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Subsidio no es la solución al problema del transporte
Hugo J. Vélez Astacio
El autor fue Director General de Transporte Terrestre (MTI)

¿Es solución al transporte urbano, el mantenimiento de una tarifa a través de un subsidio millonario como el que se sigue otorgando a los buseros?

Probablemente la población usuaria sienta alivio no tener que pagar más, ante la falta de ingresos por carecer de trabajo, otros por tener muchas dificultades económicas por laborar en el comercio informal, pero a que sea solución a su transportación necesaria y más aún, que se transporte en condiciones decorosas y con seguridad, es unánime que está lejos de ser verdad.

¿Dónde estriban las razones de un problema tan crónico, y de tensiones sociales periódicas cada vez más reiterativas? La percepción es que los gobiernos de turno de los últimos años no han actuado con responsabilidad por temor a las presiones ejercidas con chantajes y se han limitado a atenuar los fuegos encendidos por los buseros, ante el temor a sufrir los costos políticos, cometiendo el grave error de darle una solución rápida, vía millonarios subsidios, en la que millones y millones de córdobas son tirados a sacos rotos, olvidándose que es dinero de los contribuyentes.

Debe recordarse que los subsidios por su misma naturaleza son fuente de ineficiencia y fundamento de corrupción, y que para el caso que estamos abordando, esta ineficiencia administrativa como de operación, aumenta los costos, parte integral en la formulación de la tarifa final.

¿Qué situación tenemos actualmente? Un nuevo gobierno que continúa la línea de los últimos, pero pretendiendo diluir la responsabilidad al institucionalizar el subsidio a través de la aprobación de letras del tesoro por parte de la Asamblea Nacional, que al final incrementa la ya alta y onerosa deuda interna del país. ¡Qué barbaridad! Mientras tanto, los usuarios continúan sufriendo la pésima calidad del servicio de transportación, que incluye el alto riesgo a su seguridad personal, por la irresponsabilidad de los conductores, la complacencia de las autoridades de Tránsito y de Irtramma, el deterioro técnico mecánico de los autobuses, etc., a cambio del pírrico beneficio que comprende pagar la tarifa de 2.50 córdobas por pasajero.

En otras palabras, el Gobierno e Irtramma continúan aplicando la misma receta sin ningún condicionamiento que mejore la calidad del servicio. Considero que siendo el problema del transporte complejo, la solución requiere otro enfoque que busque cómo darle solución a las causas y no a los efectos. Mientras los subsidios estén orientados a minimizar la tarifa subsanando costos operativos que fundamentalmente son responsabilidades de los buseros, ningún avance se logrará en la solución del transporte de pasajeros.

La población usuaria del transporte de pasajeros de Managua, si bien reclama que la tarifa sea social, también exige que el servicio sea con calidad y seguridad, y es en ese sentido soy de la opinión de que debe revisarse el sistema tarifario. La estructura de costos debe incluir la recuperación de las inversiones y costos de capital, que permita renovar la flota de autobuses, pero no a valores de chatarras rodantes y depreciadas.

Lógicamente, ante la experiencia de la irresponsabilidad de muchos buseros, de “comerse el capital, para la reposición de la unidad”, el Estado debe ser precavido y, a fin de garantizar dicho fondo, debe normar su procedimiento. El Estado no debe seguir complaciendo irresponsabilidades, mucho menos hacerse eco de chantajes. Se hace necesario atender al sector de transporte de pasajeros, con visión de futuro, de forma coherente e interinstitucionalmente, de manera planificada y con sentido de responsabilidad social no solamente en cuanto a la tarifa.

No es posible que se continúen realizando acciones en solucionar el problema de dos actores: un problema político del Gobierno, y por otra parte un problema de recuperación de costos para los buseros. Los usuarios tienen derecho de transportarse dignamente, recibiendo calidad en el servicio de transportación y con seguridad. El nuevo Gobierno debe invertir y no malgastar el dinero del contribuyente. Los buseros deben capacitarse para ser transportistas y aspirar llegar a ser empresarios.

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