La Ley Electoral es clara al prohibir el uso de
los símbolos patrios en actividades políticas. Porque éstos son patrimonio sagrado del pueblo nicaragüense y no un instrumento de intereses partidarios. Es saludable para todos aplicar las sanciones penales que contempla dicha Ley, para que estos abusos sean irrepetibles.
Lo mismo sucede con tomar el nombre o apellido de un prócer o héroe nacional para formar un partido político. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) tomó el apellido del General de Hombres Libres, para insertarlo en la nomenclatura frentista. Este hecho, si no es un delito, al menos es un abuso. Sandino combatió a tropas invasoras norteamericanas. Sabía que la patria estaba pisoteada y que era necesario rescatar el patriotismo y el honor de ser nicaragüenses. Su gesta histórica brilla en todo el continente. (...)
El fundador del FSLN fue Carlos Fonseca Amador. Un hombre atrapado por ideologías político-represivas marxistas-leninistas que jamás serán afines con la idiosincrasia de los nicaragüenses, que anhelamos vivir en libertad. Fue presa fácil de los ideólogos socialistas. A pesar de haber sido un alumno brillante del Ramírez Goyena, esto no le ayudó para ver con claridad el camino escabroso del socialismo utópico. Se convirtió en un admirador de la dictadura del proletariado, de la lucha de clases y el odio visceral contra el imperialismo capitalista. Autor del librito: Un nicaragüense en Moscú. Al llegar a la capital del imperio comunista: la otrora URSS, creyó haber encontrado la tierra prometida, o más aún: el paraíso terrenal.
Es decir, el Frente no es sandinista. El Frente es socialista. La forma correcta que debería escribirse el nombre del partido rojinegro es así: Frente Socialista de Liberación Nacional (FSLN). Como vemos, siempre conservaría las mismas siglas. Con esta corrección, tan necesaria, ayudaría a fortalecer la simpatía hacia nuestro héroe nacional. El pueblo cuando escucha la palabra “sandinista”, la relaciona inmediatamente con el efeselenismo ortodoxo danielista. La gente siente cierta aversión cuando oye hablar del General de Hombres Libres y su “pequeño ejército loco”. A veces sienten miedo. Extraer, pues la palabra sandinista del partido pro-chavista; sería el mejor regalo para la historia sociopolítica de los nicaragüenses principalmente para las futuras generaciones.
Siempre dentro del mismo contexto de los abusos, pregunto: ¿quién autorizó al Presidente y a la Primera Dama “obsequiar” los manuscritos del poeta colosal nicaragüense Rubén Darío, al Presidente autoritario venezolano Hugo Chávez? ¿Por qué no una réplica como lo hizo él, con la espada del libertador? Estos dos poemas originales inspirados en la gesta libertaria del gran Simón Bolívar, son patrimonio histórico-cultural de todos los nicaragüenses y no propiedad exclusivista de ciertas personas o partido político en particular. Esto es lo que conocemos sencillamente como abuso de poder.
Ahora bien, ¿a quién corresponde la custodia de estos tesoros literarios: al INC, a la Casa Museo Rubén Darío, a la Biblioteca Nacional? ¿Cómo obtuvieron los manuscritos darianos ciudadanos políticos?
Ojo diputados: si no existe una ley que sancione estos abusos, hay que comenzar a redactarla, discutirla y llevarla a plenario muy pronto y convertirla en Ley, para que estos delitos culturales sean irrepetibles.
Recordemos que los regímenes totalitarios no les gusta la opinión de personas independientes que señalen sus desaciertos. Gustan de adulaciones y obediencia sine qua non. Recurren a todas las argucias posibles para mantenerse en el poder: “el fin justifica los medios”, es la premisa marxista.