“Los púgiles Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara ya no formarán parte del equipo de boxeo de Cuba”, dijo el presidente Fidel Castro, quien además contempló la posibilidad de que la isla no participe en el campeonato mundial de la disciplina a celebrarse en octubre en Chicago.
“El atleta que abandona su delegación es como el soldado que abandona a sus compañeros en medio del combate... llegaron a un punto sin retorno como parte de una delegación cubana en ese deporte”, señaló Castro en una de sus habituales reflexiones publicadas ayer en los periódicos Granma y Juventud Rebelde.
Sin embargo, Rigondeaux aseguró a periodistas después de regresar a su casa que “yo siempre tuve la mayor disposición de regresar a la Patria... que la gente no piense que me iba a quedar, yo soy muy revolucionario”.
“Cometimos algunas indisciplinas y reflexionamos que estábamos equivocados”, agregó el bicampeón olímpico y mundial.
Rigondeaux y Lara llegaron el pasado domingo deportados a la isla procedentes de Río de Janeiro, donde estaban detenidos tras haber abandonado la delegación cubana en Río.
Ambos estuvieron desaparecidos varios días, e incluso una empresa promotora alemana anunció la contratación de los cubanos para pelear como profesionales.
El mandatario cubano agregó que con vistas al campeonato mundial de boxeo en Estados Unidos, el primero de tres torneos clasificatorios para los Juegos Olímpicos de Beijing, “las autoridades deportivas están analizando todas las variantes posibles, incluyendo cambiar la lista de boxeadores o no enviar delegación alguna, a pesar de los castigos que nos esperen”.
“Imagínense a los tiburones de la mafia demandando carne fresca... Algo debemos advertirles: No estamos ansiosos de suministrarla a domicilio”, indicó.