Managua
06:19 pm
19.08.07
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Noticias >> Entrevista
(LA PRENSA/O. Valenzuela)
“Cada quien tiene su manera de matar pulgas”
— Monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua —
Monseñor Brenes atribuye la pedofilia en la Iglesia a “errores de hombres” y explica las diferencias de trabajo entre él y el Cardenal Obando
Lesly Medina Aguirre
domingo@laprensa.com.ni
Con miras a las elecciones

Treinta años de sacerdocio le han dado al padre Polito mucha satisfacción personal. Lo que más aprecia de su labor es el cariño que la gente le demuestra. Él confiesa que en todo este tiempo el apoyo de su familia y, en especial, de su madre, doña Liliam Solórzano ha sido indispensable. “Ella me dice mi tierno”, comenta entre risas, el sacerdote de 57 años.

“También he sentido el cariño de los medios y la compresión, porque he querido ser sincero, y cuando hay un tema que no lo domino mejor digo no, porque puedo decir cosas que no acierto”, asegura.

Monseñor Brenes, aún considera la idea que la Iglesia colabore en las elecciones del 2011. Esta idea, según cuenta, surgió de un trabajo similar que organizó cuando fue obispo de Matagalpa. “Le he pedido a Monseñor Carlos Avilés, el vicario general, que vaya preparando algunas líneas de cómo podríamos organizar dentro de esta diócesis una comisión para que podamos participar como observadores desde la dimensión de la Iglesia y podamos aportar nuestro granito para la buena andanza de esta patria”, dice.

El sacerdote es enfático al señalar que la comisión, lo único que pretende es colaborar. “Sería una comisión de reflexión para aportar algo, pero no para influir en una línea partidista”, finaliza.

Este mes, monseñor Leopoldo Brenes cumple 33 años de sacerdocio. En su casa de Altagracia exhibe orgulloso un retrato con el desaparecido Papa Juan Pablo II y otro en el que recibe sus votos. Después de más tres décadas de dedicarse al servicio de Dios, el actual Arzobispo de la Arquidiócesis de Managua habla sobre su relación con los obispos luego de dos años al frente de esa institución.

Además, con mucha cautela se refiere al caso de pedofilia que conmovió el occidente del país el año pasado. “No hay duda que estas cosas siempre golpean, los errores en una familia siempre la zarandean, pero confío en la madurez de los fieles”, dice Monseñor refiriéndose al impacto de la condena del padre Marcos Dessi en la feligresía nicaragüense.

Brenes defiende la posición que la Iglesia católica asumió en este caso y asegura que se actuó de acuerdo a las leyes de la institución. Al respecto, afirma que se está trabajando desde los seminarios para evitar que estas cosas se repitan. “Estamos tratando desde nuestros equipos de formación para que tengamos mucho cuidado”.

Sobre su trabajo en la Arquidiócesis de Managua, solamente espera imprimirle su sello personal. “Como siempre he dicho, cada quien tiene su manera de matar pulgas, entonces cada uno le va poniendo lo que es característico. Cada uno le vamos poniendo nuestra característica”.

El padre Polito, como lo llaman de cariño sus fieles y amigos, dice que prefiere reservarse su opinión con respecto a algunos temas; sin embargo, aquí presentamos lo que cortésmente respondió a nuestras interrogantes sobre el protagonismo del Cardenal Obando en la política criolla y la relación entre la iglesia y el partido gobernante.

Monseñor, a nivel internacional, incluso en Nicaragua, ha habido escándalos de pedofilia. ¿Cree que eso ha minado la credibilidad de la Iglesia católica?

La Iglesia católica es de carácter divino pero también la formamos hombres y podemos tener nuestras debilidades. En esta iglesia está la acción del Espíritu Santo y vemos que durante dos mil años ha permanecido en medio de problemas, conflictos, persecuciones, calumnias. Los errores que los hombres podamos cometer están ajenos a la Iglesia. Un conflicto, quizá personal.

Soy un fiel creyente en la promesa del Señor cuando dice que las puertas del mal no prevalecerán, no la van a derrotar (a la Iglesia). En una ocasión el Papa Pablo VI dijo que desde el momento de Pentecostés, la Iglesia está en manos del Espíritu Santo. O sea que nosotros, los hombres, somos instrumentos y así podemos ser instrumentos positivos o negativos. Tenemos que orar para que nosotros los sacerdotes podamos conducir a los fieles por los buenos senderos.

¿Y no ha afectado la credibilidad de los feligreses de Chinandega que fue donde se dieron los casos?

Bueno, como allí es otro territorio y eso le corresponde al obispo de León, monseñor Bosco Vivas, no me gustaría opinar. No conozco a todos los sacerdotes de la diócesis de León, tampoco conocí al sacerdote mencionado. Sé por los medios que la misma feligresía estaba bastante dividida, tenía mucha gente que apoyaba al sacerdote, las obras que había hecho y otra que estaba contraria a él. No hay duda que estas cosas siempre golpean, los errores en una familia siempre la zarandean, pero confío en la madurez de los fieles. Muchas veces en una montaña, donde pueden haber miles de árboles, cae uno y hace mucha bulla, pero los que quedan en pie, esos dan buen aire.

Una corte italiana condenó al padre Dessi a 12 años de cárcel. ¿Por qué la Iglesia católica no se pronunció?

Sí se pronunció. En el mismo momento en que lo suspendió. Eso es parte de lo que la Iglesia hace en algunos de estos casos. El mismo código señala algunas acciones y creo que previo a eso a él se le había retirado. La Iglesia católica tiene sus leyes y dentro de eso actuó. Él también pertenecía a una congregación religiosa, que no era de los diocesanos, ellos tienen sus estatus y reglamentos para tratar este tipo de casos.

Tal vez la gente esperaba un mensaje más directo por parte de la Iglesia católica en este caso.

Sí, pero es que la Iglesia tiene sus normas, las congregaciones tienen sus normas y se actuó según los reglamentos propios.

¿Qué es lo que se está haciendo para impedir que se sigan dando estos casos?

Eso es un gran reto. Tenemos que tomarlo con mucho cuidado desde el momento de formación. Desde los seminarios, y eso es lo que estamos tratando de hacer desde nuestros equipos de formación. Por otro lado, pedirle a los muchachos, personalmente lo hago cuando voy a los seminarios, les digo que seamos muy claros, o sea que el hecho de ser sacerdote hoy implica una gran responsabilidad y creo que en esto tenemos que ser sinceros con nosotros mismos, con el Señor, y luego sinceros con la gente que más adelante vamos a servir.

Es algo que tenemos que ir haciendo y no solamente en Nicaragua; por ejemplo, ahora que estábamos en Aparecida (Brasil), algunos obispos cuando estábamos en grupo comentábamos esta problemática y casi todos miramos con inquietud los seminarios; hay que tener mucho más cuidado en la selección de los candidatos. Tenemos que tener equipos de formadores bien sólidos.

¿No tiene la sensación que con toda esta gente, no solamente con los feligreses de Chinandega, existe una deuda por parte de la Iglesia por estos casos de pedofilia?

No podemos echarle la culpa a la Iglesia, creo que son cosas de personas, siempre he pensado eso. Las instituciones tienen sus estructuras, pero a veces quienes echamos a perder las estructuras somos las personas. No podemos decir que la Iglesia; no, es un problema aislado de personas, porque si hay x sacerdote que cometió una falta, también tenemos una cantidad de sacerdotes santos.

No veamos solamente un lado. La Iglesia ha dado mucho, y aquí en Nicaragua uno mira gran cantidad de dispensarios a nivel de salud. Cáritas también ayuda. Como decía el padre Rolando en una entrevista, no hacemos publicidad porque tratamos que los fondos que nos dan todos vayan en las obras. A veces algunos medios levantan cosas negativas, pero las positivas no son noticia.

¿Cuál es su percepción sobre la relación Iglesia- política?

Todos nosotros como sacerdotes podemos ejercer nuestra participación política, pero en un sentido amplio que sería trabajar por el bien común. La participación específica político-partidista prácticamente la tienen que hacer los laicos, pero a nosotros como sacerdotes no nos toca ese servicio. Son los laicos los que deben de tener un papel más beligerante (en la política).

¿Quiere decir que no es correcto tener una relación Iglesia-partido?

Tenemos que tener esa relación porque gran parte de nuestros políticos son católicos o cristianos. Uno, como sacerdote, puede dar consejos, que es lo que me ha tocado a mí como en tres reuniones que he tenido con el señor Presidente. Hemos compartido algunas inquietudes. Pero llevar adelante otras actividades ya no nos toca a nosotros.

Se ha criticado mucho la cercanía que ha tenido el Cardenal con el actual gobierno. ¿Qué opina?

Creo que al señor Cardenal se le pidió un servicio, como muchos otros servicios se le han pedido en otros momentos: que fuera mediador, que fuera garante…

Él, a nivel personal, como a nivel de su equipo de asesores, optó por presidir esta comisión. De manera personal, pues le tengo mucho cariño, respeto sus opciones y lo veo desde esa dimensión de servicio que se le ha pedido a él.

¿En su lugar usted también hubiese aceptado presidir esa comisión?

¡Eh!… (Calla por cinco segundos). Tendría que haberlo pensado. Eso necesita mucho tiempo y hubiera valorado si lo tenía. En este momento para mí hubiera sido muy difícil porque estaba —como te comentaba— en un trabajo intenso a nivel pastoral y a mí me gusta asumir cosas cuando sé que las voy a cumplir, si no, mejor digo que no. Pensando en la amistad, siempre he dicho que el amigo es el que sabe decir sí cuando hay que decir sí y no cuando hay que decir no. Además, cuando voy a asumir un servicio, lo valoro, tanto a nivel personal como con mi equipo de asesores y si veo que no puedo dar la talla, entonces digo que no.

Arzobispo, pese a que está presidiendo en este momento la Arquidiócesis de Managua, la cercanía que ha habido con el Gobierno ha sido más del lado del Cardenal que del suyo. ¿Es que ha decidido mantenerse al margen?

No, nosotros tenemos buenas relaciones. Constantemente, con algunos ministros nos reunimos, o sea mantenemos las relaciones necesarias, pero no quiero invadir campos que no me tocan. El trabajo que estoy realizando me ocupa bastante tiempo, pero cuando hay oportunidad me hacen algunas consultas. Como obispos nosotros podemos dar nuestras aportaciones, pero quienes tienen que llevar adelante todo esto (dirigir el país) son los laicos y, de manera especial, aquellos que son especialistas. Creo que el obispo no puede sabérselas todas. En economía, están los economistas; en política tenemos hombres con mucha experiencia, entonces son ellos los que tiene que llevar adelante esas cosas.

Usted dijo en una ocasión que los sacerdotes, según la carta pastoral, no podían participar en filiaciones partidistas. ¿El hecho que el Cardenal esté presidiendo esta comisión no está violentando de alguna manera esta carta?

El señor Cardenal, lo he dicho muchas veces, está colaborando en una comisión de servicio para ayudar a que se hagan realidad los compromisos. Nosotros expresamos en la carta que ojalá todo esto no forme parte de un esquema de gobierno, y creo que el Cardenal en esa línea está. Y ojalá que siempre se vea que la participación del Cardenal está en función de servicio y no se le dé el cariz partidista sino religioso.

¿Entonces no se está violentando la carta?

No, porque él no tiene ninguna filiación política, nunca lo he oído decir que él pertenezca a X ó Y partido. Siempre en la historia se le vincula por un lado, en otro tiempo se le vincula a otro. Me gustaría que ese servicio que está prestando se vea desde la dimensión de servicio. Ojalá que no se manipule porque a veces lo triste es que se vea en ese sentido político partidista.

Precisamente en esa actividad que está realizando el Cardenal en esta comisión recientemente fue abucheado por miembros, alcaldes del PLC. ¿Qué opina al respecto?

Creo que hay veces que hay situaciones que se exaltan. Quizá esta gente no fue informada en qué línea fue la reunión, pero sé que han pedido disculpas. Fue un error.

¿Fue un error por faltarle el respeto a la autoridad que representa el Cardenal?

Es que toda persona merece respeto. La persona más sencilla merece respeto y en ese sentido fue un error. No sé la situación en la que se dio, solamente leí en los periódicos, pero sí después leí que pidieron disculpas.

¿De alguna manera cree que esta actitud significa que el Cardenal está perdiendo influencias?

Vuelvo a insistir, a él está haciendo un servicio y creo que él mirará hasta cuándo llega ese momento. A lo mejor un día diga: “creo que ya cumplí, mejor ya me retiro”, pero eso depende de él, porque es una decisión muy personal.

La Iglesia católica siempre ha insistido en que la ciudadanía participe dentro de los sistemas democráticos. Desde ese punto de vista ¿cómo ve ahora el tema de los Consejos del Poder Ciudadano?

No hay duda que la ciudadanía necesita tener una organización para buscar el bien de sus barrios, de las poblaciones, pero no tengo todo el material escrito para opinar: el decreto, cómo funcionaría, cuáles serían las líneas que tiene que desarrollar. Lo que sí tendría que decir es que ojalá que este proyecto del Consejo no tenga un tinte de una línea política partidista, sino una social.

Todavía no he reflexionado a profundidad por no tener los documentos básicos al respecto.

Monseñor, tiene dos años al frente de la Arquidiócesis de Managua. ¿Qué ha logrado en este tiempo?

Son 33 años de sacerdocio, casi 19 de ser obispo y de ellos, dos años y tres meses como arzobispo de esta arquidiócesis. Cuando a un Obispo se le acepta la renuncia o fallece, todos los organismos propios de la Iglesia desaparecen y el Código nos da un año para organizar todo. Fui conociendo a los sacerdotes y poco a poco organizando la diócesis y los organismos propios de la institución.

En este momento podría decir que ya casi en un 90 por ciento esos organismos los tenemos. Ahora nos toca ir consolidando y darle el espíritu que yo como pastor le voy impregnando y que está desde la dimensión que el Papa nos pide: una que sea evangelizadora.

Usted no solamente está al frente de la Arquidiócesis de Managua sino que preside la Conferencia Episcopal. ¿Qué ha significado romper con tantos años de influencia del Cardenal?

El Cardenal es un hombre que supo entregar su vida a esta Arquidiócesis. El mayor número de sacerdotes fueron ordenados por él. Gran número de parroquias fundadas por él. Fueron 35 años de trabajo. Llegó aquí en el año 70. Gran parte de las obras fueron hechas por el señor Cardenal y de manera especial, la Catedral Metropolitana.

Fui nombrado arzobispo en una reunión que tuvimos en noviembre del 2005. En la Conferencia Episcopal me pidieron el servicio de presidir ésta que significa ser hermano mayor de todos. Lo asumí como solicitud de mis hermanos obispos.

¿Pero dentro de las estructuras de la Iglesia no le ha costado ganarse un lugar al Arzobispo Brenes?

Sigo trabajando, como lo he hecho desde hace 33 años. Cumplí el mandato del Señor que me ha llamado al sacerdocio para ser un servidor y siempre estoy en esa disponibilidad. He logrado una amistad muy hermosa con los obispos.

¿Quiere decir que en estos dos años, toda esa influencia que tenía el Cardenal (fueron 35 años al frente de la Iglesia católica) no le representó ninguna dificultad?

Nuestra obligación como obispos es servir. Eso no significa ningún poder, porque cada obispo en su diócesis ejerce su fuerza como pastor. Y dentro de la conferencia episcopal es como un organismo de servicio. Todos los obispos lo toman desde esa dimensión de servicio.

¿No cree que con el crecimiento de algunas congregaciones religiosas la Iglesia católica puede perder feligreses?

Recuerdo que a veces, cuando estábamos celebrando la bajada de la Sangre de Cristo, uno de los colegas periodistas me dijo: “Monseñor, no concibo cómo es que dicen que la Iglesia católica está perdiendo gente y vea la Catedral como está”. Cada domingo, aunque no celebre en la Catedral, siempre está llena. La iglesia está trabajando, aquí lo veo en la Arquidiócesis. Además, en la viña del Señor hay de todo.

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