El tiempo pasa y la mendicidad cada día se renueva en los semáforos, calles y rotondas de Managua. Un joven muestra su abultado abdomen que da la impresión que le estallará en la cara a los conductores y peatones.
Pero Jimmy Alexander Santos Torres no se queda atrás, pues se levanta la camisa y enseña una “manguerita plástica” (sonda) como si fuera una extensión de sus intestinos y acto seguido pide dinero.
Y quienes pasan por los semáforos ubicados frente a la sede central de la Policía Nacional, en Plaza El Sol, cerca de la rotonda Rubén Darío, pueden ver las piernas retorcidas e inflamadas de Adolfo José Hernández Sequeira.
Aquí se combinan tres aspectos: abandono del Estado, riesgo en la salud de los afectados y la “rentabilidad” de sus enfermedades porque las consideran una forma de vida.
Después de varios años, personas con capacidades diferentes o enfermedades continúan en abandono por parte de las instituciones del Estado encargadas de brindarles apoyo.
Sin embargo, la Ministra de la Niñez, Adolescencia y Familia, Rosa Adilia Vizcaya, dijo en una conferencia de prensa la semana pasada que la ayuda (a estas personas) está en proyecto. “Nosotros trabajamos con acciones. Y respecto a las personas con discapacidades, también están incluidas en una base de proyectos para las familias más pobres. Tenemos diferentes proyectos en el programa del Ministerio de la Familia y ya se está trabajando en ellos”.
Personas ubicadas en los semáforos de Managua con discapacidades físicas se quejan de que ningún gobierno les ayuda a salir adelante. En algunos casos, estas personas llevan más de 10 años pidiendo dinero en las calles.
NO TODO ES NEGATIVO
No obstante, a pesar de sus limitaciones, problemas personales y la falta de una política gubernamental orientada a este sector poblacional, no todo es negativo para quienes piden ayuda en las calles o semáforos de la capital, pues algunos confiaron a LA PRENSA que logran recoger entre 100 y 200 córdobas durante “un día de trabajo” que comienza por la mañana y termina en la noche.
Vicente Bushey tiene 49 años y es padre de familia. Nació con problemas físicos y se encuentra pidiendo dinero en la rotonda de Metrocentro, ubicada en la capital. Aseguró que con esta ayuda ha podido ahorrar y mantener a su familia. “Hace seis meses abrí una cuenta en el BDF (Banco de Finanzas) y de lo que recojo a la semana, dejo 100 córdobas para mi cuenta. Con este dinero me ayudé para comprar mi silla de ruedas y también pago el mantenimiento de mi silla”, dijo Bushey.
PIDE AYUDA A ORTEGA
“Daniel (Ortega, Presidente de Nicaragua) dice arriba los pobres del mundo, y le pido que me ayude, aunque la ayuda es sólo para los burgueses”, agregó Bushey.
Algunos que se movilizan andan en silla de ruedas, del dinero que recogen a diario logran pagarle a la persona que les ayuda a movilizarse (amigos cercanos o parientes), incluso con sus ganancias pueden dar mantenimiento a sus sillas de ruedas si es el caso, mantienen a sus familias, las cuales algunas son numerosas y pagan los estudios de sus hijos.
SE HACE SU “SALARIO”
José Luis Silva, de 49 años, es casado con una no vidente y “trabaja” pidiendo desde hace tres años en los semáforos de la ferretería Tobbie. Dice que recoge 500 córdobas semanales con lo que paga los estudios de su tres hijos y mantiene su hogar.
Silva sostiene que perdió la vista a los 15 años a causa de una enfermedad que no reveló. “La gente no cree que soy ciego porque me miran caminar rápido, yo estudié en una escuela de no videntes llamada Marisela Toledo, por eso puedo movilizarme con agilidad en la calle”, dijo Silva.
La mayoría de estas personas aparenta tener un comportamiento no violento. Pero este no fue el caso del joven con impedimento físico, que se ubica en los semáforos entre Pollo Campero, Supermercado La Unión, HSBC y Alke, sobre la Carretera a Masaya, quien se negó a dar detalles sobre su situación, e incluso, reaccionó de manera violenta.
Personas que circulan por ese sector aseguran que lo han visto en un banco depositando lo que “gana” pidiendo en las calles.
Más CASOS
Además de los casos mencionados, también se encuentran en la capital otras personas con problemas físicos pidiendo ayuda en las calles.
En los semáforos de El Paraisito se puede ver a Jimmy Alexander Santos Torres con una sonda en su abdomen. Este joven se ha negado a ser intervenido quirúrgicamente (según versiones médicas anteriores) y ha hecho de su caso una forma de vivir.
Después de una semana de buscar a Jimmy Alexander por algunos semáforos de la capital, el equipo periodístico de La PRENSA logró dar con él este sábado a las 11 de la mañana en el sector del puente El Paraisito.
Jimmy Alexander se mostró agresivo al momento de querer entrevistarlo y tomó una piedra para lanzarla al vehículo de LA PRENSA, probablemente reaccionó alterado por andar bajo el efecto de algún estimulante.