El trabajo periodístico publicado ayer en LA PRENSA sobre el excelente desempeño del ingeniero Claudio Gutiérrez Huete, cuando estuvo al frente del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), hizo que recordara el incidente de la “raya” de Pedro Solórzano, cuyo tema molestó mucho al ex presidente Enrique Bolaños Geyer.
El prestigio del Ineter y de Don Claudio (como siempre lo he llamado por el alto respeto que le tengo) estuvo a punto de ser pulverizado por quienes siempre creyeron que él se debía a favores políticos del ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo. No obstante, él supo desafiar a los atrasados políticos criollos que ven el país como si fuera una hacienda cafetalera de los años setenta.
Solórzano no participó en las elecciones por la Alcaldía de Managua en el año 2000, porque con esa “raya” él quedaba en el municipio de El Crucero y no en Managua.
Este tema fue llevado al extremo por Bolaños porque, según comunicaciones privadas entre el mandatario y el científico (las que me fueron mostradas), el primero le orientó al segundo lo siguiente el 24 de diciembre del 2005: “Ing. Claudio Gutiérrez: Estoy convencido de que ya podemos y debemos remediar las coordenadas de la Raya que divide a los municipios de Managua y El Crucero. Sólo se requiere de una medición precisa y ajustada a la verdad para corregir ese error, que también daña el futuro político, histórico y geográfico de Nicaragua”.
Don Claudio le respondió el 28 del mismo mes y año, que “la competencia para determinar la división político-administrativa del país le corresponde, según la Constitución (artículo 138, inciso 19), a la Asamblea Nacional; la Ley de División Política Administrativa establece el procedimiento para modificar los límites municipales y departamentales existentes. El municipio de El Crucero fue creado mediante ley, como usted señor Presidente sabe, lo que se hace mediante una ley solamente se puede anular o modificar mediante una ley. Ineter puede actualizar la cartografía una vez que la Asamblea Nacional haya autorizado, mediante ley, la modificación de los límites vigentes, previa sanción por usted y publicación en La Gaceta”.
Bolaños, no satisfecho con esta respuesta técnica, el 29 de diciembre, evidentemente molesto, le respondió: “Ing. Gutiérrez: Yo conozco muy bien lo de la ley acerca de la creación de municipios, etc. No me refiero a que debemos modificar la ley, sino que debemos revisar las medidas que manda la ley creación de esa ley, sin modificar la ley. Debemos medir de nuevo”.
El 6 de enero Don Claudio contestó: “Estimado Señor Presidente: En atención a su correo de fecha 29 de diciembre 05, deseo informarle que hemos comprobado que los datos de las coordenadas geodésicas del derrotero (perímetro) del municipio, que en su oportunidad fueron técnicamente determinados conforme a la Ley 329 (artículo 14), mantienen su posición y están en su ubicación correcta. También medimos la superficie de los municipios de El Crucero, Ciudad Sandino y Managua, aplicando la última tecnología donada por la cooperación japonesa y utilizando las nuevas fotografías aéreas y mapas a mayor escala del área en referencia. Para el municipio de El Crucero, y conforme a los linderos y derroteros fijados por la Ley 329, se obtuvo una superficie de 224.96 km cuadrados, que es prácticamente igual (un margen de error de -0.03 por ciento) a la superficie indicada en el Boletín sobre la División Política Administrativa, publicado por Ineter en marzo del 2000, dos meses después de la entrada en vigencia de la Ley 329. Señor Presidente, tenga la seguridad que Ineter con la capacidad de su personal técnico y su equipamiento tecnológico de punta, puede actualizar la cartografía de la División Política Administrativa, previa reforma a la Ley 329, tal como le expresé en mi correo anterior”.