decisión al respecto.
Este fue el último esfuerzo serio que se hizo para decidir qué uso se le daría a las aguas del lago Cocibolca. Ahora la Cancillería está promoviendo la construcción del canal interoceánico.
Recientemente el sociólogo y economista Oscar René Vargas expresó que exportar agua a la región centroamericana produciría 32 millones de dólares diarios. La idea es fantástica. De llegarse a concretar, el país estaría recibiendo 11,680 millones de dólares al año. Qué fantástico es saber multiplicar y dividir.
Decidir cuál será el destino del lago Cocibolca debe ser el resultado de un profundo análisis socio-económico-ambiental, lo cual requiere de profesionales experimentados, recursos económicos y sobre todo, de una voluntad política para tomar una decisión, la que mejor convenga al país. Asignar un aprovechamiento de las aguas del Cocibolca sin haber realizado los estudios de factibilidad correspondientes, puede resultar en la toma de decisiones que perjudique y/o comprometa a mediano y largo plazo el futuro socioeconómico y ambiental del país.
Por ahora, a pesar de que, tanto el Presidente de la República como autoridades del Marena y la Cancillería han expresado que el lago Cocibolca es un asunto de interés nacional, la verdad es que nadie en el Gobierno está tomando acciones para su conservación y más bien pareciera no importarles su destino. Lo único cierto hasta ahora es que la calidad de las aguas del lago Cocibolca se está deteriorando a vista y paciencia de autoridades centrales y municipales, dando la impresión que esto no interesa. En lo demás no hay certeza.
Al doctor Vargas y al ingeniero Manuel Coronel Kautz les invito a promover dentro del Gobierno la creación de una autoridad para la cuenca de los lagos, que tenga como principal misión la búsqueda de la conservación de estos recursos naturales, analice todas las alternativas de su aprovechamiento y recomiende al Gobierno cuál es la mejor opción de aprovechamiento de ambos lagos. La recién aprobada Ley de Aguas lo permite y muchos lo demandan.