Managua
07:02 am
26.04.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Nacionales
Doña Carmen Orozco, madre de la niña Rosa Rivera, de 11 años y quien fue asesinada, muestra uno de los juguetes con los que la menor se divertía. (LA PRENSA/ G. FLORES )
Niña asesinada tenía sueños que no cumplió
Quería viajar a EE.UU. para ayudar a su familia
Carlos Larios
sucesos@laprensa.com,ni
Terreno peligroso

En El Timal, municipio de Tipitapa, habitan alrededor de tres mil personas. En ese lugar, en su mayoría, existen casas pequeñas construidas de ripios de cartón, madera y latas. Carecen de agua potable, luz eléctrica y vigilancia policial.

El subcomisionado Bernardo Solís, explicó que la Policía de Tipitapa no cuenta con los recursos para brindar protección a los pobladores del lugar.

“De ese lugar vienen aquí a la Policía bastantes denuncias de toda clase de delitos, homicidios, robos, violaciones, hurtos, entre otros, y todos están relacionados al problema de la propiedad”, aseguró.

Eveling Pineda, habitante de El Timal, dijo que “hasta hace poco hemos visto casos violentos, hay algunas personas que andan robando aquí, por eso nosotros no dejamos solas nuestras casas”, expresó.

Lisandro Fonseca, poblador del lugar, aseveró que la mayoría de los padres de familia tienen que dejar solos a sus hijos en las viviendas, porque tienen que buscar dinero y alimentos para llevar a su hogar, lo que pone en peligro la vida de los niños.

Tienen miedo

“Tenemos miedo de que ese señor (supuesto asesino) salga de la cárcel y busque cómo hacernos daño, un hijo de él nos amenazó con eliminar a toda mi familia”, afirmó doña Carmen Orozco, madre de la niña asesinada.

Viajar a Estados Unidos, ser secretaria y sacar a su familia de la pobreza, eran los sueños de la niña Rosa Elena Rivera Orozco, de 11 años, asesinada la tarde del pasado sábado. El hecho ocurrió en las tierras del antiguo ingenio El Timal, en Tipitapa.

Los sueños fueron truncados al parecer por la avaricia de uno de sus vecinos, quien pretendía quedarse con el terreno y la humilde casita que tiene su familia.

“Ella tiene un tío paterno de nombre Juan José Rivera Centeno, quien vive en Miami, y él me había dicho que este año iba a hacer todo lo posible por llevársela a Estados Unidos para que estudiara allá, pero como la mataron ya no va a poder ser”, relató con los ojos llorosos doña Carmen del Socorro Orozco Torres, de 45 años, su madre.

Doña Carmen cuenta que su hija, aunque iba atrasada académicamente, era muy inteligente. La niña cursaba el primer grado en una escuela comunitaria del lugar, donde estudian 45 niños en condiciones de pobreza.

“Mi hija ya sabía leer y escribir, yo le enseñaba en los ratos libres, ella quería aprender a usar las computadoras y ganar dinero”, aseveró doña Carmen.

MUY Trabajadora

La niña iba a clases a las siete de la mañana y regresaba en horas del mediodía, luego de almorzar tomaba una piocha y un machete y se dirigía junto a su mamá a buscar hierro y madera para venderlos como chatarra.

“Ella y yo vendíamos el quintal de hierro en 100 córdobas y los 100 manojos de leña en 50 córdobas, porque es la única manera que tenemos para subsistir. A ella la matan por andar buscando más hierro y mecate para amarrar los manojos de leña, pero el problema es que se fue sin mí y yo no me había dado cuenta”, afirmó la madre de la fallecida.

La mamá de la menor dijo que su hija era una niña tranquila, de buen carácter y que no le gustaban las peleas. “A ella le gustaba jugar pelota con sus sobrinos y amigos, sólo le gustaba vestirse de pantalones”, recuerda doña Carmen.

La niña sólo tenía un par de pelotas plásticas que hace tres meses había comprado con 10 córdobas que había conseguido producto de la venta de hierro y madera, algunos trastos viejos y sucios, y una muñeca de trapo de color rojo, a la cual le había puesto su mismo nombre.

“La niña era tranquila, no se metía con nadie, parecía varoncito por como se vestía, el papá de ella también era buena persona”, aseveró Eveling Pineda Salas, habitante de El Timal.

“El problema es que la niña no le hacía caso a su mamá y se iba sola a buscar hierro”, expresó Lisandro Fonseca Espinosa, de 41 años, vecino de la familia de la víctima.

La niña vivía junto a su madre (su padre fue asesinado en enero de este año), cuatro hermanas y cuatro sobrinos, en una pequeña casa construida con ripios de madera y zinc, donde carecen de luz eléctrica y agua.

Doña Carmen dio a luz a seis niños y sufrió dos abortos. En el año 2000 murió uno de sus hijos debido a un ataque de epilepsia y este mes asesinaron a su hija.

Cuenta la madre de la niña, que llegaron a vivir a El Timal en 1999 y en los primeros meses aguantaron hambre porque sólo comían una vez al día, actualmente afirma que con mucho sacrificio logran comer sólo arroz y frijoles dos veces al día.

Muertes anunciadas

Doña Carmen Orozco señala a Reynaldo Castro Muñoz, de 45 años, como el autor de las muertes de su hija y de su esposo porque supuestamente éste desde el año 2005 viene amenazando de muerte a su familia.

El pasado cinco de enero, pobladores del lugar encontraron en un predio baldío el cuerpo sin vida de Cristóbal Rivera Centeno, de 63 años, padre de la niña asesinada y esposo de doña Carmen.

“Yo creo que fue ese hombre (Reynaldo Castro), porque ya nos había amenazado como cuatro veces, él quiere el terreno que nosotros tenemos y quiere adueñarse de las propiedades de El Timal. Cuando lo mataron también le robaron ocho mil córdobas que había conseguido de un trabajito que tenía”, manifestó la viuda.

Doña Carmen dijo que el pasado lunes 16 de abril regresaba a su vivienda junto a una de sus hijas y su yerno luego de haber recogido madera, pero en el camino se encontraron a Castro, quien supuestamente armado de machete les dio persecución. Seis días después apareció el cuerpo de la niña macheteado y casi decapitado.

DEFIENDE A su MARIDO

Mercedes Rodríguez Ocampo, de 32 años, esposa de Castro, negó que éste haya causado la muerte de la niña.

“Mi marido es evangélico desde hace 15 años y no ha matado a nadie, la mamá y las hermanas de la niña son invivibles porque el (pasado) sábado santo golpearon a uno de mis hijos al aventarlo de una bicicleta. Mi marido sólo les reclamó por ese caso, pero no las ha amenazado de muerte”, aseguró Rodríguez.

La mujer agregó que su marido es presidente de la Cooperativa 380 de los desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense y que éste no pretende robarle la tierra a nadie.

“Nosotros lo que tenemos es un terrenito que lo estamos peleando, pero con el Gobierno y la Intendencia de la Propiedad, no con la familia de la niña fallecida, yo creo que le tienen envidia a mi esposo y son otras personas que están mal aconsejando a la mamá de la niña para perjudicarlo y lograr quedarse con las propiedades”, explicó la esposa del detenido.

En enero de este año, la Policía del Distrito Ocho recibió la denuncia por la muerte del esposo de doña Carmen, pero en ese momento no detuvo a ninguna persona, por falta de pruebas y testigos.

El subcomisionado Bernardo Solís, jefe de Auxilio Judicial de la octava delegación policial, explicó que la familia de la menor no interpuso la denuncia por el delito de amenazas el pasado 16 de abril, antes de que mataran a la niña, sino hasta el día que fue encontrado el cuerpo sin vida.

“Hubiese sido sano que la familia interpusiera la denuncia por amenazas, porque nosotros estábamos siguiendo ya el asesinato del papá de la niña, en el que se encuentra investigado este mismo señor (Reynaldo Castro), entonces lo hubiéramos levantado por las amenazas”, aseveró Solís.

El asesinato del padre de la menor aún no está esclarecido, pero las autoridades policiales aseguran que buscan pruebas para determinar quién es el autor del mismo.

El jefe policial dijo que pronto darán a conocer los resultados de las investigaciones sobre dicho crimen, aunque no quiso especificar contra quién están dirigidos los mismos y no descartan que el Ministerio Público tenga los suficientes elementos para entablar una acusación.

Por otro lado, la Policía ha mencionado no tener suficientes pruebas para señalar a Reynaldo Castro como el autor del crimen de la niña, por lo que la Fiscalía lo acusó por el delito de amenazas de muerte, en los Juzgados de Tipitapa.

Al inicio de las investigaciones la Policía detuvo a dos personas identificadas como Luis Felipe Sáenz Padilla, de 36 años y Róger Cruz Díaz, de 30, como sospechosos de haber participado en el crimen contra la menor.

Ambos revelaron en su momento ser amigos de Reynaldo Castro y que viven cerca del lugar donde fue hallada muerta la niña. También dijeron a la Policía que ellos no habían escuchado gritos ni algún otro ruido sospechoso el sábado por la noche cuando fue asesinada la infante.

Este martes los dos detenidos fueron liberados a falta de pruebas que los involucraran en el hecho, pero Reynaldo Castro permanece con prisión preventiva por el delito de amenazas de muerte, y no se descarta que se le involucre en los asesinatos de la niña y el padre de ésta.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda