Matt Damon no es James Bond pero sus últimos estrenos lo han hecho el mejor espía del siglo XXI, que actualmente estrena The Bourne Ultimatum, mientras conversa sobre la mejor forma de esquivar a los paparazzi.
Con algunas canas incipientes coloreando el pelo de este galán de 37 años, su sonrisa de satisfacción es lo más sobresaliente al contar una persecución propia de sus películas.
En su vida como actor está acostumbrado a estos momentos de tensión con una filmografía cada vez más llena de títulos donde, cuando no es un agente secreto, es un infiltrado o un espía. Como ejemplo ahí están The Departed, The Good Shepherd, Syriana, o las tres entregas de la saga de Jason Bourne, en las que encarna a un agente programado para matar en busca de sus orígenes.
Es lo que llama “películas de palomitas”, la mejor de las “montañas rusas”, donde cada persecución está superada por la siguiente en las calles de Londres, Madrid o Nueva York.
“Pero también son películas contemporáneas, que hablan del momento en el que transcurren y que reflejan lo que los estadounidenses sienten hoy”, aclara el intérprete .
“La mayor parte de los estadounidenses siente que fueron llevados a esta guerra (contra Irak) con mentiras, como se siente Jason Bourne, alguien engañado para matar”, dice uniendo la ficción con la realidad.
Pese a ser uno de los galanes más cotizados del momento, unido por amistad y cine a la pandilla de George Clooney y Brad Pitt en la saga de Oceans 11, comparte con ellos no sólo la guapura sino la concienciación social. Por ello aprovecha cualquier ocasión para llevar la conversación a este terreno.
Con Damon la conversación es fluida y agradable aunque el silencio, o más que el silencio el hablar sin decir nada, se cierne en cuanto llegas a ese punto que tanto protege: su familia.
Casado en el 2005 con la argentina Luciana Barroso, el actor nunca da detalles sobre cómo se conocieron (en Miami) y lo que es más asombroso, consiguió celebrar su boda en Nueva York sin que nadie se enterara.
No puede estar más satisfecho de su proeza y guarda celosamente de lo que es su vida pública a sus dos hijas: Alexia, fruto de una relación anterior de Barroso, e Isabella. “Ellas no acaban de entender por qué nos persigue la gente”, dice.
Mientras, los proyectos se le acumulan aunque la pregunta del millón es si hará otra entrega como Jason Bourne. Damon no dice que sí pero tampoco lo niega. Principalmente sonríe.