Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Felipe Calderón acordaron que Brasil y México, las dos principales economías de la región, trabajen juntos para lograr en el siglo XXI una gran alianza en América Latina que se traduzca en mejores condiciones para todos los países.
“El presidente Lula y yo sabemos que nuestra prosperidad sólo será plena y permanente si viene acompañada de la prosperidad de nuestros vecinos”, dijo en rueda de prensa el mandatario mexicano, quien horas antes había asegurado a su colega brasileño Lula, que si bien México está geográficamente ubicado en el norte del continente, su corazón se encuentra en Latinoamérica.
Lula, en una breve visita de Estado de un día, aseguró que “México es demasiado importante para América Latina como para no mirar un poco con el corazón, con la cabeza y la capacidad de inversiones hacia América Latina, tan próxima y con tantas carencias”.
Ambos mandatarios coincidieron en que la búsqueda de esa nueva integración pasa por el incremento de la relación bilateral en los ámbitos no sólo político sino social y económico, que dijeron aún tiene mucho potencial.
Con un comercio bilateral que en el 2006 llegó a unos 2,700 millones de dólares, Lula aseguró que sus países utilizan no más del 30 por ciento de su potencial. Ambos gobiernos esperan doblarlo para el 2010.
Los líderes atestiguaron la firma de cinco acuerdos, incluido uno en materia energética para realizar proyectos conjuntos de exploración y producción de crudo y gas natural, para lo cual se creará un grupo de trabajo que también prevé analizar el uso de biocombustibles, un área que Brasil lidera a nivel mundial.
Otros convenios fomentan la asistencia jurídica y el combate al tráfico de migrantes.
El Presidente brasileño había pedido a Calderón ante empresarios de ambos países, que México mire más hacia el Mercosur y al término de un encuentro bilateral le aseguró que Brasil “es una puerta importante” para que entre al bloque sudamericano, aunque advirtió que “esto lleva tiempo” porque es necesario cumplir ciertos requisitos.
Calderón aclaró que el interés de México de ser parte del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) no pasa por la normalización de las relaciones con Venezuela, uno de los países que también quiere integrar el bloque sudamericano y con el cual ha habido un enfriamiento en los tratos desde el 2005.
Calderón coincidió que los dos países tienen probabilidades de “ser líderes mundiales en el futuro cercano”.
Lula, que se encuentra en medio de una gira regional, continuará el martes su periplo por Honduras, para seguir después a Nicaragua, Jamaica y Panamá.
En la visita a Honduras del martes, Lula y el presidente Manuel Zelaya explorarán la manera de impulsar la producción de etanol y la posibilidad de investigar si hay petróleo en ese país.
Luego, el miércoles en Nicaragua, Lula y su colega Daniel Ortega firmarán acuerdos relacionados con proyectos de energía a corto plazo, con producción de combustibles como el etanol y con el programa social denominado “Hambre Cero” que impulsa el Gobierno sandinista.