Hay pocos sectores tan dependientes de la evolución de la actividad económica como el de los alimentos. Por eso, el crecimiento económico latinoamericano y firmeza del consumo mediante las compañías alimenticias de la región continúan gozando de tiempos de bonanza.
Y si a esa receta se le suman condimentos como mayores eficiencias a la hora de la distribución, el resultado no podría ser mejor.
Esa suma de buenas noticias es la que está mostrando Bimbo (Nº 51 entre las 500 mayores empresas de Latinoamérica). El crecimiento más fuerte de las ventas de la alimenticia mexicana durante el año pasado ocurrió en la división América Latina, una región donde había tenido históricos problemas por la dificultad para entender algunas economías locales, además de las diferencias de gustos en sabores y texturas.
En el 2006 las ventas de la división latinoamericana de Bimbo crecieron 21.8 por ciento, un salto muy por encima de los ya consolidados mercados de Estados Unidos (7.9 por ciento) y México (7.6 por ciento).
¿Dónde estuvo la clave? En la expansión de la red de distribución. Bimbo amplió en 35 por ciento la base de clientes con relación al año anterior gracias a que en Brasil, por ejemplo, recurrieron a distribuidores locales.
A diferencia de su estrategia histórica en México de atender directamente a sus clientes con una flotilla de más de 30,000 unidades, en buena parte de América Latina Bimbo vende rutas de distribución.
Y eso le permite ir más allá de las grandes cadenas de súper e hipermercados para llegar con sus productos hasta las pequeñas tiendas, donde hasta ahora había tenido una presencia débil frente a las marcas locales.
Son buenas noticias, aunque, pese a su crecimiento, el área latinoamericana todavía es marginal para Bimbo.
“Su gran apuesta es Estados Unidos, que es cinco o seis veces más grande que el mexicano”, dice Gaspar Quijano, analista de Vector Casa de Bolsa, en Ciudad de México. “Allí, la adquisición de Weston en 2002, que fue problemática en los primeros dos o tres años, empezó a darse vuelta y eso permitió buenos crecimientos”.
Para mejor, Bimbo ha logrado hasta ahora controlar adecuadamente los aumentos registrados en el maíz y el trigo, al punto que estos incrementos casi no se reflejaron en los costos de la compañía.
MIRADAS A CHINA
No puede decirse lo mismo de Grupo Maseca (N° 127). Los mayores costos de sus principales insumos, sumado a que el mercado de la tortilla ya está muy consolidado en México, llevaron a que la compañía buscara mejorar su desempeño en sus operaciones internacionales.
De hecho, dos terceras partes de las ventas de Gruma durante el año pasado ocurrieron fuera de México. Y esa tendencia se profundizó a partir de las inversiones realizadas en el 2006.
Gruma abrió en septiembre del año pasado su primera planta en Shanghai, China, e ingresó al mercado australiano mediante las compras de Rositas Investments y Oz-Mex Foods.
Además, reforzó su presencia en Reino Unido con la compra de Pride Valley Foods. “Entendieron que, si quieren crecer, lo deben hacer fuera de México”, dice Quijano, de Vector. “Ahora se están enfocando más en China y en Europa, donde pueden tener buenos crecimientos, pero en los próximos años el gran salto provendrá de Estados Unidos”.
AL MERCADO INTERNO
Otras compañías alimenticias de la región que volvieron a mirar el mundo con optimismo son las brasileñas Sadia (N° 108) y Perdigão (N° 148). En la primera mitad del 2006 el surgimiento de focos de gripe aviaria redujo drásticamente el consumo de carne de ave en el mundo. La opción para las dos compañías brasileñas, entonces, fue apostar a un crecimiento de las ventas en el mercado interno.
De hecho, el volumen de ventas consolidado de Sadia en el 2006 sumó 1.9 millón de toneladas, un crecimiento de 2.1 por ciento con relación al 2005.
Y ese salto fue apuntalado por un crecimiento de un 12.2 del volumen destinado al mercado interno, mientras las exportaciones cayeron 6 por ciento frente al 2005.
“El sector sufrió mucho porque la baja de la demanda en Europa obligó a la industria brasileña a redireccionar ese producto principalmente hacia el mercado doméstico. Y eso hizo que el precio del pollo cayera fuertemente”, dice Pedro Galdi, analista de la corredora de bolsa ABN Amro Real Corretora, en São Paulo.
Pero no hay mal que dure eternamente. Pasado el primer semestre del año pasado, con el control de la gripe aviaria en Europa, hubo una recuperación de precios y resultados para las empresas.
Y la tendencia ahora es que las compañías estén a la búsqueda de activos para comprar o alistando nuevas inversiones.
¿El objetivo? Aumentar la capacidad de producción para satisfacer el crecimiento de la demanda externa y en Brasil. Una muestra: Sadia inició la construcción de su primera unidad en el exterior en Kalingrado, en Rusia, durante el 2006.
En todo caso, los efectos de la gripe aviaria no sólo afectaron a las compañías productoras de pollo. La mayor oferta de pollo en los mercados internos de la región —dado el freno a las exportaciones— también presionó hacia abajo los valores de la carne bovina. Por eso, la superación de los focos de gripe también benefició a compañías como la brasileña Friboi (N° 173), el mayor productor y exportador de carne bovina de América Latina.
CAMBIOS EN LAS TRADICIONES
El buen momento por el que atraviesa el sector de alimentos en la región está, incluso, mutando algunas tradiciones que parecían inalterables. Una de ellas es la histórica negativa de la argentina Arcor (N° 223) —la mayor productora de caramelos del mundo y la principal elaboradora de galletitas del Mercorsur— a financiarse mediante la emisión de deuda. La compañía presentó en junio pasado un programa de Obligaciones Negociables por US$100 millones a pagar en 10 años.
La búsqueda de dinero fresco es un reflejo del crecimiento de Arcor en los últimos años, en los que la empresa compró la productora de salsas y mermeladas La Campagnola en poco más de US$50 millones y renovó parte de la maquinaria de sus 40 fábricas por un monto similar.
Con dinero fresco en la caja, Arcor quiere, al igual que la mayoría de las alimenticias de la región, aprovechar los buenos tiempos.
La razón es simple. Todos los análisis reflejan que el crecimiento del PIB latinoamericano continuará firme en los próximos años. Y mejor aún, en muchos países será la fortaleza del consumo el principal motor de la economía. Todo eso confirma que el apetito no cederá en la región.