Lejos estaba la época de Cal Ripken y las redefiniciones que sufriría el juego, cuando Phil Rizzuto era ya uno de los pernos centrales de esa gran maquinaria que fueron los Yanquis entre los años cuarenta y cincuenta.
Con 6’4 pies y 220 libras Ripken no parecía adecuado para el short, posición de gran movilidad, y en la que muchos sólo requerían su guante para establecerse.
Pero Ripken reaccionó bien y comenzó a batear como jugador de esquina. Después se dio el arribo de Nomar Garcíaparra, Alex Rodríguez, Derek Jeter y Miguel Tejada.
Sin embargo, antes de Ripken, la creencia era que debías ser pequeño, agresivo, veloz y un buen tocador para jugar el short.
Y todo por culpa del éxito alcanzado por un pequeñín infielder, nacido en Brooklyn, Nueva York, llamado Phil Rizzuto, quien con sus 5’6 pies edificó una carrera admirable junto a varios monstruos del juego.
Rizzuto, conocido como “The Scooter” por su gran velocidad, jugó con los Yanquis de 1941 a 1956, aunque perdió tres años mientras se unía a la marina en la Segunda Guerra Mundial.
Su año de impacto fue 1950, cuando capturó el título de Más Valioso, al promediar .324, con 125 anotadas, 200 hits y 66 remolques. Al final, se retiró con .273 tras 13 campañas.
Rizzuto fue a cinco Juegos de Estrellas y en reconocimiento a su carrera, fue ingresado al Salón de la Fama en 1994, pese a que había sido rechazado 15 veces por los escritores y 11 por el Comité de Veteranos.
Pero un veterano, llamado Ted Williams, le dio el gran empujón. “Si hemos tenido un short como Rizzuto, todos esos títulos de los Yanquis estarían en Boston”, solía decir Williams.
Y pensar que cuando llegó a los Dodgers, en busca de un chance a sus 16 años, el mánager Casey Stengel le dijo que tenía más futuro como lustrador que como pelotero. Después fue uno de sus jugadores favoritos. El lunes, a sus 89 años, murió.