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El nicaragüense Carlos Almanza Ortega, acusado en Estados Unidos de cometer dos asesinatos, es solicitado en extradición por el Gobierno de aquel país. (LA PRENSA/J.Cabrera)
EE.UU. pide a sospechoso
Lo señalan de haber matado a dos personas, entre ellas a un marine norteamericano
Jorge Loáisiga Mayorga Mirna Velásquez Sevilla
nacionales@laprensa.com.ni
Cronología del trámite frustrado de extradición

El 23 de agosto de 2006 la embajada de Estados Unidos en Managua pidió la detención y extradición de Carlos Newman Almanza, sospechoso de dos asesinatos en Estados Unidos.

El 25 de septiembre de 2006, la Fiscalía remitió a la Sala Penal de la CSJ la solicitud de extradición de los Estados Unidos contra Almanza, por el asesinato de Josiah Fulton y Erick Hills.

El 13 de octubre de ese mismo año, la Sala Penal de la CSJ, dictó una resolución en la que ordena al Director de la Policía Nacional, localizar, detener y ponerlo a la orden de la Sala Penal de la CSJ.

El 26 de octubre la Policía Nacional captura a Almanza en San Pedro de Lóvago, Chontales y es trasladado al Penal de Tipitapa.

El 9 de noviembre, en el trámite del procedimiento para la extradición, la CSJ concedió 20 días a la Fiscalía para presentar pruebas.

El 16 de noviembre el fiscal , Julio Montenegro presentó los elementos de prueba.

El 8 de enero de 2007, la CSJ informó a la Fiscalía que daba por concluido el período de presentación de pruebas, pasando el caso a estudio y resolución.

El 16 de abril de 2007, Almanza fue liberado por orden del Juez ejecutor, Arnulfo González Ríos.

El 19 de abril el Fiscal General de la República, Julio Centeno Gómez, informa al Presidente de la Sala Penal de la CSJ, Armengol Cuadra, que tenía conocimiento de que Almanza había sido puesto en libertad.

El 20 de abril Cuadra pide un informe al Prefecto, Carlos Sobalvarro, Director del Sistema Penitenciario Nacional. Sobalvarro respondió el 24 de abril, señalando que González Ríos ordenó la libertad.

EE.UU: “Estamos decepcionados”

"Estamos profundamente decepcionados que las autoridades judiciales de Nicaragua no han cumplido con el Tratado de Extradición entre los Estados Unidos y Nicaragua por no responder dentro de los 60 días que establece el tratado. Carlos Newman Almanza está acusado por los asesinatos de dos jóvenes en Washington, D.C. Después del segundo asesinato Almanza huyó de los Estados Unidos hacia Nicaragua", dijo Jerome Oetgen Consejero de Asuntos Públicos de Embajada de los Estados Unidos en Managua.

" El Gobierno de los Estados Unidos ha solicitado la extradición de Almanza por estos dos asesinatos", añadió.

"Hemos estado monitoreando el estatus del caso en la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua y hemos instado a las autoridades nicaragüenses a través de los canales oficiales a pronunciarse sobre la petición de extradición. Repetidamente, nos han comunicado que el asunto está bajo consideración.", explicó el funcionario.

Oetgen manifestó que están sorprendidos por el hecho que un juez menor haya tomado jurisdicción sobre el proceso que está en manos de la Corte Suprema y decidió poner en libertad a Almanza.

"El procedimiento parece muy irregular desde el punto de vista jurídico de que un juez inferior decida sobre un caso que está pendiente ante la Corte Suprema de Justicia y que el tribunal supremo del sistema judicial de Nicaragua es incapaz de prevenir el cumplimiento de lo que aparenta ser una ilegal orden de libertad", agregó el diplomático.

Amenaza

El padre de Almanza, Carlos Almanza Talavera, amenazó con demandar a LA PRENSA si se publicaban las fotos de su hijo alegando que ellos no habían autorizado que se tomaran las fotografías, pese a que las mismas se hicieron en las calles de San Pedro de Lóvago.

Mientras Carlos Newman Almanza Ortega se pasea tranquilo por las estrechas calles de San Pedro de Lóvago, un pequeño pueblo de Chontales, Nicaragua, en Estados Unidos es buscado por la comisión de dos asesinatos, lo que ha despertado la preocupación hasta en el Senado de ese país.

Este hombre de 27 años está disfrutando de su libertad gracias a una operación judicial enmascarada de legalidad. Sobre él pesa una acusación en Washignton por los asesinatos de Josiah Fulton y Eric Hills.

Hace dos semanas, el Sistema Penitenciario Nacional (SPN), liberó al nicaragüense Almanza Ortega sin que exista una orden de libertad y hasta ahora ninguna institución asume la responsabilidad.

El acusado, originario de San Pedro de Lóvago, permanecía confinado en la cárcel Modelo de Tipitapa desde octubre pasado, después que el Gobierno estadounidense solicitó su extradición a ese país. Almanza habría asesinado de una puñalada a Fulton, un marine de los Estados Unidos que prestaba servicio en la Casa Blanca.

El crimen se habría perpetrado en las afueras de un club nocturno, en diciembre de 2002.

Antes, en febrero del 2000, Almanza habría asesinado, con un cuchillo al ciudadano estadounidense Erick Hills, en una calle del Distrito de Columbia, Washington, donde se produjo una riña tumultuaria, según las autoridades de Estados Unidos.

Silencio

LA PRENSA viajó a San Pedro de Lóvago, Chontales, Nicaragua, para conocer la versión de Almanza, pero éste se negó a brindar una entrevista a este Diario, luego de salir de la misa dominical de la iglesia de aquel apacible pueblo.

“No. No voy a hablar”, respondió molesto.

Mientras tanto, su padre que lleva el mismo nombre, nos acusó de violar su privacidad (a pesar de estar en la calle) y de hacer fotografías sin su autorización.

“No vamos a dar ninguna declaración. Saben quién es nuestro abogado. Consúltenlo a él”, señaló el padre del joven.

“No tienen derecho a venir a molestarnos. Si sacan las fotos los demandamos. No les hemos autorizado”, amenazó y acto seguido se puso a hacer fotografías con su teléfono celular.

En Managua, LA PRENSA buscó al abogado de Almanza, Mauricio Martínez Espinosa, el mismo que defiende al ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo, condenado a 20 años de cárcel por actos de corrupción, pero éste no respondió su teléfono celular. Ni devolvió la llamada, pese a que se le dejó un mensaje explicándole que queríamos una versión del caso.

Habeas Corpus

La salida del acusado se originó en la Sala Penal Dos del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM), donde Martínez Espinosa, introdujo un recurso de exhibición personal, por supuesta detención ilegal.

Martínez argumentaba que la detención de Almanza se había tornado ilegal porque transcurrieron más de cuatro meses desde que fue aprehendido (26 de octubre de 2006) y la ley establece que el imputado sólo puede permanecer detenido, preventivamente, hasta dos meses mientras se tramita la extradición, por lo tanto la detención “es ilegal”.

El recurso de exhibición personal fue introducido el 13 de marzo por el padre del acusado, Carlos Almanza Talavera, contra el presidente de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) Armengol Cuadra.

Los argumentos también se centran en que un nicaragüense no puede ser extraditado del territorio nacional de acuerdo con la Constitución Política de Nicaragua.

¿VÍCTIMA O VICTIMARIO?

En el escrito de Almanza se narra que durante las investigaciones del crimen realizadas en Washington, Estados Unidos, los padres fueron víctimas de “insufribles vejámenes” de parte de la Policía de esa ciudad, “con toda clase de coacciones, hostigamientos y amenazas”.

En el mismo escrito detallan que un juez de la Corte Superior del Distrito de Columbia (D.C) le imputa la comisión de los delitos de asesinato en primer grado con arma de fuego y asesinato en segundo grado estando armado, en perjuicio de Fulton y Hills.

Los magistrados de la Sala Penal Dos del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) accedieron a darle trámite al recurso y nombraron como juez ejecutor a Arnulfo González Ríos, quien se presentó a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para verificar que la detención era ilegal. Pero esa tarde del 28 de marzo, González no pudo concluir las diligencias porque el magistrado Cuadra —en contra de quien iba dirigido el recurso— no se encontraba en su despacho, hecho que dejó registrado en el acta de intimación.

JUEZ EJECUTOR “DILIGENTE”

La mañana del día siguiente González Ríos regresó a la Corte para continuar el trámite del recurso, pero no tuvo éxito, pues el magistrado Cuadra se encontraba en un seminario, sin embargo, consiguió leer el expediente de Almanza gracias a las diligencias de la asesora del magistrado, Mélida Escobar.

El juez ejecutor vio que hasta ese momento los magistrados no se habían pronunciado sobre la solicitud de Estados Unidos y el caso continuaba en trámite.

Pero el juez fue más allá. Aun sin haber hablado o “intimado” al magistrado Cuadra, escribió un informe declarando que la detención era ilegal y ordenó la libertad. Esta acta la envió a los magistrados de la Sala Penal.

AGOTAR EL RECURSO

Los magistrados del Tribunal de Apelaciones de Managua, Martha Quezada, Orlando Lúquez y Bayardo Briceño, el 12 de abril pasado, mandaron al juez González a agotar la vía del recurso y a que se constituyera nuevamente a intimar al presidente de la Sala Penal de la CSJ.

El juez ejecutor insistía en la libertad de Almanza y el lunes 13 de abril mandó la “inmediata libertad” para lo cual pidió se rindiese una fianza, misma que fue ofrecida por el padre del detenido, según consta en el expediente radicado en el TAM.

Por tercera vez, el 16 de abril, el juez González retornó a buscar al magistrado Cuadra, pero tampoco hubo resultados. Veinte minutos después de constatar la ausencia de Cuadra, el padre del acusado prometió ante el juez ejecutor poner a su hijo “a la orden de la autoridad las veces que le sea requerido” y fue a las 10:40 de la mañana del mismo día que el juez ordenó a la Policía Nacional y al director del Sistema Penitenciario, prefecto Carlos Sobalvarro lo dejaran en libertad.

LA PRENSA pudo constatar en el expediente que el recurso de exhibición personal nunca culminó. El juez ejecutor no intimó a Cuadra y los magistrados de la Sala Penal Dos, tampoco dictaron sentencia alguna u orden de libertad, como lo establece el procedimiento para este tipo de recursos.

Ejecutor defiende su actuación

“Todas las diligencias están en el Tribunal de Apelaciones. Yo entregué el informe y el Tribunal se pronunció. Es cierto que presenté un primer informe, pero después lo volví a entregar”, dijo el juez ejecutor, Arnulfo González Ríos al ser consultado por LA PRENSA.

También dijo que toda su actuación estaba apegada a derecho y que no había nada de ilegal u oculto en el procedimiento que siguió para determinar que había una detención ilegal.

Por su parte el comisionado José Denis Tinoco, Jefe de la Dirección de Auxilio Judicial, dijo que él tuvo conocimiento de la puesta en libertad de Almanza porque el juez ejecutor, dirigió contra él y contra el Jefe del Sistema Penitenciario la orden de libertad.

“A mí me extrañó, pero era una orden extendida por un juez. Nosotros no podíamos hacer nada porque no estaba bajo nuestra jurisdicción”, indicó el jefe policial.

SORPRESA

El magistrado Cuadra afirmó que la orden de libertad no tiene asidero legal, pues el juez ejecutor nunca lo intimó y al enterarse de lo ocurrido solicitó un informe al Sistema Penitenciario.

Tras recibir el requerimiento de Cuadra, el prefecto Carlos Alberto Sobalvarro Ruiz, Director General del Sistema Penitenciario Nacional (SPN), envió al Secretario de la Sala de lo Penal, de la CSJ, un informe fechado el 24 de abril sobre las circunstancias en la que se produjo la libertad de Almanza.

En su informe, Sobalvarro dice que el 16 de abril de 2007 a las dos de tarde, el doctor Mauricio Martínez Espinosa, se personó al SPN, en su carácter de abogado defensor de Almanza, llevando consigo una orden de libertad fechada el mismo día extendida por el juez ejecutor Arnulfo González Ríos.

El documento iba dirigido al comisionado Denis Tinoco Zeledón, Jefe de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional y a Sobalvarro.

Visto el documento, el alcaide, José René Tercero Cruz jefe del Centro Penitenciario Tipitapa orienta al primer Alguacil, Pedro Hernández Galeano, Jefe de Control Penal del referido centro penitenciario, dirigirse al Tribunal de Apelaciones Circunscripción Managua, con el objeto de verificar la idoneidad del nombramiento del juez ejecutor.

El 17 de abril a las 9:30 de la mañana, se presenta el primer alguacil Hernández Galeano, siendo atendido por el doctor Bayardo Briceño, Magistrado de la Sala Penal Dos de dicho tribunal, quien al ser consultado expresó que efectivamente el nombramiento es legal y que se proceda a cumplir con lo ordenado de poner en libertad al interno, proporcionándole copia del nombramiento del juez ejecutor, debidamente certificada por la doctora Myriam Rubí, secretaria de la Sala Penal Dos del Tribunal de Apelaciones, dice el documento.

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