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Remesas y lavado de dinero
Alberto L. Alemán Aguirre

Si se comprobara que las remesas sirven para el lavado de dinero del crimen organizado, esto podría llevar a mayores restricciones, perjudicando a los migrantes y a decenas de miles de familias de toda Centroamérica.

¿Hay lavado de dinero en el envío de remesas desde Estados Unidos? “Sí” es una respuesta probable. En el caso de Honduras, más de mil millones de dólares incluidos en la categoría de remesas en el año 2006 podrían tener un origen ilícito, según la prensa del vecino país.

En un trabajo periodístico que contrasta cifras de dinero, de emigrantes hondureños en EE.UU., de su tasa de empleo y del promedio enviado cada mes, el diario El Heraldo plantea una duda razonable sobre la proveniencia de hasta la mitad de los US$2,359 millones que el Banco Central de Honduras (BCH) reportó el año pasado como remesas.

Éstas han crecido en un 30 por ciento en los últimos tres años. De acuerdo con expertos consultados por El Heraldo —a quienes no se cita por su nombre—, solamente unos US$1,100 millones de aquellos 2,359 millones son remesas.

El cálculo va así:

Hay aproximadamente un millón de hondureños en EE.UU., según distintas fuentes (Gobierno, ONG, prensa) y cada año llegan unos cien mil más. Unos 200,000 tienen ahora residencial legal; 75,000 están acogidos al Estatus de Protección Temporal y el resto vive de forma indocumentada.

“Los mismos reportes señalan que, aproximadamente, el 69 por ciento de los hondureños en Estados Unidos tiene empleo y cerca del 75 por ciento de ellos envía remesas a Honduras. Esto indica que la población neta que envía remesas es de 520,000 personas. El monto promedio enviado por los inmigrantes equivale a 2,100 dólares anuales”, señala el rotativo.

Luego, agrega el diario, una familia que obtiene remesas recibe en promedio entre 160 y 200 dólares al mes. Por lo tanto, la cifra es de unos US$1 mil 92 millones.

“La estimación no concuerda, en absoluto, con los reportes del BCH, de 2,354 millones de dólares” en remesas, destaca el artículo. ¿Y la otra mitad de esa suma? Es una buena pregunta sin una respuesta fácil.

Pueden emplearse distintas metodologías, pero desde 2003 el BHC se sirve de las cantidades de dinero que se cambian a lempiras. En los puntos de cambio se pide a los clientes clasificar la operación como remesas, salario u otras. Es fácil decir que un envío es remesa, no siéndolo en la realidad. Además, los controles legales atañen sobre todo a transacciones de 10,000 dólares o mayores.

Como actividades sospechosas que dan indicios de actividades de lavado estaría el boom repentino de construcciones en la capital y en otras partes. La construcción comercial ha crecido en un 38 por ciento recientemente. Esto es atípico, porque según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo, casi hasta el 90 por ciento de las remesas latinoamericanas va al consumo.

El 83 por ciento de las remesas se dedica a consumo en Honduras, según un estudio del BCH y apenas el ocho por ciento del sector, considerado como el más pobre, recibe envíos regulares. El departamento de Francisco Morazán, con el ingreso más alto del país, obtiene el 67 por ciento del total.

Envié un par de preguntas por correo electrónico a la relacionista pública del presidente de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros, pero no obtuve ninguna reacción de parte del directivo.

En Nicaragua ignoramos con certeza si el fenómeno ocurre, pero sería razonable creer que sí. El Departamento de Estado de EE.UU. señala que a pesar de que los vecinos han endurecido las leyes de lavado de dinero y que hay temores de autoridades locales de que el lavado se ha intensificado, el marco legal en la materia en Nicaragua es aún débil; a esto se suma la corrupción y la politización del Poder Judicial. Una de las carencias más importante, incluso, con respecto a Centroamérica, es la de una unidad de inteligencia financiera.

El informe anual estadounidense del 2007 sobre el tráfico de drogas mundial, destaca como una debilidad relacionar el delito de lavado de dinero únicamente con el tráfico de drogas —se menciona el sesgo político en el caso de Arnoldo Alemán—. Llama además a aplicar el concepto de lavado a otros delitos, penalizar el financiamiento al terrorismo y a desarrollar una unidad de inteligencia financiera.

Esto no es un asunto banal. Junto al narcotráfico, el lavado de dinero es uno de los delitos más perseguidos en el mundo.

Las remesas representan hoy el porcentaje de ingresos más alto de la población de Honduras, Nicaragua y El Salvador, superando a sectores tradicionales económicos, y es por ello que preocupan mucho las deportaciones masivas desde EE.UU.

Si se comprobara que las remesas sirven para el lavado de dinero del crimen organizado, esto podría llevar a mayores restricciones, perjudicando a los migrantes y a decenas de miles de familias de toda Centroamérica.

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