El Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, firmó al menos 12 acuerdos de cooperación de desarrollo económico social, con su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no obstante, recibió con “frialdad” la propuesta del brasileño para producir en Nicaragua etanol a partir de la caña de azúcar. Lula da Silva abundó en explicaciones técnicas y ofreció a Ortega los beneficios de la producción del biocombustible como una alternativa a la dependencia del petróleo y dijo que Nicaragua prestaba las condiciones para la producción de etanol a base de caña de azúcar.
“Lo que nos interesa es que si Nicaragua produce, lo haga tomando en cuenta la conservación ambiental y la seguridad alimentaria”, precisó Lula.
No obstante agregó ante empresarios nacionales y brasileños que Brasil desde hace mucho tiempo entró en la era del etanol.
E igualmente, dijo, “el mundo también tendrá que entrar en la era del biocombustible”.
Un paso que, según afirma, les permitirá avanzar en la independencia energética.
En lo que sí hubo acuerdo fue en la solicitud de Nicaragua para que Brasil financie una planta hidroeléctrica que probablemente genere unos 68 megavatios de energía y disminuya la dependencia nacional del petróleo para generar enegía.
ORTEGA RECHAZA
Ortega, por su parte, rechazó la idea de producción de etanol a partir del maíz en Nicaragua y dijo que producirlo sería un crimen, aunque indicó que sobre esto no tiene discrepancias con Lula.
“Sería atentar contra un producto básico de la alimentación del pueblo nicaragüense”, expresó Ortega.
“Nuestra reacción es frente a la algarabía que se formó por quienes aplaudieron la propuesta de (George) Bush, (ya que es) una propuesta totalmente absurda que atenta contra los derechos alimentarios de los pueblos”, indicó Ortega.
El presidente Ortega fue claro en decirle a su homólogo brasileño que los potenciales hidroeléctricos y geotérmicos que tiene el país son suficientes para cubrir las necesidades de energía.
El mandatario brasileño enfatizó que producir en Nicaragua etanol con maíz, es como producir en Brasil ese combustible a partir del frijol, “lo que es imposible”, por lo que es necesario buscar otras fuentes.
“Son temas que hay que abordar, pero sin poner en peligro la diversificación de la producción agropecuaria y no caer con facilidad en el monocultivo en Nicaragua, cuando algunos productos obtienen buenos precios en el mercado internacional”, aseguró Ortega.
Brasil es el mayor productor y exportador de etanol de caña de azúcar, con treinta años de experiencia, y el Presidente brasileño ha aprovechado los precios récord del petróleo y la preocupación por el calentamiento global para ofrecer los biocombustibles como solución a ambos problemas.
ETANOL NO ESTABA EN AGENDA
El ministro de Energía, Emilio Rappaccioli, anunció que Ortega y Lula no tenían como prioridad discutir el tema del etanol, en referencia a los acuerdos entre Brasil y Nicaragua.
Rappaccioli mencionó esto porque los proyectos ya están definidos en la siembra de la caña de azúcar, tal como lo confirmó el presidente Ortega.
“Quizás eso (la producción de etanol a partir de la caña de azúcar) sea bueno, aceptable y justificado en otros países, pero para Nicaragua, nosotros preferimos dejar las áreas cultivables para otros productos que sean digeribles, de granos básicos para la alimentación”, explicó Rappaccioli.
Esto se confirmó más tarde, cuando el Presidente nicaragüense dijo que dejaría la producción de ese combustible a los empresarios privados, a pesar de haber abordado el tema ampliamente con su homólogo sudamericano.
Las pláticas acerca de cómo contribuir a la solución de la crisis energética nicaragüense fueron más concretas en el apoyo a la energía alternativa, aunque dejando prácticamente de un lado el etanol.
En este sentido el asesor económico de la Presidencia, Bayardo Arce Castaño, dijo que en definitiva el tema del etanol ya estaba en manos de inversionistas privados nacionales, quienes ya han definido la programación de sus inversiones en este campo.
Agregó que más bien el Gobierno también está apuntando hacia la producción de biodiesel de palma africana, con lo que el país tiene un enorme potencial, “se pueden sembrar unas 250 mil hectáreas y actualmente sólo se cultivan 10 mil”, puntualizó.
Por su parte Marcos Sawaya Jank, presidente de la Unión de la Industria de Caña de Azúcar de Brasil, también consideró como un error utilizar maíz para la producción de etanol.
Incluso, aseguró que la producción de ese biocombustible está siendo fuertemente apoyada por organismos financieros, el Departamento de Estado de Estados Unidos, el Banco Interamericano de Desarrollo, en cooperación para países de Latinoamérica. Las empresas brasileñas tienen inversiones en etanol en Costa Rica, El Salvador y Jamaica.
Sawaya criticó la posición del presidente cubano, Fidel Castro, asegurando que no entiende el fundamento de la misma, ya que Cuba fue uno de los más grandes productores de azúcar, incluso más que Brasil, por lo que ahora “pueden reactivar toda su infraestructura, para la producción de etanol”.
En el caso del mandatario venezolano Hugo Chávez, aseguró que ese país es un fuerte productor de petróleo.
Reiteró que Estados Unidos cometió un error al basar su producción de etanol con maíz y más bien debería centrarse en la importación de etanol que es más barato y tiene mayor rendimiento energético.
Asegura que en el futuro este producto será parte de un nuevo mercado de commodities, que pueden aprovechar por los países en desarrollo.
PROMETE FINANCIAR HIDROELÉCTRICA
Lula prometió que ayudaría a Nicaragua a través del financiamiento de proyectos hidroeléctricos, pero no descartó apoyar con otras alternativas energéticas, como la geotérmica.
“El Gobierno brasileño está dispuesto a hablar por Nicaragua (ante inversionistas) para construir proyectos energéticos”, comentó el Presidente de Brasil, tras indicar que la energía cara (derivada de los hidrocarburos) es la que llega primero en casos de crisis, y la más barata, la hídrica, es a mediano plazo.
Lula añadió que su Gobierno está dispuesto a “hacer todo lo posible” para cambiar la estructura energética de Nicaragua, que actualmente depende en un 70 por ciento de los hidrocarburos.
Entre las probabilidades, el mandatario sudamericano mencionó la hidroeléctrica y la geotérmica, aunque alabó el combustible derivado de plantas como la soya, girasol y palma africana, en dependencia de las prioridades energéticas, ambientales y alimentarias de Nicaragua.
La viceministra de Energía, Lorena Lanzas, confirmó que el Presidente brasileño se comprometió a financiar un proyecto, que podría ser el de Boboqué, por ser el que tiene los estudios de factibilidad más avanzados.
Esta generadora estaría ubicada en el río Tuma, al norte de la cordillera Dariense, en Matagalpa, y tendría capacidad para generar 68 megavatios.