La fiscal argentina Luz Rivas Diez informó ayer que solicitó la captura internacional de Guido Alejandro Antonini Wilson, empresario venezolano que intentó introducir 800,000 dólares en efectivo que la Aduana decomisó en el aeroparque de Buenos Aires, el 4 de agosto.
El pedido de la fiscal se produce cuando el episodio, que generó un escándalo político en la Argentina en un año de elecciones presidenciales, no tiene todavía un juez que lo investigue. Dos magistrados se han excusado, invocando distintos argumentos procesales.
En la víspera, el juez en lo penal económico, Diego Zysman, se negó a investigar el caso, al considerar infundados los motivos alegados por su colega Marta Novatti para excusarse. La juez alegó que lo hacía por críticas que recibió de la Aduana a causa de su supuesta demora a intervenir cuando se denunció el decomiso de la valija.
La Cámara de Apelaciones en lo Penal debe ahora decidir qué juez deberá hacerse cargo del caso. El pedido de detención deberá ser resuelto por el juez que finalmente se haga cargo del caso.
La fiscal no descartó pedir también la detención de Claudio Uberti, funcionario gubernamental argentino que viajó en el avión privado en que llegó Antonini Wilson. El presidente Néstor Kirchner despidió a Uberti al responsabilizarlo de permitir que Antonini viajara en el avión fletado por el Gobierno para trasladar desde Caracas a funcionarios argentinos y de la empresa petrolífera estatal venezolana PDVSA, dos días antes de la visita del presidente Hugo Chávez a Argentina.
El hijo de un vicepresidente de PDVSA, según informó el Gobierno argentino, fue quien solicitó que Antonini fuese admitido como pasajero.
La Aduana argentina depositó el dinero en el Banco de la Nación Argentina. Antonini Wilson abandonó Buenos Aires tres días después de su llegada, dirigiéndose a Montevideo, sin reclamarlo, según versiones de prensa.
En Caracas, el ministro de Energía, Rafael Ramírez, negó que Antonini tenga algún vínculo con PDVSA.
“No tenemos ningún tipo de relación con este caballero. Pero no es extraño que acá cualquier empresario haya tenido algún tipo de relación con la industria petrolera”, afirmó.
Recordó que “allá en la Argentina están diciendo de todo. Recuerden que allá hay una campaña electoral”.
Bajo la sombra de este escándalo, la primera dama argentina, Cristina Fernández de Kirchner, presentó ayer en sociedad la fórmula oficialista con la que competirá en las elecciones presidenciales del 28 de octubre.
La senadora peronista eligió al Estadio Luna Park, de Buenos Aires, mítico escenario de combates de boxeo, para mostrarse por primera vez junto a su candidato a la Vicepresidencia, el radical Julio Cobos.