La realización de dos marchas separadas por afinidades políticas, para conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores, en Nicaragua, no es bien vista por algunos sectores de la sociedad, porque dicha conmemoración debería unir a todos los trabajadores nicaragüenses sin distinción de bandera partidaria, ideológica ni de ninguna otra índole, porque todos los obreros tienen las mismas necesidades laborales.
A criterio de Juan Triana, de la Asociación de Periodistas de Nicaragua, “es lamentable que existan dos marchas, porque todos los que asistirán a las concentraciones son trabajadores con demandas similares”.
Triana culpó a las cúpulas partidarias de manipular a la clase obrera, “vos vas a ver que el movimiento obrero ha servido de escalera para llegar a ser diputados con toda clase de privilegios”, indicó el representante de la asociación de comunicadores.
Por su parte, el Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, opinó que “es triste” que los nicaragüenses conmemoren un día tan importante como éste por separado. “La familia trabajadora nicaragüense está como dividida, ojalá que en un día no muy lejano se puedan desarrollar no solamente marchas sino otros encuentros en los cuales se pueda fortalecer la familia del trabajador”, señaló el religioso.
Brenes expresó que entre los participantes de ambas marchas hay demandas similares, pero que los separan las diferencias políticas.
“Creo que el trabajo no debe tener cuestión política, porque el hambre no tiene cuestión política, sería bueno que todas las demandas se unifiquen y todos trabajemos para tener una Nicaragua mejor con muchos empleos”, comentó el guía espiritual.
En tanto Gonzalo Carrión, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), opinó que ese organismo respeta la expresión de ambos sectores, porque representa la diversidad “aunque uno esté a gusto y el otro no”.
Carrión señaló que tanto trabajadores organizados en sindicatos o sectores opuestos al gobierno, como los que simpatizan con éste, son usuarios recurrentes del Cenidh.
El representante del organismo recordó que durante los últimos tres gobiernos, los sindicatos afines al sandinismo recurrieron en muchas ocasiones al Cenidh, y señaló que los maestros que ahora demandan sus derechos al nuevo gobierno sandinista son también usuarios del Cenidh.
“En cualquier gobierno los derechos humanos se pueden violentar”, concluyó.