El Ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Taro Aso, visitará esta semana Brasil, donde tiene interés en conocer la experiencia de este país en biocombustibles y participará en un foro de países latinoamericanos y asiáticos.
Según dijeron fuentes diplomáticas ayer, Aso llegará procedente de México y entre mañana martes y el miércoles asistirá en Brasilia a la III Reunión Ministerial del Foro de Cooperación América Latina-Asia del Este (Focalae).
En esa reunión se espera la presencia de ministros de Relaciones Exteriores y representantes de los 33 países que integran el foro, creado en marzo del 2001 como mecanismo de aproximación política, económica, comercial y social.
Antes de asistir al foro, Aso visitará el fin de semana la ciudad de Río de Janeiro donde tendrá actividades privadas y el lunes se entrevistará con representantes del sector empresarial.
Mañana viajará a Sao Paulo, el corazón financiero e industrial del país, donde tiene previsto reunirse con miembros de la numerosa colonia japonesa y visitar una planta de producción de etanol, un combustible elaborado en base a caña de azúcar, en el que Japón ha manifestado interés.
En Brasilia, además de asistir al foro de países latinoamericanos y asiáticos, Aso se reunirá con su homólogo Celso Amorím y hará una visita de cortesía al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
En su encuentro con Amorim, según explicaron fuentes oficiales, uno de los asuntos a tratar será la próxima celebración, en el 2008, del centenario de la emigración japonesa a Brasil, ocasión para la que ambos países pretenden organizar conjuntamente una programación de fuerte contenido cultural.
La historia considera como el punto de inicio de la emigración nipona a Brasil el 28 de abril de 1908, cuando el barco Kasado-maru partió del puerto de Kobe hacia la ciudad de Santos con 781 japoneses que fueron contratados como mano de obra barata para trabajar en las prósperas haciendas de café del estado de Sao Paulo.
La llegada de inmigrantes nipones continuó hasta el comienzo de la II Guerra Mundial y actualmente se les considera la mayor colonia japonesa en el mundo, con cerca de 1.3 millones de personas, en su gran mayoría asentadas en Sao Paulo.
Esa inmigración también originó un fuerte flujo de descendientes de nipones hacia Japón, donde hoy se calcula que viven unos 270,000 brasileños.