Productores del Pacífico de Nicaragua trabajan, con el apoyo de especialistas nacionales y extranjeros, en el proceso de validación de nuevas líneas de frijol rojo para obtener al menos dos nuevas variedades que sean resistentes a la sequía.
Las pruebas de campo ya se están realizando en zonas costeras del Pacífico Sur, donde las lluvias son muy escasas, por lo que el terreno sería óptimo para obtener nuevas variedades del grano resistentes a la sequía, informó la Red de Innovación Tecnológica (Red Sicta).
Las líneas que se están probando tienen la doble cualidad de tolerar sequía, y algunas de ellas cuentan con el beneficio adicional de producir una mayor concentración de hierro y zinc, lo que las convierte en un alimento aún más nutritivo que el frijol tradicional, añadió la entidad en un informe sobre el proyecto.
Las comunidades El Aguacate, La Vainilla, La Conquista, La Pita, El Bosque, El Panamá y Román Esteban, en el suroccidental departamento de Carazo, fueron seleccionadas por la alianza conformada por la Red Sicta, el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Escuela Agrícola El Zamorano y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), para estas pruebas y obtener al final del proceso al menos dos nuevas variedades con tolerancia a sequía.
Un proceso de validación similar desarrolla esta misma alianza en comunidades del norteño departamento de Estelí, que registran cada año déficit en el nivel de lluvias, lo que afecta el desarrollo regular de los cultivos.
EL PROCESO
El CIAT, con sede en Colombia, ha logrado identificar los mecanismos convencionales para aumentar el contenido de hierro en el grano de frijol común, pasando de 34 partes por millón (ppm) a 89 ppm, mientras que las concentraciones de cinc han pasado a ser dos veces más que la mayoría de cereales.
El proceso de selección de líneas de frijol tolerantes a sequía comienza con una evaluación en invernadero, donde se someten a estrés hídrico, es decir falta o poca agua, en un sistema controlado.
Las líneas tolerantes a sequía presentan un mayor desarrollo de raíces, las cuales posteriormente se siembran en el campo para evaluar rendimiento y cualidades culinarias.
Bajo la supervisión técnica y agronómica del INTA, las mejores líneas seleccionadas por el CIAT, en Colombia, se encuentran ahora en proceso de validación en campos agrícolas nicaragüenses donde la cantidad de lluvia que cae durante un año no supera los 400 milímetros.
NO OLVIDAR LA FERTILIZACIÓN
Aurelio Llanos, especialista del INTA en mejoramiento genético y validación, aseguró que las líneas de frijol puestas a prueba necesitan de 120 a 150 milímetros de agua bien distribuidos a lo largo de todo el ciclo, para que puedan expresar su capacidad productiva.
Llanos, quien dirige el proceso de validación en Nicaragua, dijo que es imprescindible la fertilización del cultivo, especialmente con fósforo, debido a que los suelos de zonas marginales están muy deprimidos por la erosión, las quemas y otras prácticas agrícolas inapropiadas.
“En comunidades como El Aguacate, los suelos tienen contenido fosfórico menor a las seis partes por millón, cuando lo deseado son 15 partes por millón. Así que si pensamos en un programa efectivo para zonas marginales, debemos pensar en un paquete que junte semillas tolerantes a sequía y fertilizantes”, sostuvo.
“Esperamos tener por lo menos dos variedades liberadas al final del próximo año, para que los pequeños productores de zonas marginales de América Central se puedan beneficiar no sólo con mejores cosechas, sino con granos más nutritivos”, proyectó entretanto el coordinador del Proyecto Red Sicta, Armando Ferrufino.