Managua
10:39 pm
19.08.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Noticias >> Mosaico
Una mujer del campo cargando a su bebé, una de las creaciones de la artesana Jugdenes Pérez. La muñeca fue elaborada con tuza. (LA PRENSA/L. E. Martínez M.)
Creatividad y belleza matagalpina
Canela, clavos de olor, pimienta, flores disecadas, granos de café... Los artesanos de Matagalpa se las ingenian para producir sus hermosas artesanías
Luis Eduardo Martínez M.
domingo@laprensa.com.ni
Otros Tipos de Artesanías

La artesanía matagalpina incluye los famosos tejidos y telares de El Chile, una comunidad indígena a 35 kilómetros de la ciudad de Matagalpa, sobre la ruta San Ramón-San Dionisio.

Valentina Maldonado, una de las once mujeres que integran la cooperativa La Malinche, en El Chile, asegura que todas sus compañeras participan en la elaboración de carteras, bolsos, monederos, billeteras, entre otros productos artesanales con cuero y tejidos, los cuales adornan con semillas de tamarindo y malinche, que son árboles que existen en la zona.

Mientras tanto, en el sector conocido como Betania, entre Matagalpa y Jinotega, Irma y Felipe Hernández transforman mecate, bejucos o madera, en atractivas piezas decorativas.

Por su parte, Valerio Arceda Castellón es un artesano que elabora multiformes esculturas de madera en su casa situada en el barrio El Tambor, al oeste de la ciudad de Matagalpa.

Texto y fotos por

Con manos prodigiosas transforman materia diversa y con talento y creatividad dan vida a espléndidas obras de arte. Tienen poca promoción y algunos permanecen casi en el anonimato, pero los artesanos matagalpinos constituyen un pilar estratégico para el desarrollo turístico y el crecimiento económico de Matagalpa.

Hablar con ellos es conocer sueños y realidades. Cada una de sus creaciones representa un mensaje alentador y es difícil dejar de admirar esas piezas que generalmente son elaboradas con materia prima local, incluso recursos que a veces son inimaginables: canela, clavos de olor, pimienta, madera, flores disecadas, granos de café, tuza de maíz y trozos de bramante son algunos de los materiales que usa Jugdenes Pérez Barillas para elaborar unas pequeñas casas decorativas inspiradas en la apariencia de ciertas viviendas en las zonas rurales del departamento de Matagalpa.

Ella también es capaz de transformar el paste, un fruto que contiene un tejido poroso usado comúnmente en Nicaragua como esponja de baño, en los vestidos de una preciosa muñeca con rostro de bramante y finos cabellos hechos con la fibra vegetal del henequén. Las tuzas de maíz, flores del campo y un poco de pintura, son elementos que la artesana usa también para crear muñecas o finas tarjetas ideales para cualquier ocasión.

Pérez relata que hace cuatro años se inició como artesana. Estaba en Guadalajara, una ciudad del Estado de Jalisco en México.

“Yo miraba las artesanías, miraba las cosas lindas, pero no las podía obtener por el precio y un día mirando dije: ‘voy a hacer una muñeca’ y la hice. De allí nació el que ahora haga artesanías. Quizá fue nostalgia, como decimos: cabanga nicaragüense”, recuerda. Pérez sueña con que “los artesanos vendamos nuestra artesanía matagalpina, que ya los matagalpinos no tengamos que ir a otros lugares para comprar una artesanía”.

Las creaciones de Pérez tienen precios que oscilan entre 20 y 350 córdobas, dependiendo del tamaño de la pieza. La artesana comenta que, además del mercado interno, ha vendido algunas artesanías en Estados Unidos y España, aprovechando los viajes de algunos de sus familiares quienes han llevado y vendido las piezas en esos países.

En Matagalpa, una ciudad con casi cien mil habitantes caracterizados por su hospitalidad, hay un tipo de artesanías que destaca: la cerámica negra. Se trata de finas piezas típicas cuya elaboración conlleva un minucioso y especial proceso. Se dice que las primeras en elaborar este tipo de artesanías fueron las hermanas Jesús, Soledad y Francisca Pineda Gadea, en la comunidad El Níspero, Jinotega, donde se dieron a la tarea de trabajar el barro, darle forma, pulirlo y convertirlo en las piezas negras de magnífico brillo. Ellas enseñaron el arte a sus hijas y sobrinas.

“Eso fue hace más de ciento cincuenta años”, explica Rosa Ernestina Rodríguez, una de las mujeres que, a través de varias generaciones, también heredó el arte de las hermanas Pineda. “Mi abuelita, Carmen Pineda de Rodríguez, se inició con unas primas de ella, de apellido Pineda y después le enseñó a mi mamá, y a nosotras nos enseñó mi mamá”, cuenta Rodríguez.

Rosa Ernestina dice que “la cerámica negra la elaboramos más que todo la s mujeres. Hay varones en la familia que hacen algunas cosas pero no se dedican directamente a esto”.

Todo el proceso para elaborar la cerámica negra es artesanal: el barro es molido sobre una piedra, luego colado y amasado. “Después se hace la pieza y luego se empareja para posteriormente ponerle una base que se llama tagüe para comenzar a darle el brillo (…) y después hay que alisarla y luego es el proceso de ahumado, que es para que quede negra”, resume Rodríguez.

El ahumado también es un proceso especial: “se ponen a precalentar las piezas y después se le va poniendo la leña (…), las piezas se sacan cuando están del mismo color y se envuelven en colochos de madera o en aserrín. Es bien tapado para que no salga el humo que le da el color negro a las piezas”.

Las artesanías multiformes de color negro brillante, en distintos tamaños, están disponibles para adornar paredes, escritorios, recámaras, salas y más. “Mi especialidad es hacer las piezas en miniatura”, dice Rosa Ernestina. Las piezas de cerámica negra tienen precios que oscilan entre 35 córdobas y 30 dólares, dependiendo del tamaño.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda