Además de mostrar marcadas diferencias dentro del PLC, Wilfredo Navarro y Enrique Quiñónez dicen haber hecho las paces. /LA PRENSA/O. VALENZUELA/ARCHIVO LA PRENSA
Nuevos liderazgos en el PLC: ¿Quién es quién?
Por Martha Solano Martínez
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Carrera por la presidencia

Aunque las elecciones internas del Partido Liberal Constitucionalista fueron suspendidas por tiempo indefinido, el jurista Sergio García Quintero cree que mientras el tiempo pase, Alemán y su liderazgo se irán cayendo.
A pesar de que Wilfredo Navarro les llevaría ventaja a sus dos homólogos por los cargos que ocupa como primer vicepresidente del PLC y primer secretario de la junta directiva de la Asamblea Nacional, García Quintero asegura que valen más las actuaciones de cada uno. Un punto a favor de Maximino Rodríguez es que “por primera vez en al historia política del PLC, se logró romper un lineamiento de Arnoldo Alemán. Lo usual es que Arnoldo imponga su voluntad a sangre y fuego, pero en el caso de Maximino, Alemán perdió la batalla, torció el brazo, y Maximino ganó sumándose a Enrique Quiñónez”. Contrario a la práctica donde los que fueran más “amigos del doctor Alemán” alcanzarían cargos de importancia partidaria, a excepción de Navarro que se ha mantenido a la par de Alemán desde sus inicios en el PLC, para Rodríguez y Quiñónez todo eso ha cambiado. No quieren más caudillo. Y mientras Quiñónez y Maximino buscan la presidencia del PLC, Navarro aún sigue su idea de ser presidente de un único partido liberal, pero esa unidad depende de las negociaciones que ahora encabeza su colega Enrique Quiñónez.

La pequeña y victoriosa rebelión de Maximino Rodríguez, los retos de Enrique Quiñónez y el marcaje de Wilfredo Navarro ¿significan la aparición de un nuevo liderazgo en el PLC? ¿Se tambalea Arnoldo Alemán o logrará enterrar a quienes ahora le disputan su liderazgo, como ya lo hizo antes con Rizo, Montealegre y Alvarado?

Enrique Quiñónez, Maximino Rodríguez y Wilfredo Navarro. Tres nombres, tres personajes políticos, todos liberales, diputados y protagonistas de lo que algunos han tildado como una lucha por el poder interno del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).

Esas tres caras figuran actualmente como los prospectos a tomar el control que ejerce Arnoldo Alemán en el PLC desde 1991, cuando llegó a ser Alcalde de Managua. Ese mismo control que se vio opacado el pasado tres de agosto tras el intento de Alemán para quitarle la jefatura de la bancada PLC ante la Asamblea Nacional a Maximino Rodríguez.

Pero ¿quiénes son estos hombres, cómo se han “movido” durante su carrera dentro del PLC, de dónde salieron?

Según uno de los fundadores de esta organización política, el abogado Sergio García Quintero, “los que ahora gobiernan al PLC, la mayor parte, son figuras llegadas del PLI (Partido Liberal Independiente), un partido respetable. Teníamos una mística de partido. Después cuando ya estaba Arnoldo y el partido comenzó a figurar como tal, ya habían venido a tomar posiciones y posesiones”.

“Wilfredo Navarro creció con el PLI y al PLC llegó a disfrutar de la mesa que ya estaba servida”, dice el abogado García Quintero.

Navarro se define como un político que nació liberal y morirá liberal. Comenzó su vida política en los tiempos de la Juventud Liberal, antes de la revolución sandinista en 1979. “En 1978 era un liberal discreto”, dijo en una entrevista que brindó a LA PRENSA en mayo pasado. También formó parte del PLN (Partido Liberal Nacionalista), después se unió al PLI, dirigido por el doctor Virgilio Godoy y según algunos analistas, Navarro se convirtió en el preferido de Godoy, pero su ambición por escalar en el poder le fue alejando hasta aliarse con Arnoldo Alemán y unirse al PLC.

Se dice que Wilfredo Navarro es el favorito de Alemán y es por eso que se le ha visto en puestos políticos privilegiados como cuando fue candidato a la Alcaldía de Managua en 1996, y aunque perdió, ganó más puntos, ha sido diputado durante los últimos dos períodos legislativos y hoy es el primer vicepresidente del PLC y el primer secretario ante la junta directiva de la Asamblea Nacional. Hasta ahora leal a Alemán.

¿Se considera un líder del PLC? “Yo pienso que no somos los dirigentes del partido los que debemos determinar si somos líderes o no, es la gente la base, el cuerpo político”, contesta Navarro. “Lo que sí te puedo decir es que soy un dirigente que viene desde abajo, desde la juventud liberal. Soy un reflejo del trabajo político partidario profesional dentro del partido”, contesta Navarro, definiendo que los momentos actuales en su partido son una “etapa de maduración”.

En aquella entrevista de mayo, Navarro reconoció que el liderazgo de los liberales no se hereda, se gana. Y ahora, desde su cómoda oficina de primer secretario en la Asamblea Nacional, reafirma una vez más sus aspiraciones partidarias en lo que él llama “un contrasentido” ya que las elecciones internas de su partido están en “stand by”.

“Una vez dije que no me interesaba ser presidente del PLC, a mí me gustaría ser presidente del partido liberal unificado. Hay que trabajar más hacia la unidad que estar pensando en mantener nuestros cacicazgos, que nos debilitan de cara a las responsabilidades que tiene el país”, sostiene Navarro.

Para el liberal retirado, Sergio García Quintero, quien está demostrando verdadero liderazgo es el diputado Enrique Quiñónez.

“Tal vez los puritanos, los ortodoxos, encuentran en él una figura original con sus propios matices, pero es el único que tiene la puerta abierta para estar manteniendo contacto con el pueblo. Ha logrado confianza de parte de la ciudadanía y eso hace que los liberales que están en ALN (Alianza Liberal Nicaragüense), como Jamileth Bonilla, Eliseo Núñez y el mismo Eduardo Montealegre, vayan depositando cada vez más confianza en ese liderazgo que va creciendo día a día en Enrique Quiñónez”, afirma García Quintero.

Quiñónez tiene un pasado un poco más dinámico. Se dice que viene del liberalismo somocista, fue militar de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI), ayudó al entrenamiento de los primeros cuadros del Ejército Popular Sandinista, pero se exilió por su pasado liberal y recibió entrenamiento militar en Estados Unidos. Algunos llegan a afirmar que Enrique Quiñónez estuvo combatiendo del lado de la Contrarrevolución, aunque no hay mucha certeza sobre eso.

En tiempos de la desmovilización, luego de la derrota sandinista en 1990, forma parte del Partido de Resistencia Nicaragüense, donde coincide con su homólogo Maximino Rodríguez. Ambas historias son bastante parecidas.

“Quiñónez y Maximino Rodríguez eran dos liberales que estaban fuera del país y que habían demostrado su liberalismo en la montaña. Quiñónez y Maximino jugaron un papel muy importante en la Contrarrevolución”, agrega García Quintero.

El comandante Wilmer, seudónimo con el que era llamado el ahora diputado Maximino Rodríguez, asegura que en los tiempos de la Contrarrevolución, en la década de los ochenta, estuvo al mando de cinco mil hombres.

“Yo fui miembro de la Resistencia y tuve bajo mi mando a cinco mil combatientes, pero no es lo mismo dirigir a personas que no necesariamente tenés que darles una orden militar. Eso en política es tener la capacidad de persuadir, de convencer. Las personas no se combaten denigrándolas o vulnerando sus derechos, se trata de convencer y el que tiene esa capacidad puede de alguna manera liderar a la gente”, sostiene Rodríguez.

Quizás esa sea la teoría que aplicó en la reunión del 3 de agosto, que fue descrita como una “torcedura de brazo” para Arnoldo Alemán, que aspiraba crear una bancada del PLC colegiada, lo que le hubiese quitado poder en la jefatura que sostiene Rodríguez.

Y aunque el derrotado Alemán hizo énfasis en que no hay pugna alguna entre los líderes de su partido y dijo “nos mantenemos unidos”, el liberal retirado García Quintero sostiene que esa y otras actuaciones indican que el curso de las aguas está cambiando.

“Entiendo que en un momento dado nuestro político cumpliendo condena (Arnoldo Alemán), siga manteniendo un liderazgo de hecho porque se presenta como presidente honorario, pero él va irse quedando con el cascarón del partido, con los cuatro o cinco serviles que van a acompañarlo hasta el fin, pero la gran masa de los liberales, indiscutiblemente van a ir acrecentando la opinión pública que respalda a Enrique Quiñónez y a Maximino Rodríguez”, calcula.

“Maximino tiene ahora un gran porvenir en el partido. Prácticamente está compartiendo el liderazgo con Enrique Quiñónez y lo demostró al dejarse acompañar por Alemán en la última reunión, en la cual hubo alguien que por primera vez sostuvo sus propios conceptos delante de Arnoldo”, continúa García Quintero.

“Maximino demostró que Arnoldo Alemán es falible, que se equivoca a cada rato, que no está bien informado, que sus intereses políticos son para ayudarle al Frente, que protege su personalidad y en ese aspecto Maximino demostró independencia y criterio. Esto tiene que desembocar en una gran convención que elija nuevas autoridades”, agrega.

Para Maximino Rodríguez los tiempos de “circo y sangre” en el PLC fueron desplazados por la evolución que están viviendo.

“Sólo los reptiles son reacios a la evolución”, asegura metafóricamente Rodríguez, que además confirma sus aspiraciones. “Como liberal tengo derecho a aspirar a una posición nacional, no para agachar la cabeza como avestruz, sino más bien para opinar y enriquecer al partido. Dicen que a Somoza le pasó igual, sus aduladores le decían que era ‘el hombre’ y al final se fue del país en 1979. Los estatutos establecen que cualquier miembro del partido puede optar al cargo que quiera y yo estoy aspirando desde el momento de las elecciones”, dice.

Mientras tanto, se ve a un Arnoldo Alemán más dócil, culpando a los medios de comunicación por las pugnas entre liberales por cuotas de poder.

“Va festinada la lucha en contra del liderazgo del Partido Liberal (…) y aunque le duela a muchos medios de comunicación, nos mantenemos unidos… De repente ustedes (los medios de comunicación) buscan diferencias entre nosotros y vean, Maximino y yo no tenemos ninguna diferencia”, declaró Alemán, condenado a prisión por fraude al Estado durante su administración (1997-2002), al terminar la reunión.

Navarro, Quiñónez y Rodríguez coinciden en darle su lugar y debido respeto a Arnoldo Alemán, pero a la vez, insisten en un cambio de cara en la cúpula del PLC.

“Aquí en el PLC habemos cantidades de dirigentes, no considero que en todas las acciones tengamos que estar alrededor de una persona. Dicen los filósofos que todos somos inteligentes por naturaleza, en consecuencia, por muy humilde que sea la persona, debe participar y aspirar a dirigir alguna porción o en su totalidad al partido. Ser dirigente vitalicio no es muy recomendable, es un mal endémico (…) esas cosas tienen que ir evolucionando”, sostiene Maximino Rodríguez.

Mientras tanto, Wilfredo Navarro se cubre un poco la espalda a la hora de opinar sobre el rol partidario que juega Arnoldo Alemán.

“Alemán es pura energía, dinamia y quiere hacerlo todo aceleradamente, pero habría que ver cuando estamos discutiendo algo a lo interno del partido, cómo se debaten los argumentos, hay discusiones fuertes y hay hasta amenazas de guillotinas (…) Yo no miro malo el respeto a la experiencia, pero eso no debe llevarnos a acatar como verdades absolutas lo que dicen los caudillos. Yo no acepto que en PLC haya quien esté diciendo lo que se tiene que hacer. Si ya el partido toma una decisión, soy disciplinado en acatarlo”, reconoce Navarro.

Por su parte, Quiñónez dice que “a Arnoldo Alemán nadie le está discutiendo su liderazgo, él es presidente honorario del partido y como dice Wilfredo Navarro, ya lo bailado nadie se lo quita”.

Sin embargo opina que “los presidentes no son absolutos, se deben casualmente al mando ejecutivo colegiado, las decisiones se toman por mayoría, lógicamente el partido está demandando un rostro que venga a darnos confianza, valor en momentos difíciles como ahora con un gobierno que quiere demostrar que puede hacer cualquier cosa con ese sentimiento autoritario”.

Y finaliza con una frase retadora para sus colegas: “Aquellos que dicen ‘no te van a dejar hacer x cosa’, yo digo bueno, vamos a ver qué pasa. Si las elecciones en mi partido son dentro de tres días, estoy listo. Si son dentro de quince días, estoy más que listo. Y si son dentro de seis meses, estoy requetelisto”.

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