Adolfo José Hernández Sequeira, de 23 años, originario del municipio de El Crucero, Managua, ha elegido los semáforos ubicados frente a la sede central de la Policía Nacional (Plaza El Sol), como su sitio habitual para pedir ayuda económica.
Todos los días sortea el peligro que representan los miles de vehículos que circulan por ese lugar, principalmente a partir del mediodía que es considerada por las autoridades de la Policía de Tránsito como “hora pico”.
Hernández fue atropellado hace ocho años por un carro particular en una de las calles capitalinas. Desde entonces quedó lisiado de sus piernas y ahora se ve obligado a usar muletas para poder sostener su cuerpo.
Amigos de él que frecuentan a diario ese lugar aseguran que Hernández (mejor conocido como “El Diablito”), inicia su jornada de trabajo a la 1:00 p.m., todos los días.
DUERME EN UNAGASOLINERA
“Gano 100 córdobas diarios, de ahí saco mi comida y guardo un dinero para ir a visitar a mi familia cada dos semanas a El Crucero. No viajo diario a mi casa porque es muy largo y me quedo a dormir en la gasolinera Shell (frente a la Policía Nacional)”, dijo Hernández.
Desde hace cinco años él pide en los semáforos para sobrevivir. Afirmó que nunca ha buscado ayuda de instituciones del Estado, porque asume que no se la darán.
Y mientras su vida transcurre entre semáforos, centenares de vehículos, el inclemente sol o constantes lluvias, parece no asomar, de momento, ayuda alguna de las instituciones del Estado encargadas de aplicar políticas sociales para personas necesitadas.