Residencia del jefe director de la Guardia Nacional, conocida como La Curva, donde muchos nicaragüenses fueron encarcelados, torturados y asesinados, incluyendo ex miembros de la Guardia Nacional. /
Cuando la Guardia dejó de ser Nacional
Roberto Sánchez RamírezESPECIAL PARA LA PRENSA
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“Nosotros, los jóvenes oficiales egresados de la Academia Militar, nos sentíamos frustrados. La realidad en los cuarteles de la Guardia Nacional era diferente a lo que nos habían enseñado. Llegamos a la conclusión que para tener un verdadero ejército había que quitar a Somoza García como jefe director, aprovechando las contradicciones con el Presidente Leonardo Argüello Barreto".

Así resumió el hecho histórico ocurrido hace 60 años, Mario Alfaro Alvarado, quien fuera el egresado 126 de la Academia Militar, en la Tercera Promoción, bautizada como “Victoria”, por el resultado de la Segunda Guerra Mundial. Cuenta Mario que la formación recibida se derrumbó cuando vieron la adulación y el servilismo que había alrededor de Somoza García para ascender a grados y cargos.

La crisis de mayo de 1947 fue determinante para el futuro de la Guardia Nacional. Dejó de ser una fuerza no deliberante y apolítica para pasar a ser un instrumento del dictador. Desde altos oficiales hasta humildes soldados pasaron a servir en las propiedades y empresas de Somoza García. Pasó a ser una fuerza represora, un instrumento que garantizó el poder dinástico.

TODO BAJO CONTROL

Somoza García planificó en detalle el Golpe de Estado. Controló la sucesión presidencial, montó un sistema de espionaje, cuando se decidió ya tenía las listas de oficiales que le eran contrarios. Junto con el Presidente Argüello Barreto muchos oficiales se asilaron, otros fueron detenidos.

Lo que había sido hasta el día 26, el Estado Mayor General de la GN, en parte pasó a los sótanos de La Curva y de la Casa Presidencial. El general Adán Medina, los coroneles Luis Balladares Torres, Francisco Baca y Hermógenes Prado. Viejos oficiales y jóvenes cadetes compartieron las mismas celdas. En poco tiempo más de cien oficiales partieron al exilio, a muchos se les dio la baja o la pidieron. Entre ellos los hermanos Agustín y Adolfo Alfaro Carnevalini, Policarpo Gutiérrez, Manrique Umaña, Carlos Gómez, Edmundo Vargas Vásquez, Manuel David Morales.

De la Segunda Promoción “Roosevelt”; Joaquín Cortez Cordero, Pedro Pablo Bodán Gómez, Esteban Palacio Chavarría, Vladimir Barquero Sánchez, Salvador Argüello Áreas, Pedro Matus González, Edwin Saino Morgan, Rafael Benavides Valdivia, Arturo Cruz Porras, Arturo Pallais Calero, Alejandro Selva Cordero, Raúl S. Jiménez Argüello, Miguel A. Cifuentes Zapata, Nicolás Sequeira Olivares, Alfredo Rosales Bustillo, Rafael Somarriba H., Juan Alberto Ramírez González, Armando Navas Barreto y Luis E. Lezama Picado.

Da la Tercera Promoción “Victoria”, fueron dados de baja: Guillermo Marenco Lacayo (pasó varios meses preso), Enrique Castro Casco, Mario Alfaro Alvarado, Noel Salvatierra Pérez, Sergio Benito Martínez Porras, Julio César Padilla Altamirano, Antonio Canales Collado, Víctor Silva López, Carlos Correa Reyes y Adolfo Báez Bone.

LOS HERMANOS AGUIRRE-BACA

Horacio y Francisco Aguirre Baca, eran de una conocida y apreciada familia, hijos del senador Francisco Aguirre Muñoz, considerado en los círculos políticos como un presidenciable. El general Somoza García les tomó especial aprecio y confianza. A Horacio lo graduó en la Tercera Promoción de la Academia Militar, aunque casi nunca asistió a clase.

A Francisco, más conocido como “Panchito”, le dio el grado de teniente, lo hizo su ayudante principal y era el oficial que transmitía sus órdenes personales. Horacio se desempeñaba como jefe del departamento de la Defensa Nacional de la Comandancia General de la República, una especie de servicio de inteligencia y contra inteligencia, nadie podía viajar si el Departamento no autorizaba la visa.

“Panchito” era el intendente del Palacio Presidencial de Tiscapa, manejaba todas las llaves de las instalaciones, pero él mismo era una de las llaves para acceder a Somoza García que le brindaba total confianza y le encargaba las más delicadas tareas. En 1944, cuando la dictadura se tambaleó, el dictador decidió hacer desaparecer los restos de los asesinados el 21 de febrero de 1934.

Varios testimonios señalan que los restos del general Augusto C. Sandino, su hermano Sócrates, los de Juan Pablo Umanzor, Francisco Estrada y los del niño muerto en la casa de don Sofonías Salvatierra fueron sacados de la fosa donde estaban, en los patios de las cárceles de La Aviación llevados a la Hacienda Santa Feliciana, quemados y las cenizas esparcidas donde está ahora la micropresa de Los Gauchos.

Esa histórica operación estuvo bajo la dirección de Luis Anastasio Somoza Debayle, José R. Somoza y Francisco Aguirre Baca, el único vivo y que nunca ha desmentido esta versión, originada en testimonios de Juan Emilio Canales “Cabuya” y Carlos Eddy Monterrey. Este hecho revela la confianza que Somoza García le tenía a “Panchito”, quien era como su sombra.

Que Horacio y Francisco se asilaran en la Embajada de Panamá fue uno de los mayores impactos del Golpe de Estado contra el Presidente Argüello Barreto. Se asegura que cuando Somoza García se enteró, sus ojos se humedecieron y no hizo comentarios.

Hace 60 años la Guardia dejó de ser Nacional. Somoza García la convirtió en su instrumento personal y familiar. La complicidad colectiva, con pocas y honrosas excepciones, fomentó la corrupción y el robo, la cárcel, tortura y muerte.

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