Las tropas estadounidenses lanzaron el martes en la provincia de Diyala una gran ofensiva militar contra bastiones de insurgentes sunitas, presuntamente vinculados con Al Qaeda, y contra posiciones de rebeldes chiitas, anunció el mando militar de EE.UU.
Según una nota difundida ayer, 16,000 soldados toman parte en este dispositivo, que está integrado en la denominada Operación Ataque Fantasma, que fue anunciada antes y que tiene el objetivo de acabar en todo el país con las actividades de la red terrorista Al Qaeda y de las milicias chiitas.
“Esta (nueva) ofensiva es la parte importante de la operación Ataque Fantasma de las tropas multinacionales”, aseguran las Fuerzas Armadas de EE.UU. en la nota.
Este dispositivo es el último en una serie de grandes operaciones conjuntas de EE.UU. y las tropas iraquíes.
La primera de ellas se lanzó en Bagdad a mediados de febrero, mientras que las provincias de Diyala (noreste del país), Nínive (norte) y Al Anbar (oeste) también han sido escenario en los últimos meses de campañas militares a gran escala.
SECUESTRAN A VICEMINISTRO DEL PETRÓLEO
Al menos 45 personas, de ellas cinco soldados norteamericanos, perecieron ayer en una nueva jornada de violencia en Irak, en donde también fue secuestrado el Viceministro del Petróleo, Abd al Yabur Al Wakaa.
Treinta personas murieron y 70 resultaron heridas por la explosión de cuatro vehículos cargados de explosivos en varias poblaciones, en las inmediaciones de la ciudad septentrional de Mosul, donde la mayoría de la población pertenece a la secta yazidí, según fuentes policiales.
Las fuentes indicaron que los cuatro vehículos estaban conducidos por suicidas y que uno de ellos era un camión de gran tonelaje.
El atentado más sangriento, que acabó con la vida de 20 personas y dejó a más de 30 heridas, tuvo lugar en la localidad de Al Beag, a 120 kilómetros al suroeste de Mosul, situado a 400 kilómetros al norte de Bagdad.
Por otra parte un grupo de hombres armados, vestidos con uniformes de la policía, secuestró ayer al Viceministro de Petróleo iraquí, Abd Al Yabur Al Wakaa, y a otros cuatro funcionarios cuando se encontraban en las oficinas del ministerio en Bagdad.