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Activar la alarma de la mayor amenaza a la seguridad mundial
Margaret Beckett
La autora es Ministra de Relaciones Exteriores del Reino Unido

El representante del Congo tomó la palabra ca- si a la mitad del debate del Consejo de Seguridad (celebrada el martes de la semana pasada). “Ésta no será la primera vez que se luche por tierras, agua o recursos”, dijo “pero en esta ocasión será a escala tal que empequeñecerá a todos los conflictos del pasado”. Francia la llamó la “amenaza número uno para la raza humana”. Bélgica dijo que lo menos que podemos hacer en respuesta a tal amenaza es repensar nuestra seguridad de la A a la Z: no podemos darnos el lujo de caer en la trampa que ha costado tanto al mundo a lo largo de su historia y suponer que el futuro será igual que el pasado. El Secretario General, Ban Ki Moon, mencionó que los escenarios a los que nos enfrentamos son alarmantes.

¿Cuál era el centro de la preocupación? El cambio climático. Nuestro clima cada vez más inestable ha dejado de percibirse como un tema primordialmente ambiental o económico. Dado que la amenaza ha crecido y se ha agudizado desde hace dos años, tal como respaldan las evidencias científicas y en algunas ocasiones los superan, nuestros peores temores a los impactos físicos que enfrentamos, queda cada vez más claro que el cambio climático tiene consecuencias que tocan el corazón mismo de nuestra seguridad. Las inundaciones, enfermedades y hambruna, además de la migración que de éstas resulta en una escala sin precedentes en áreas donde las tensiones ya son altas. Las sequías y la insuficiencia de cultivos y la consecuente competencia más intensa por los alimentos, el agua y la energía en regiones donde los recursos ya se han utilizado al límite. La perturbación económica a la escala que anticipa el Informe Stern del año pasado y que no se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial. Nuevamente, no se trata de un asunto de seguridad meramente nacional, tiene que ver con nuestra seguridad colectiva en un mundo frágil y cada vez más interdependiente. Y otra vez, trágicamente, los más vulnerables y con menor capacidad de lidiar con estos temas serán quienes reciban los primeros impactos. Desde luego, no existe alternativa entre un clima estable y la lucha en contra de la pobreza. Sin duda alguna esta última fracasará sin el primero.

La Junta de Asesoría Militar es un grupo conformado por los más respetados Almirantes y Generales de los Estados Unidos en retiro. A lo largo de sus carreras se han encontrado frente a frente con todo tipo de situaciones, desde contener y disuadir la amenaza nuclear soviética durante la Guerra Fría, hasta la más reciente lucha en contra del terrorismo y el extremismo. Estos hombres están lo más lejos que se puede estar de los añejos estereotipos de ambientalistas abrazados de un árbol. Aun así, en su reporte afirman categóricamente que el cambio climático, tal como se anticipa, representa una seria amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos. Lo califican de “un multiplicador de riesgos de inestabilidad en algunas de las regiones más volátiles del mundo”. En otras palabras, un clima inestable hará más frecuentes y aún más severos los conflictos y tensiones con los que trabaja el Consejo de Seguridad cotidianamente.

Estas son las preocupaciones detrás de la decisión del Reino Unido de aprovechar nuestra presidencia del Consejo de Seguridad para dar pie a este debate sin precedentes. Y estas mismas preocupaciones son las que llevaron a 53 países —un número poco común para una reunión de este tipo— a solicitar el uso de la palabra y participar. Llevar el tema al Consejo de Seguridad no es una alternativa a las acciones emprendidas en otras áreas de las Naciones Unidas o en la comunidad internacional en su conjunto. Como principal negociadora del Reino Unido en la Convención Marco para el Cambio Climático, soy la última persona que desearía socavar esos importantísimos esfuerzos multilaterales. No obstante su carga de mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, el Consejo de Seguridad puede hacer una aportación singular en la construcción de una comprensión común de lo que un clima inestable significará para nuestra seguridad individual y colectiva. Y las decisiones que tomemos y las acciones que emprendamos conforme iniciamos la construcción de una economía con menor uso de carbono, la economía global será mejor, más fuerte y eficaz porque estará informada con la mejor comprensión posible de todas las implicaciones del cambio climático. Incluyendo el imperativo de la seguridad.

El cambio climático es un tema toral de seguridad. La gran mayoría de la comunidad internacional ya percibe un clima inestable como una amenaza sin precedentes que debemos acometer con mucho más urgencia y ambición. Si tenemos éxito en esta misión compartida, todos tendremos mejores perspectivas de seguridad. El cambio climático es una amenaza que puede acercarnos si somos lo suficientemente inteligentes para no permitir que nos siga separando.

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