Washington. - Estados Unidos y la Unión Europea (UE) acordaron hoy la creación del Consejo Económico Transatlántico, un organismo que buscará una mayor integración entre ambas partes y que impulsará la armonización de estándares en casi 40 áreas.
La firma del acuerdo se produjo en el marco de la cumbre anual bilateral entre EE.UU. y la UE que se celebró hoy en Washington.
El tratado para reducir las barreras arancelarias pone de manifiesto, según el presidente estadounidense, George W. Bush, "la importancia del comercio" en las relaciones bilaterales. Los dos socios acaparan ya alrededor del 40 por ciento del comercio global.
"(El tratado) es un reconocimiento de que cuanto más se acerquen EE.UU. y Europa, mejor estarán nuestros pueblos", destacó Bush durante una rueda de prensa conjunta con la canciller alemana y presidenta de turno de la UE, Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
Barroso, por su parte, celebró la creación de un panel permanente que estará dirigido por el comisario europeo de Empresa e Industria, Gunter Verheugen, y Allan Hubbard, director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca.
Para Barroso, el acuerdo permite derribar las "barreras innecesarias" que plantean las regulaciones divergentes a ambos lados del Atlántico y será beneficioso tanto para empresas como consumidores.
Se calcula, por ejemplo, que una normativa técnica uniforme en el sector del automóvil podría reducir entre un 5 y un 7 por ciento el coste de la producción de vehículos.
EE.UU. y sus socios europeos se comprometieron también a trabajar en equipo para lograr la conclusión con éxito de la Ronda de Doha en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
CAMBIO CLIMÁTICO
"Lo primero que he dicho al entrar en la reunión es que estoy firmemente comprometido con el éxito de la Ronda de Doha", aseveró Bush en la rueda de prensa efectuada en los jardines de la Casa Blanca.
"A todos nos conviene aceptar el libre comercio", agregó
Aseguró también que la eliminación de los subsidios agrícolas es algo que beneficia a ambas partes. Ese capítulo es uno de los contenciosos que tiene paralizadas las negociaciones desde hace casi un año.
"Estamos comprometidos a reducir nuestros subsidios agrícolas para hacer avanzar el proceso. Esperamos que otros sigan ese camino en el acceso a los mercados. De todos modos, soy optimista y creo que podemos alcanzar ese objetivo", afirmó Bush.
Además de los asuntos económicos, también ocupó un lugar destacado en la agenda la seguridad energética y el cambio climático, uno de los asuntos más espinosos del encuentro.
EE.UU. aceptó reconocer en el documento conjunto con sus socios europeos que el cambio climático es un gran desafío que requiere de "una acción urgente, sostenida y global".
Washington se negó, de todos modos, a aceptar límites concretos en las emisiones de dióxido de carbono, como hubiesen querido sus socios de Bruselas.
Barroso señaló que, aunque lejos de las ambiciones europeas, el texto final es mejor de lo que él esperaba y calificó las negociaciones como un proceso en evolución.
Merkel celebró el que se haya reconocido que existe "un problema" que es necesario solucionar.
Europa se ha comprometido a recortar en un 20 por ciento las emisiones de CO2 para el 2020 (respecto a los niveles de 1990) y es partidaria de que EE.UU. establezca reducciones obligatorias de los gases contaminantes.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses insisten en que no aceptarán recortes obligatorios hasta que no lo hagan China e India, y apuestan en su lugar por la inversión en tecnología para contrarrestar así los efectos adversos del aumento de las temperaturas.
El presidente Bush se ha negado a aceptar límites concretos en las emisiones de CO2 y argumenta que la medida dañaría a la economía internacional.
En política internacional, Bush aseguró que EE.UU. y Europa comparten una misma actitud frente a Irán, un país que "representa una amenaza significativa a la paz mundial ahora y en el futuro" debido a su programa nuclear.
Señaló que ambos socios respaldan la imposición de las resoluciones por parte de la ONU para permitir la inspección de las plantas nucleares de Irán.