Algo está pasando en el Palacio Nacional, fue el mensaje recibido en la redacción del diario LA PRENSA, el mediodía del martes 22 de agosto de 1978. Salí rápidamente en compañía de Margarita Montealegre que iniciaba su carrera de fotógrafa.
Bajamos sobre la calle de Candelaria, pasamos por Catedral, llegamos frente al Club Managua, donde ahora está la Casa Presidencial. Todo era silencio, no circulaban vehículos, ni habían personas visibles. Avanzamos hacia el parque Rubén Darío y entonces observamos gran cantidad de guardias que se arrastraban en dirección del Palacio Nacional.
Avanzamos lentamente hasta estacionarnos en la plazoleta del Palacio de Comunicaciones. Se escucharon disparos de diferente calibre, una fuerte explosión. Poco después conocíamos la impactante noticia que un comando del FSLN se había tomado el Palacio Nacional, donde estaban más de tres mil personas. Todo concluiría el jueves 24 en horas de la mañana.
UN VIEJO PLAN
Desde 1970 se había planeado la toma del Palacio Nacional. Fue en la casa de la familia Bervis, en León, que Edén Pastora Gómez se lo había planteado a Oscar Turcios, Pedro Arauz Palacios y Ricardo Morales Avilés. Se llegó a la conclusión que el FSLN no tenía capacidad para capitalizar los efectos político-militares de la acción. En varias ocasiones se trató el tema y se descartó por la misma razón de no estar el FSLN suficientemente organizado.
Para mayo de 1978 las condiciones habían cambiado y se decide el operativo en una reunión en San José, Costa Rica, en la que participan Edén, Daniel y Humberto Ortega Saavedra, Herty Lewites, Carlos Coronel Kautz y Víctor Tirado López. Edén es enviado a Nicaragua, entrando por Somotillo, pasa días en Chinandega y Chichigalpa donde Carlos Rojas, hasta que a finales de julio llega a Managua, a la casa de Leonel Poveda, conocido como “El Comanche”.
Para la primera quincena de agosto el Comando se comienza a concentrar. Se reúnen Oscar Perezcassar, Joaquín Cuadra Lacayo, Hugo Tórrez Jiménez, Hilario Sánchez, Raúl Venerio, Edén Pastora y Dora María Téllez, en casa de Poveda. Otra reunión se realiza cerca de Ticuantepe, en la casa de Javier Chamorro, ya fallecido, y de su esposa, María Rubiales, actual Embajadora de Nicaragua en las Naciones Unidas.
Después varios miembros del Comando se instalan en la finca Santa Laura, en la Carretera Vieja a León, propiedad de la familia Maltez Huezo. Posteriormente se trasladaron al reparto Serranías, cerca de Monte Tabor, a la casa de Dionisio “Nicho” Marenco y de su entonces esposa, la poetisa Daysi Zamora. Todos pertenecían a la Tendencia Tercerista, encabezada por los hermanos Daniel y Humberto Ortega Saavedra y Víctor Tirado López.
TAMBIÉN LA GPP
Ya decidida la toma del Palacio Nacional, se habían iniciado conversaciones entre las tres tendencias en que estaba dividido el FSLN: Tercerista (TT), Proletaria (TP) y Guerra Popular Prolongada (TGPP). Perezcassar (TT) tenía bastantes relaciones con William Ramírez (TGPP). Había sospechas que ambas tendencias planeaban operativos de gran impacto.
Perezcassar le propuso a William intercambiar información, comunicándole que los Terceristas planeaban secuestrar a Anastasio Somoza Portocarrero “El Chigüín”. William entonces le pidió que suspendieran la operación pues la GPP tenía algo más importante, como era la toma del Palacio Nacional. De inmediato Perezcassar transmitió la información, apresurando el plan ya decidido por la Tendencia Tercerista, concentrando a los miembros del Comando.
Estaba un equipo de apoyo compuesto por Alejandro Carrión, Raúl Venerio, Oscar Perezcassar, Joaquín Cuadra Lacayo, Leonel Poveda, Dionisio “Nicho” Marenco, Daysi Zamora. Había uno muy especial, don Pablo Pichardo, padre de Javier Pichardo, uno de los detenidos en la Cárcel Modelo. Laboraba en el Palacio Nacional y transmitía información al Comando.
Humberto Ortega Saavedra envió de Costa Rica los uniformes; Venerio (Willy) había comprado dos camionetas. Se consiguieron varios rifles Garand, arma de reglamento de la Guardia Nacional. Don Pablo Pichardo era conocido como “La Espinita”, el 22 de agosto confirmó que había sesión de la Cámara de Diputados.
Una parte del comando, bajo la responsabilidad de Hugo Tórrez Jiménez y Walter Ferreti “Chombito”, estaban cerca de Tipitapa, en una finca de un médico de Masaya. Desde allí salieron, en un vehículo conducido por Carlos Salgado López “El Reverendo”, cerca de ellos viajaban en un carro marca Honda, Joaquín Cuadra Lacayo y Alejandro Carrión. De la casa de Serranía salió el otro grupo, con Edén Pastora Gómez y Dora María Téllez, contando con la cobertura de dos vehículos, en uno iban Oscar Perezcassar y Leonel Poveda, en otro Dionisio “Nicho” Marenco.
OPERACIÓN CHANCHERA
Faltando un cuarto para las doce había comenzado la sesión de la Cámara de Diputados, presidida por el vicepresidente, Luis Pallais Debayle, primo de Anastasio Somoza Debayle. A las 12:15 se escucharon gritos y varios militares penetraron al salón de sesiones, otros se distribuían por el edificio, se creyó que se trataba de tropas de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI). Se inició la “operación chanchera”.
Varias ráfagas disparadas frente a los diputados, periodistas y público, obligaron a que todos se lanzaran al piso. Enterados que se trataba de un operativo del FSLN, en muchos rostros hubo expresiones de temor. En la medida que se hacían las identificaciones, varios diputados eran atados de pies y manos, permaneciendo acostados en el piso del salón de sesiones.
Habían en el edificio más de tres mil personas, entre empleados y el público que estaba haciendo diferentes gestiones. Para entonces ocupaban el edificio los ministerios de Gobernación, Hacienda y Crédito Público, el Tribunal de Cuentas, junto con otras dependencias como la Dirección General de Ingresos, la Tesorería General, Presupuesto, las cámaras de Diputados y Senadores.
El Comando fue tomando control del edificio y reuniendo más rehenes importantes, como el Ministro de Gobernación, Antonio Mora Rostrán. Entre los diputados estaban: Luis Felipe Hidalgo, Ulises Fonseca Talavera, Francisco Argeñal Papi, Enrique Sánchez H., Manuel F. Zurita, Alejandro Martínez Talavera, Alba Rivera de Vallejos, Jorge Granera, René Molina, Víctor M. Talavera, Eduardo Chamorro Coronel, Roberto Vélez Bárcenas, José Medina, Alberto Saborío, Róger Mendieta, José Joaquín Cuadra, René Sandino, Agapito Fernández, Julio Lacayo, Stanford Cash, Cristóbal Genie y Julio Molina.
Los 25 miembros del Comando se pusieron pañuelos rojo y negro en el rostro, ocultando su identidad, eran provenientes de distintas regiones y hasta ese día ignoraban los detalles del operativo. El promedio de edad era entre 17 y 20 años. Edén Pastora Gómez, identificado como el “Comandante Cero” del operativo, ordenó a Luis Pallais Debayle que llamara a su primo Anastasio Somoza Debayle para iniciar negociaciones, poniendo como condición la mediación del Arzobispo de Managua, Monseñor Miguel Obando y Bravo, los Obispos de León y Granada, monseñores Manuel Salazar Espinoza y Leovigildo López Fitoria. También la de varios embajadores.
Casi a las tres de la tarde llegaron al Palacio Nacional los mencionados prelados, era la segunda vez que lo hacía Monseñor Obando y Bravo, antes lo había hecho en diciembre de 1974, cuando el operativo en la casa de José María Castillo Quant. Lo primero que se planteó fue que suspendieran los disparos contra el Palacio. Cesó el tiroteo y se inició la primera conversación con Dora María Téllez Argüello, identificada con el número Dos.
ENTREGA DE DOCUMENTOS
El Arzobispo y los dos Obispos recibieron varios documentos conteniendo las peticiones del Comando. En el primer documento se señalaba que el nombre del Comando era Rigoberto López Pérez y el del operativo “Muerte al Somocismo, Carlos Fonseca Amador”. Se ejecutaba por órdenes de la Dirección Nacional del FSLN, presidida por Daniel y Humberto Ortega Saavedra y Víctor Tirado López.
Entre las condiciones estaban: amnistía para todos los prisioneros políticos, liberación de los prisioneros que aparecían en una lista, publicación de los documentos en medios escritos, cadenas de radio y televisión. Entrega de diez millones de dólares que al final fue medio millón. Mediación de varios embajadores. Medios aéreos para salir del país.
Entre los prisioneros estaban: Tomás Borge Martínez, René Núñez Téllez, Javier Carrión, Marcio Jáenz, Iván Montenegro, Javier Pichardo, Luis Guzmán, Francisco Cuadra, Edgard Lang, Juan José Úbeda, Roberto Calderón, Francisco Guzmán, Álvaro González Cerrato, Martha Cranshaw, Rosa Argentina Ortiz, Gloria Campos, Charlotte Baltodano, Felipe Peña, Margine Gutiérrez. Gustavo y Víctor Moreno, Yadira Baltodano, Apolonio Martínez, Leopoldo Rivas, Eddy González, Rodolfo Amador, Lucas Cortez, Maximiliano Martínez, Roberto McEwans, Amílcar Lorente, Doris María Tijerino, Fernando Chamorro R. y Jorge Guerrero.
Se incluyó una lista de prisioneros que al no ser presentados por el gobierno somocista, se confirmó que habían sido asesinados; hasta después de julio de 1979 se pudieron localizar algunos de los restos. Entre ellos estaban: Donald Guevara, Elvis Chavarría, Pedro Antonio Jiménez, Gregorio Montoya, J. Francisco Tijerino, Azucena Suárez Meza, Marcos Silva Molina, José Jarquín y Antonio Mairena Lugo.
Durante los días martes y miércoles, la comisión mediadora viajó varias veces entre el Palacio Nacional y el despacho de Somoza Debayle, en la Explanada de Tiscapa. Se sumaron los embajadores de Costa Rica y Panamá, Virgilio Chaverry y Carlos M. Boyd. Se estableció que en el intercambio de disparos había muertos y heridos. Un periodista perdió varios dedos de una mano, Rafael Báez Ruiz, ya fallecido. Resultó herido también uno de los miembros del Comando, Lorenzo Hernández, el número 62.
Hubo momentos de mucha tensión. Se llegó a plantear la posibilidad de ejecutar prisioneros en caso de que Somoza Debayle no ordenase suspender el fuego. El primero en ser escogido fue el diputado Francisco “Panchito” Argeñal Papi, quien le pidió a Edén que le permitiera comunicarse con Somoza Debayle, pidiéndole ordenase el cese del ataque, logrando dejaran de disparar. Después ocupó su lugar el periodista de origen cubano, Luis Manuel Martínez, conocido como “Poma Rosa”, cuando era de la Juventud Batistiana, redactor del diario somocista Novedades.
El comando exigió que la Guardia se retirara a una distancia de 300 metros del Palacio. Hubo situaciones que contribuyeron a aumentar la tensión. A las siete de la noche del martes 22 se había producido un fuerte temblor de tierra. Durante las 45 horas que duró la toma, el Comando permitió la salida de muchas personas, en especial mujeres y quienes tenían problemas de salud.
Debido a que el 22 de agosto había sesión de la Cámara de Diputados, buena cantidad de periodistas estaban presentes. Manuel Eugarrios Velásquez, redactor parlamentario del diario LA PRENSA, en compañía del fotógrafo Cruz Flores Siles, ahora con su salud muy afectada. Manuel escribiría un interesante libro titulado: Dos… Uno… Cero… y la sesión había comenzado. Entre otros periodistas figuraban: Emigdio Suárez, Javier Reyes, Oscar Pérez Valdivia, Juan Alberto Henríquez, Fernando Centeno, Rodolfo López N., Alex Somarriba, Filadelfo Martínez, Gixa Tórrez y Víctor Medina.
SOMOZA CEDE
Al final del día miércoles 23, la mediación concluye, cediendo por ambas partes. El Comando logra la entrega de medio millón de dólares, no se informa del paradero de varios que aparecen en la lista, se dan a conocer los comunicados y hay gestiones con Venezuela que envía un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea y Panamá un avión Electra de COPA.
El jueves 24 de agosto, se inicia una sesión especial de la Cámara de Diputados. Edén Pastora Gómez expresó que el régimen somocista sólo entendía el lenguaje de las armas. Tomó la bandera azul y blanco que estaba al fondo del salón, anunció que se la llevaba y que la devolvería cuando Nicaragua fuera libre. Seguidamente intervino Dora María Téllez Argüello y se refirió a las razones de la lucha sandinista. Luego hablaron los periodistas Manuel Eugarrios Velásquez y Víctor Medina.
Casi por salir el Comando fue localizado el diputado José Somoza Ábrego, hijo de José R. Somoza, hermano de padre de Somoza Debayle. Se le agregó al grupo de rehenes que acompañarían al Comando en la travesía al Aeropuerto. Los rehenes seleccionados para viajar con el Comando fueron el Ministro de Gobernación, Arturo Mora Rostrán, los diputados Luis Pallais Debayle, José Somoza Ábrego, René Molina y Eduardo Chamorro Coronel.
Dos autobuses del entonces Colegio Primero de Febrero se estacionaron frente al costado norte del Palacio. A las nueve de la mañana se inició la salida, trasladando primero a Lorenzo Hernández, el guerrillero herido, luego el resto del Comando, aplaudidos por los presentes. La Carretera Norte estaba llena de una entusiasta multitud. Concluía la acción que tuvo una gran importancia internacional y se abrían mayores esperanzas en la lucha por la liberación de Nicaragua.