El clima helado y los lindos paisajes son apenas dos elementos que vuelven atractiva a la comunidad La Garnacha, ubicada a 15 kilómetros al sur de Estelí. Al agregarle artesanías, alimentación, la amabilidad de los pobladores y los tradicionales quesos que se elaboran, La Garnacha se convierte en un lugar especial en el corazón de la Reserva Tisey-Estanzuela, lo que sus habitantes han aprovechado para convertirlo en turismo comunitario.
Al llegar a La Garnacha los mismos pobladores se encargan de darle la bienvenida al turista. Ahí tienen la opción de quedarse por un día o más, ya que están a la disposición tres cabañas construidas por los habitantes donde se puede pasar la noche.
Dos cabañas son hechas de madera de pino y la tercera de adobe; tienen para parejas, familiares y para grupos grandes, ya sea de estudiantes, amigos o grupos religiosos. Adentro están acondicionadas con lo básico, como luz eléctrica, camas, baños con azulejos, mesas de noche, entre otras cosas. La razón por la que no gozan de gran infraestructura y lujos se debe a que el objetivo es preservar la identidad de la región.
HORTALIZAS Y QUESOS
El atractivo principal que ofrece esta comunidad son los quesos maduros de leche de vaca y cabra, los cuales son elaborados con técnicas suizas. Entre las variedades que obtienen están: tilsit, raclete, gruyere, crema y de cabra.
En los alrededores de La Garnacha se pueden observar los plantíos de legumbres que los habitantes del lugar se encargan de sembrar, cuidar y cosechar, entre ellas se destacan zanahorias, lechugas y repollos.
Los turistas tienen la opción de comer en el comedor El Carpintero Careto, el cual pertenece a la misma comunidad y donde se ofrecen alimentos hechos con los productos antes mencionados. Los amantes de la comida vegetariana tienen la oportunidad de saborear un sándwich de pan integral con queso maduro, lechuga, cebolla y tomate o comer una rica ensalada de legumbres con queso.
CAMINATAS Y ARTESANÍAS
En La Garnacha se puede apreciar una vista panorámica del occidente del país, específicamente de Los Maribios, desde un mirador. Ahí existen condiciones para acampar al aire libre, quedarse leyendo un libro o tomar fotografías de las aves exóticas que sobrevuelan por los bosques. Tiene la opción de llegar a pie o en caballo al mirador.
Antes de irse de la comunidad sus anfitriones recomiendan que lleve un recuerdo de su visita, por lo que tienen una tienda donde ofrecen artesanías y manualidades elaboradas en la región a bajos precios.