El abogado José Antonio Espinoza Monterrey fue sentenciado a 25 años de cárcel por el asesinato de Silvio Uriel Hernández Rivas. También deberá cumplir un año de prisión porque no tenía documentos del arma con que mató a su vecino, según determinó el Juez Octavo Distrito de lo Penal de Juicio, Octavio Rothschuh.
Ambas condenas deberán ser cumplidas de forma simultánea, por lo que el abogado Espinoza saldrá en libertad hasta el domingo 18 de abril del año 2032.
El crimen por el cual Espinoza fue procesado ocurrió el pasado viernes 8 de diciembre del año 2006, a las 8:00 a.m., en la comarca Las Jagüitas, donde habitaba el acusado.
La víctima, tres de sus hijos y su esposa, Francisca Magdalena Martínez, pasaron frente a la casa de Espinoza con un carretón en el que transportaban barriles llenos de agua, por lo que hicieron un charco de agua.
La esposa de Espinoza, Martha Avilés Urbina, se molestó por el charco y le reclamó a Martínez, iniciando así una discusión que se extendió a los maridos de ambas mujeres y culminó cuando Espinoza Monterrey le propinó un balazo en la pierna izquierda a Hernández Rivas.
Según un dictamen forense, el proyectil dañó un hueso de la pierna de Hernández, cuyas astillas cortaron venas importantes y le provocó la muerte por hemorragia, horas después en un hospital de Managua.
LOS AGRAVANTES
Entre los agravantes que se le atribuyeron a Espinoza por el crimen, resalta la de mayor ilustración, porque como conocedor de la ley debió ser más cuidadoso al actuar.
También incidió en la condena que el crimen ocurriera en presencia de tres niños menores de edad, hijos de la víctima, quienes ahora sufren de lesión síquica grave.
Al abogado también lo afectó que la Fiscalía y el abogado acusador particular, Francisco Argüello, presentaron al juez una serie de antecedentes delictivos del acusado, que van desde el delito de violación de domicilio, hasta lesiones y estafa.
DE HOMICIDIO A ASESINATO
Inicialmente Espinoza Monterrey fue acusado por el delito de homicidio, pero el juez Rothschuh finalmente calificó el hecho como asesinato y argumentó que el acusado actuó con alevosía, al estar en ventaja con una arma de fuego.
Familiares de Hernández Rivas, entre ellos su viuda, se mostraron satisfechos con la condena, aunque comentaron que el juez fue “considerado” con el procesado. “Al menos no está libre para seguir haciendo daño”, dijo Francisca Martínez.