La situación anómala confirmada hace unos días en la Cárcel Modelo, de Tipitapa, por una comisión del Ministerio de Gobernación, era del conocimiento de funcionarios y hasta de las autoridades, según relata un ex funcionario del Sistema Penitenciario Nacional (SPN), que prefirió el anonimato.
El ex funcionario, con cinco años de laborar para el SPN, mencionó que en el penal no sólo hay tratos diferenciados en cuanto a las celdas, sino que posee nombres de funcionarios que los mismos internos sostenían que éstos les cobraban entre 300 y 500 córdobas por cuatro horas de visita conyugal.
Pero es más, las visitas conyugales ordinarias son de dos horas cada 15 días, “quien tiene recurso puede recibir de dos a tres visitas en ese mismo período”.
El ex funcionario refirió que los presos que incumplían el pago de las coimas por favores o privilegios en las celdas, algunos jefes intermedios se los cobraban con golpes. Refiere que, por ejemplo, es común escuchar órdenes de algunos intermedios cuando mandan a traer a algún preso para exigirle que cumpla lo pactado: “Venímelo calentando”.
Esto significa, dijo, que desde que sacan al preso de la celda, éste es sometido a garrotazos y puntapiés.
“¡Uf!, allí el que mejor puede pagar es el que vive mejor”, resumió así el denunciante la situación en que se manejan reos y funcionarios de la Cárcel Modelo, de Tipitapa.
Menciona que existe a lo interno del penal una especie de parquecito con área verde, donde los internos por tráfico internacional de drogas disfrutan de lo que llamó “las visitas vendidas”, en las que siempre están los de nacionalidad colombianas, hondureños, entre otros. Éstos pueden pasar todo el día y no son supervisadas por agentes, como suele suceder en las visitas a los otros internos.
“Allí sólo se mantienen algunos jefes, y hasta almuerzan con ellos”, dijo.
Según el denunciante, en La Modelo “la droga corre como que fuera un barrio”. Es común, dijo, escuchar a los internos decir: en la Galería Uno no hay droga, en la Cuatro hay, mandá a comprar.
Para esto utilizan las famosas “cazadoras”, que son bolitas de calcetín en las que envuelven todo lo que desean lanzar desde una galería, atadas a un mecate. Cuando los funcionarios intentan agarrar la comunicación, ya la han trasladado a otra celda o galería.
A inicios de agosto, las autoridades del Ministerio de Gobernación se limitaron a confirmar la baja de seis de sus funcionarios, al confirmar que hubo tráfico de influencias, que permitió ingreso excesivo de electrodomésticos, introducción de celulares y otorgamiento de visitas conyugales, entre otros.