El explorador John Blashford-Snell se trasladó hasta Bolivia para investigar un cráter que según él podría ser el vestigio de un meteorito gigante que chocó en la Amazonia hace más de 30 mil años. Pero durante su investigación se encontró con algo tan asombroso como la idea del meteorito gigante: un perro con dos narices.
El explorador se asombró con el descubrimiento del animal, pero según explicó a la cadena BBC Mundo, existe la posibilidad de que el perro sea descendiente de una raza de caninos que en España era conocida como Pachón Navarro, y que posiblemente pudieron ser introducidos en tiempos de la Conquista en América.
Según Blashford-Snell, el perro con que se topó en Bolivia, llamado Xingu, “podría utilizarse para detectar minas o drogas, ya que tienen un sentido del olfato potenciado”.
En el Reino Unido se conoció en junio de 2006 el caso de dos cachorros —cruce entre mastín y bulldog— con cuatro hocicos cada uno. Los cachorros nacieron con una fisura en el paladar por la separación de sus narices, según informó EFE. Los animales fueron trasladados al hogar para perros Battersea, en Londres, donde un veterinario dijo que se conoce muy poco acerca de esta condición “extremadamente rara”.