En Matagalpa, la quebrada San Pedro de Susumá está seca por la deforestación en la zona que, además, es parte del anillo protector de la Reserva Natural del Cerro Apante. /LA PRENSA/E. MARTINEZ
El Norte pierde sus bosques
Luis Eduardo MartínezPRIMERA ENTREGA
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Con ellos desaparecen los ríos y el clima sufre drásticos cambios

Silvia González Siles y

A Jinotega, conocida como la Ciudad de Las Brumas, ya sólo le queda la fama de tener un clima fresco y neblina sobre las montañas, porque la deforestación y las quemas agrícolas han calentado ese departamento.

Hace pocos años Jinotega todavía tenía temperaturas de 12 grados centígrados, en las áreas donde su altura es de 1,200 ó 1,500 metros sobre el nivel del mar como la comunidad de Los Papales. Ahora éstas oscilan entre 28 y 32 grados.

Nahum Estrada, miembro de la comisión municipal ambiental de Jinotega, afirma que los problemas ambientales que más afectan al departamento son la tala de árboles y los incendios forestales originados por la quema de parcelas agrícolas.

El clima cambió porque donde antes había bosques hoy se observan cultivos extensos de granos básicos o café.

Jerónima Rivera, originaria de la comunidad Las Mesitas, es una de decenas de mujeres que bajan todos los días a la ciudad de Jinotega en busca de agua, por lo que caminan más de siete kilómetros a pie.

Pedro González, un pequeño agricultor, asegura que ya sólo puede sembrar una manzana de maíz o de otro cultivo básico durante el invierno porque la poca agua que consigue su familia sólo alcanza para el autoconsumo.

La contaminación de las aguas, por residuos de agroquímicos y la sedimentación causada por los desechos de los beneficios de café, es otro problema ambiental en Jinotega.

Juan Carlos Valdivia, funcionario del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), dijo que la invasión de familias precaristas en los bosques de la zona núcleo de la reserva Bosawas, ha extendido la frontera agrícola con consecuencias negativas para los climas de Jinotega y Matagalpa.

Valdivia sugiere aplicar las leyes con rigor porque, según afirma, las autoridades han tenido pruebas en sus manos de los negocios que han hecho algunas personas con las tierras de Bosawas, sin que hayan hecho nada hasta hoy.

Nahum Estrada propone elaborar un plan ambiental y buscar recursos para que los productores instalen beneficios de café ecológicos .

ESTÁN SECANDO SÉBACO

Los problemas ambientales en Matagalpa están más vinculados a las actividades productivas, por lo que el Plan Estratégico de Desarrollo (PED) identifica el colapso de los recursos acuíferos como una de las principales amenazas en el departamento.

El PED destaca la inexistencia de un plan de ordenamiento forestal y territorial.

“Por las características del territorio, las situaciones que atentan contra el medio ambiente son distintas en cada municipio”, explica Gladys Palacios, miembro de la Comisión Ambiental del Comité de Desarrollo del Departamento de Matagalpa (Cddmat).

El PED divide el territorio en tres zonas: Agroforestal, que comprende a los municipios de Matagalpa, San Dionisio, San Ramón, El Tuma-La Dalia, Rancho Grande y Waslala; Agroganadera que incluye a los municipios de Esquipulas, Muy Muy, Matiguás y Río Blanco y Trópico Seco, que abarca a los territorios de Sébaco, Darío y Terrabona.

En la zona Agroforestal, especialmente áreas cafetaleras, la contaminación de las cuencas hidrográficas por el derrame de aguas mieles del café es uno de los problemas graves, indicó Palacios.

También destacó el despale en la zona agroganadera, para extender las áreas de pastos, que ha ocasionado escasez de agua en cabeceras municipales como la de San Dionisio.

En el Trópico Seco el problema es la explotación del manto acuífero del Valle de Sébaco regar las plantaciones arroceras.

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