El récord más importante del beisbol es suyo. Ahora Barry Bonds puede concentrarse en otras cosas además de batear vuelacercas.
Desde la Casa Blanca hasta el japonés Sadaharu Oh, las felicitaciones llegaron de todos lados para el toletero de los Gigantes de San Francisco, quien se dio cuenta en las últimas semanas de lo difícil que es volarse la cerca cuando es lo único que uno trata de hacer.
Bonds volvió ayer a su rutina como parte de la alineación, bateando cuarto en el orden ofensivo y patrullando el bosque izquierdo ante los Nacionales.
“La parte difícil pasó, y ahora podemos concentrarnos en nuestra rutina diaria y pasarla bien”, declaró Bonds.
No es que al toletero le enfadó el festejo del martes en el estadio de su equipo tras haber quebrado el récord que Hank Aaron tuvo durante 33 años.
Pero Bonds rápidamente puso atención al futuro y reconoció que Alex Rodríguez lo suplantará algún día como el rey de los jonrones.
El antesalista de los Yanquis llegó a los 500 con apenas 32 años y supera el paso de Bonds.
“Es lo suficientemente joven para alcanzar a cualquiera. Estoy alentándolo”, dijo Barry.
Le tomó un tiempo para relajarse luego de toda la euforia que rodeó su proeza, la cual celebró con su esposa, Liz, sus tres hijos, su madre y hermana.
También estuvo su padrino Willie Mays, sus agentes, dos de sus preparados, un par de publicistas y muchos otros amigos encantados de compartir el momento.
Bonds recibió una llamada del presidente George W. Bush la mañana del miércoles.
“Me dijo felicidades. Dijo que fue bonito el haber estado acompañado por mis hijos, mi familia”, contó Bonds. “Como su padre fue también alguien famoso, entendió la importancia que tiene mi padre. Dijo que era un logro excepcional”.
¿ Lo próximo para el jugador de 43 años? Su objetivo es alcanzar los 3,000 hits y su intención es mantenerse activo más allá del 2008, mientras su cuerpo se lo permita.