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La sonora onomatopeya
Inés Izquierdo Miller
Para los japoneses los perros dicen wan wan y los gallos kokekokkoo, pues cada idioma tiene sus onomatopeyas
revista@laprensa.com.ni

Si revisamos el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) podemos encontrar que onomatopeya es “Imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo. Imitación de sonidos reales por medio del lenguaje. Palabra resultante de la imitación de sonidos y que ha terminado utilizándose para designarlos, en algunos casos se usa para referirse a fenómenos visuales; por ejemplo tic nervioso, zigzag”.

Procede del latín tardío onomatopoeia y este del griego. Para algunos la onomatopeya es un tema muy divertido, lo más curioso radica que en cada idioma funciona diferente, pues la fonética varía y se escribe como suena. Lo que en un idioma se transcribe con una grafía, en otro se hará con otra completamente diferente para decir lo mismo. En japonés el ladrido de un perro es wan wan, el maullido de un gato nya nya y el mugido de una vaca es moo moo.

Mientras en español el canto del gallo es quiquiriquí, en inglés es coocadoodledoo y en francés es cocoricó. Y así sucede con las onomatopeyas referidas a los sonidos que emiten los diferentes animales.

Un problema que tenemos con las onomatopeyas es que estamos adoptando la transcripción literal de las mismas, desde otros idiomas con sus alfabetos, sin tomar en consideración nuestra propia fonética. Al final las aceptamos y vamos perdiendo las nuestras.

Por ejemplo, en español tenemos “clic” para referirnos a un sonido seco y breve, generalmente metálico: ‘Se oyó el clic del bolso al cerrarse’. También se usa, en informática, con el sentido de ‘pulsación en alguno de los botones del ratón de una computadora’. Sin embargo, muchos utilizan la voz inglesa click.

Esta situación la advierte la RAE cuando señala que “para la acción consistente en pulsar alguno de los botones del ratón, se emplea normalmente la locución “hacer clic”. Su uso está más extendido y es más recomendable que clicar y cliquear”.

Hay en la web algunas páginas dedicadas a onomatopeyas, como www.elhuevodechocolate.com/onomato.htm o el Magno glosario de la onomatopeya universal:http://zi-fra.blogalia.com/historias/26548.

Para terminar les diré que el japonés es una de las lenguas más ricas en onomatopeyas, las cuales aparecen tanto para describir sonidos, figuras o para enriquecer acciones. Por ejemplo, tienen casi 17 para el acto de caminar, distinguen entre los primeros pasos de un bebé, hasta un paso acelerado o arrastrando los pies.

En Nicaragua también se usan con mucha frecuencia. Según el académico Róger Matus “muchos sustantivos y sobre todo verbos como silbar, arrullar, aullar, bramar, retumbar, relinchar, cacarear, croar, susurrar, mugir, chisporrotear, chasquear, balar, bufar, cuchichear, chorrear, gruñir, trinar, etc. Así decimos: el chasquido del látigo, el susurro del viento, el arrullo de las palmeras, el estampido del cañón, (...) el silbido de las balas y el bramido de las olas”.

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