El cultivo de uno de los frutos “más viejos” de América está renovándose en Centroamérica. Se trata del cacao, materia prima del chocolate y de bebidas populares de Nicaragua como el tiste y el pinolillo.
El Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), a través del Proyecto Cacao Centroamérica, está promoviendo, desde enero, un proyecto en varios países del istmo de cara a reavivar la siembra y comercialización del grano, confirmó el coordinador nacional del programa, Luis Orozco Aguilar, en declaraciones a LA PRENSA.
Se ejecuta en Belice, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
“Surge el interés (del proyecto) porque a nivel mundial se está experimentando un resurgimiento de la demanda de cacao. (El mercado internacional) está pagando buenos precios y nuestros productores tienen opciones de certificar su cacao con diferentes sellos, ya sea orgánico, de mercado justo o gourmet”, argumentó Orozco.
En Nicaragua el cacao se produce de manera organizada desde 1995 en Waslala, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), como un proyecto ligado a la reforestación.
CINCO COMPONENTES
Orozco detalló que el proyecto está estructurado en varios componentes.
“El primero se denomina Productividad y Ambiente, donde se trata de trabajar principalmente en el mejoramiento de la genética de las plantaciones de cacao, a través de la introducción de 39 clones de cacao híbrido, estudiados durante 15 años por el Catie, en las fincas de Centroamérica”, planteó.
Según Orozco, ese nuevo material genético será otorgado, sin costo alguno, a 3,000 productores de cacao de los países donde el proyecto está en marcha.
“Hablamos de que unos 500 ó 600 productores, por país, podrán cultivarlo”, especificó.
Expuso que los clones tienen mejores rendimientos por manzana. “Actualmente en Nicaragua el promedio de la producción de cacao, por manzana, anda por los cuatro quintales, pero con el nuevo material se podrían incrementar a 10 ó 15 quintales por manzana”, indicó.
A eso agregó la resistencia de la nueva semilla a la moniliasis, una plaga provocada por un hongo, que provoca la pudrición de la fruta del cacaotero, así como la adaptabilidad a las condiciones agroecológicas de las zonas cacaoteras.
“Además hablamos de una semilla más grande, con buenas características de sabor y olor”, subrayó.
El otro componente del programa es la cooperación, la cual, según Orozco, está dirigida a establecer alianzas y contactos con otros proyectos y organizaciones del sector cacaotero de la región, para evitar duplicidad de esfuerzos y compartir lecciones aprendidas en el cultivo, de cara a sacarlo adelante.
“El tercer componente es el de fortalecimiento empresarial de las organizaciones con enfoque en el cacao, con las que trabajamos”, refirió.
La divulgación y la educación integran el cuarto componente, mientras que la gerencia participada abarcan el quinto y último componente.
En estas dos últimas fases Proyecto Cacao Centroamérica, el Catie prevé ofrecer, juntos a las organizaciones coejecutoras del proyecto, un paquete de becas a universidades, colegios y escuelas técnicas para la elaboración de tesis o monografías en temas relacionados al proyecto.
Nicaragua exporta anualmente poco más de 600 mil dólares en cacao, principalmente cosechado en la región del Caribe.