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¡Es la economía estúpido!
Gilberto Cuadra Solórzano
El autor es empresario, fue presidente del Cosep

¡Is the economy estupid!, fue el tema de la primera campaña de Clinton, con el cual ganó ampliamente a George Bush padre. Clinton ganó en 32 Estados y en el Distrito de Columbia, mientras Bush ganó en 18 Estados; en el Colegio Electoral Clinton tuvo por tanto 370 electores contra 168 de Bush. La gente siempre entiende y sabe perfectamente que su principal problema es la economía.

Los problemas reales de Nicaragua son, la economía que está en un peligroso estancamiento (para mí que en economía o se avanza o se retrocede, no hay descanso), la pobreza extrema, los niveles de miseria enraizados desde hace ya demasiado tiempo, la desmesurada deserción escolar desde la primaria, la imparable inmigración de miles de nicaragüenses buscando trabajo. Creo que en eso todos los nicaragüenses estamos de acuerdo así seamos de derecha, de centro, de izquierda, o no tengamos ninguna orientación política: nuestro problema es la economía.

Dicen que a principios de la anterior Administración sandinista (1979-1990) los miembros de la alta dirigencia se plantearon el dilema de gobernar en función de metas políticas o económicas. La decisión que tomaron fue que era más importante la transformación política del país.

Craso error: la economía del país retrocedió cincuenta años y la sociedad sufrió cincuenta mil muertos y más de cien mil mutilados. Los hermanos terminamos como Caín y Abel. Ya vimos que eso no funciona, entonces cambiemos las prioridades.

Como sociedad hemos claramente avanzado en el aspecto democrático, lo que implica que también la sociedad se ha abierto a diferentes expresiones políticas. Los votos son los argumentos que los ciudadanos hemos usado para cambiar gobiernos en los últimos años. Pero el problema pendiente sigue siendo la economía.

Veamos el caso del Perú, en donde en la Administración anterior el presidente Alan García quiso cambiar las prioridades y la economía experimentó los niveles de hiperinflación más altos en la historia. Ahora, después de esa mala experiencia (¡es que era muy joven e inexperto!), vemos a un político maduro, consciente de los errores cometidos y vemos a un país que proyecta crecer un ocho por ciento este año, uno de los crecimientos más altos de América Latina. Su nueva gestión se ha caracterizado a la fecha por las grandes medidas de austeridad, inicio de grandes proyectos económicos y reestructurar las relaciones diplomáticas del país. Alan García aprendió, todos los peruanos salen ganando y por ende todos los latinoamericanos sentimos que somos capaces de enfrentar con éxito los retos del desarrollo.

No es cosa de esperar que todo el esfuerzo provenga del Gobierno, sería un grave error. Los empresarios estamos listos para aportar nuestro grano de arena. Pero eso sólo es posible si nos ponemos todos de acuerdo y dejamos el machete en su vaina. Sólo la sociedad unida puede sacar adelante a un país en las condiciones de Nicaragua. No es con ceguera política, con la cabeza caliente y con el hígado hirviendo que vamos a producir un cambio en la economía del país. Es concentrándonos todos en crear miles de empleos, construyendo infraestructura productiva, educando a nuestra juventud para que se quede y prospere, no para que emigre.

La verdad es que todos sabemos lo que necesitamos, pero el viejo reflejo es siempre buscar culpables en otro lado, o conspiradores que no nos dejan trabajar en paz. Al final nadie hace nada, pero eso no es mi culpa, es del otro.

La lógica es que el ser humano aprenda de sus errores para no volver a cometerlos. Pero en este caso, veo al Gobierno como si se tratara de principiantes sin experiencia, desgastándose en defender temas meramente políticos, como los CPC, y dejando en segundo plano lo que debería de ser la máxima prioridad de todos: la economía.

A lo largo de tantos años de luchas políticas absurdas y de enfrentamientos entre hermanos que sólo han servido para llevarnos al penúltimo lugar entre los países más miserables de América Latina, los empresarios privados hemos puesto sangre, sudor y lágrimas. Ya probamos hasta la saciedad que eso no funciona. Hay que poner capitales, experiencia, capacidad de trabajo, amor por Nicaragua.

Es nuestro deber patriótico decirle a nuestros gobernantes y nuestros empresarios: ¡Ya basta de enfrentamientos estériles!

No se trata de quién tiene la razón en la política y de quién tiene más gente desesperada tomándose las calles y destruyendo lo poco que hemos logrado construir, no se trata de quién es más fuerte. ¡Nuestro problema es la economía, no sigamos haciendo el papel de estúpidos ante el mundo!

Estamos a tiempo de rectificar los errores. A nadie le conviene que este gobierno, ni cualquier otro fracasen. Al final los platos rotos los pagan los más vulnerables: los pobres del mundo.

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