El grupo de narcotraficantes capturados el martes en alta mar, con dirección a Masachapa, es una de varias células dedicadas al transporte de droga procedente de Colombia y con destino a Estados Unidos.
Las aguas del Pacífico nicaragüense sirven como puente a estos grupos, que tienen como misión llevar la droga a manos de otros grupos en la estructura de trasiego narco, confirmó el comisionado mayor Alonso Sevilla, jefe de Relaciones Públicas de la Policía.
Una agrupación de mexicanos espera el cargamento en Guatemala, a fin de llevarlo hasta el destino final encomendado por los dueños en Estados Unidos, según las investigaciones de la Policía.
Aunque fuentes extraoficiales afirman que la droga incautada fue por información suministrada a la Policía por grupos de la competencia, esto es rechazado por las autoridades, que sostienen que el quiebre en alta mar lo efectuaron gracias a la labor de inteligencia policial.
“Es básicamente un trabajo de seguimiento, pues son varios grupos narcos los que pasan por el país”, expresó el informante.
Sevilla Midence confirmó que estos grupos zarpan de Santa Martha, Colombia, con dirección a Panamá, posteriormente pasan a Puerto Soley de Costa Rica desde donde posteriormente ingresan a Nicaragua por el Pacífico.
Algunas fuentes sostienen que este grupo pudo haber pretendido reabastecerse de combustible en el sector del Puerto de Corinto, con el apoyo de nacionales que sirven de colaboradores en esta ruta. Pero el vocero policial estima que la embarcación ocupada tenía la suficiente capacidad como para llevar suficiente combustible que le permitiera llegar a Guatemala sin atracar en zonas de Nicaragua.
Los detenidos llevaban frutas como alimento, como una forma de hidratarse, dijo el informante.
Operación Gladiador
Uno de los participantes en la operación, comentó a LA PRENSA que cuando la Policía detectó la embarcación en que se movilizaban los sospechosos, a unas 40 millas náuticas en dirección a Masachapa, los agentes realizaron adelante de ellos un disparo preventivo, como una forma de advertencia por si éstos pretendían escapar.
“Es un procedimiento de disparar por si quieren huir, y si lo hacen en ese caso se le dispara a los motores, pero en esta ocasión no hubo necesidad”, reveló la fuente.
El informante manifestó que tampoco corrieron el riesgo de que éstos respondieran a los disparos, debido a que es común que una vez que los sospechosos detectan a la Policía, botan sus armas al agua. No obstante, oficialmente las autoridades siguen sosteniendo que en ningún momento hubo disparos por parte de los oficiales que participaron en la operación.
Entre los participantes en la operación se encontraban oficiales con experiencia en anteriores quiebres a narcotraficantes en aguas del Caribe.
Según las fuentes, una de las operaciones en el océano más destacada fue ejecutada el año pasado, donde se le ocupó a los narcotraficantes una lancha Cigarette, que ahora la utilizan para perseguir a los grupos que operan en aguas del Pacífico.
La Operación Gladiador estuvo dirigida por el subdirector de la institución, Carlos Palacios, y en la misma participaron oficiales de diferentes especialidades de esa institución, como Auxilio Judicial, de Inteligencia Policial y Dirección de Operaciones Especiales; así como oficiales de los territorios aledaños donde se desarrolló la operación.
La fuente dijo que a diferencia del trasiego efectuado por tierra, la droga no va camuflada en compartimentos secretos como lo hacen en furgones o en otros vehículos.
En esta ocasión la droga únicamente va tirada en la embarcación, guardada en sacos como si se tratase de cualquier otra mercancía trasegada vía marítima.
El operativo inició la noche del lunes y se extendió el martes hasta la captura de los cinco sospechosos identificados por las autoridades policiales como Francisco Rosales Inojosa, de 50 años; Manuel Isaac López Inojosa, de 34; Carlos Alberto Serrano Hurtado, y James Rentería Alboleda, de 31, todos colombianos y el guatemalteco Juan Ramón Rodríguez González.
También fue ocupada la lancha del tipo Eduardoño, de más de 40 pies de largo, la que arribó a las costas con sólo tres motores de 200 caballos de fuerza, debido a que un cuarto motor se dañó tras realizado el quiebre, lo que volvió lento el retorno de los oficiales a las costas de Masachapa.
En la embarcación la Policía encontró dos recipientes para combustibles, aparatos de comunicación, alimentos consistentes en ración fría, y dos motores fuera de borda, los que se presume serían utilizados como repuesto.
En el transcurso del día de ayer las autoridades de la Policía Nacional junto al fiscal territorial determinaron trasladar a los detenidos a la Dirección de Auxilio Judicial, así como el cargamento incautado.
El vocero policial recordó que el caso deberá ser ventilado por un tribunal de Distrito, debido a que la jurisdicción a la que corresponde remitir el caso es San Rafael del Sur, donde no hay juez competente para conocer del caso.
En esa localidad únicamente hay Juzgados Locales y debido al tipo del delito, la causa debe ventilarse en un Juzgado de Distrito.
Las autoridades policiales estiman que los 1,857 tacos de cocaína representan una incautación de cerca de las dos toneladas, como afirmaron desde un inicio la noche del martes, pues hay tacos que pesaron un kilo, otros un poco más.