Managua
02:22 pm
12.08.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Última Hora
La propaganda cubana arremete contra Estados Unidos
Will Weissert
AP

LA HABANA . - La mayoría de los cubanos sencillamente lo llama "Fidel", pero el líder de 80 años nunca ha carecido de apodos: "El hombre", "El jefe", "El uno". Algunos incluso llaman a Fidel Castro "El caballo", una oscura referencia a símbolos del zodíaco en los apostaderos chinos que cerró después de adueñarse del poder hace casi 50 años.

Cuando Castro cayó gravemente enfermo hace un año, el aparato propagandístico cubano aportó otra asociación para su nombre: "País".

"Fidel es un país", se leía en carteles que aparecieron de la noche y la mañana y han permanecido desde entonces, lo que sugiere que toda una nación continuará su revolución después que se haya ido.

La Cuba comunista está casi privada de publicidad. En cambio abunda la propaganda.

Los carteles inundan los parques, plazas públicas, intersecciones y carreteras en toda la isla, elevándose sobre los edificios de departamentos en la ciudad y los cultivos azucareros y cafeteros en el campo. Muchos ensalzan a Castro y el héroe revolucionario Ernesto "Che" Guevara, instan a la conservación de energía o utilizan caricaturas para promover el comunismo y el fervor nacionalista.

Muchos también reflejan odio al gobierno estadounidense, su embargo comercial de 45 años y al presidente George W. Bush.

“CONTRA BUSH”

A la entrada del aeropuerto internacional José Martí, de La Habana, un cartel muestra una mano de póquer con Bush como el as de espadas junto a Adolf Hitler como el as de corazones. Los otros dos son Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, anticomunistas a quienes las autoridades cubanas acusan de haber orquestado la destrucción dinamitera de un avión comercial cubano en 1976.

En alusión a "Full de ases" dice "Full de asesinos".

"Es fácil siempre decir 'yo soy bueno y el otro es malo"', comentó Gloria Méndez, una retirada que vive cerca del cartel. "La propaganda política tiene su efecto en el público. Lo ven y se enojan con Estados Unidos quizás".

En los carteles abundan las frases "Patria o muerte", "Socialismo o muerte", "Tenemos y siempre tendremos socialismo" y "Venceremos".

Los carteles también instan a los cubanos a tomar las armas y defender su estilo de vida. "En cada barrio, revolución", es un lema común. En un transitado paso a nivel de La Habana se lee "Trabajo. Estudio. Fusil", un lema de la Unión de Jóvenes Comunistas que provino de una campaña de alfabetización que Castro ordenó después de derrocar al dictador Fulgencio Batista en 1959.

La pintura no es fácil de conseguir en Cuba. Algunas de las leyendas en los mensajes están cascadas y borrosas. Las que muestran la imagen o citas de Castro por lo general están mejor mantenidas.

"Fidel es un país", que aparece en carteles junto a fotografías de sonrientes reclutas militares jóvenes, proviene de un poema de los años 60 que en su honor escribió el argentino Juan Gelman.

"Es un país", dijo un empleado público que podaba el césped debajo de uno de esos carteles. "Sus ideas, sus perspectivas, son para toda Cuba". El hombre se negó a dar su nombre "por motivos políticos".

PROPAGANDA EFECTIVA

Dado el público cautivo, la propaganda puede ser efectiva, dijo John Philip Jones, profesor de comunicaciones públicas en la Universidad de Syracuse que se especializa en efectos publicitarios y de comportamiento. Pero las campañas gubernamentales exitosas _como las de la Alemania nazi y de la Unión Soviética_ sólo funcionan realmente si se hacen eco "de las motivaciones y prejuicios consustanciales con la población".

"Colocar un cartel que diga que el comunismo está bien, no suele ser suficiente", agregó.

Gobiernos de todo el mundo _aun el de Estados Unidos durante las guerras mundiales_ han usado la propaganda para dominar a su población, pero pocos la celebran tan abiertamente como Cuba. Castro escribió antes de la revolución que "no se puede abandonar un momento la propaganda porque es el alma de toda lucha. Sin propaganda no hay movimiento de masas y sin movimiento de masas no hay revolución posible". Esa cita también figura en los carteles.

Cuando la crisis energética del 2004 causó apagones y dejó a los disgustados cubanos acalorados durante un verano inmisericorde, la figura de Castro apareció en carteles con la leyenda "Vamos bien". Otros decían "Tenemos todo lo que necesitamos".

Los apagones pasaron, pero la propaganda continúa en la esperanza de motivar a los cubanos que suelen esforzarse para conseguir alimentos, ropa y otras necesidades básicas.

Cuba culpa de la escasez al embargo estadounidense, que impide la mayoría de los viajes y comercio entre los dos países. Un cartel presenta una lluvia de billetes falsos de 10.000 dólares con la leyenda "Nuestra revolución no se vende".

Uno de los blancos más recientes es lo que Cuba llama el "Plan Bush", el estudio que ha preparado planes de contingencia para después de la muerte de Castro en la esperanza de promover la democracia. "No tenemos miedo", proclaman los lemas.

Durante una infrecuente visita del representante estadounidense Jack Kinston en mayo, dijo estar "perplejo" por los carteles.

"No sé si son más patrióticos que desafiantes o irrespetuosos", comentó el republicano de Georgia.

Pero otros estadounidenses se ofenden profundamente, como el rabino Arthur Schneier, que se ha quejado de la propaganda en una serie de reuniones con altos funcionarios cubanos a lo largo de los años.

"Son de la época de la Guerra Fría", dijo Schneier. "Este tipo de cosas pertenece a otra era".

Quizás el cartel más conocido se alza junto a la Sección de Intereses estadounidenses en La Habana y muestra a un Tío Sam de ojos furiosos gritando " Grrr!" agitando los brazos y tratando de asustar a un cubano con una boina verde y un fusil automático.

"Srs. imperialistas: no les tenemos absolutamente ningún miedo", dice el cubano.

Wayne Smith condujo la Sección de Intereses durante el gobierno de Jimmy Carter, cuando se instaló el cartel. "Realmente lo disfrutamos", recordó. "Nos pareció divertido".

Pero Smith dijo que el mensaje era más fácil de aguantar que el que asociaba Bush a Hitler.

"Si hubiesen instalado un cartel de Jimmy Carter luciendo como un monstruo", acotó, "no me habría gustado nada".

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda