Guillermo Rigondeaux quería hacer historia en el boxeo mundial, y la hizo, pero con mal final: el peso gallo (54 kilos) cubano noqueó su carrera en los Panamericanos de Río-2007 que le cerró de golpe las puertas del deporte amateur y profesional.
“Quiero hacer historia en los pesos gallos”, dijo en marzo pasado, cuando estimó que “el rival más peligroso que tengo es el entrenamiento, si logro vencerlo, después no hay contrario difícil”.
Junto al campeón mundial Erislandy Lara (69 kilos), desertó en los Juegos Panamericanos, no se presentó al pesaje y —según la primera versión oficial— desapareció atraído por una oferta de la compañía alemana Arena Box Promotions, que había ya contratado a otros tres campeones olímpicos cubanos que se quedaron en diciembre en Venezuela.
Dos semanas después, el bicampeón olímpico y mundial fue encontrado junto a Lara en un balneario del sur de Río de Janeiro, al parecer con una abultada cuenta de parrandas y, según la Policía brasileña, arrepentidos, rechazaron al abogado de Arena Box y pidieron ser repatriados.
En La Habana, Fidel Castro aseguró en un artículo que no serían arrestados, que estarían en una casa del gobierno —donde se encuentran desde que fueron deportados el domingo.
Castro afirmó, además, que la prensa podría “contactarlos si ellos desean hacerlo” —lo cual no ha sucedido hasta ahora— y que “les ofrecerán tareas decorosas y en favor del deporte, de acuerdo con sus conocimientos y experiencia”.
“No entiendo qué hicieron, ni por qué lo hicieron. Ellos sabrán. Es primera vez que un deportista desertor vira para atrás. Al menos, aquí en Cuba, son deportivamente difuntos”, dijo un apasionado seguidor del boxeo.
Ahí terminó sus aspiraciones profesionales y su carrera amateur, pues ni Castro habló de un retorno al ring, ni los cubanos en la calle piensan que les permitan otra vez representar al país.
“Aquí no podrán ni levantar la cabeza en las calles, menos integrar un equipo nacional”, opinó un joven de 30 años, que viajaba en ómnibus por una ruta del sureste de La Habana.
Como boxeador amateur estaba en las puertas del Olimpo. Este año en Chicago iba en busca de su tercera corona mundial. En 2008 en Pekín, la tercera olímpica, récord que sólo han logrado el húngaro Lazlo Papp y los cubanos Teófilo Stevenson y Félix Savón.
Nacido el 30 de septiembre de 1980 en Songo-La Maya, Santiago de Cuba (sudeste), a Rigondeaux aún le quedaban siete años (hasta los 34) en el boxeo amateur, por lo que además de los Juegos de Pekín, podía aspirar a los de Londres-2012 y convertirse en el único boxeador del mundo con cuatro coronas olímpicas.