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Don Jaime Morales Carazo: ¿manda o no manda?
León Núñez
El autor es abogado y escritor.

A raíz de una declaración del doctor Sergio Ramírez Mercado de que don Jaime Morales Carazo no manda absolutamente nada, en la peña El Bejuco se conversó sobre este tema. Fue uno de los puntos de agenda de la reunión extraordinaria de la peña celebrada en Managua el jueves 18 de abril corriente.

Hay que tener en cuenta que don Jaime manda en la medida del número e importancia de las funciones que le delegue el Presidente de la República. Si la delegación de funciones se hace únicamente para que don Jaime figure, entonces no manda nada. Pero si la delegación de funciones se hace para cubrir espacios de poder, en este caso, podría pensarse en la posibilidad de que don Jaime sea un hombre que manda, aunque dada la secretividad con que actúa este gobierno no se podría llegar a saber si manda mucho, poco, muy poco o poquito.

La verdad es que yo me opuse al principio a que se debatiera este punto de agenda porque, en mi opinión, carecía de interés nacional. Sin embargo, uno de los asistentes expresó que tal debate podría tener importancia desde el punto de vista psicológico para conocer mejor el fenómeno del narcisismo político en nuestro país. Acepté al final que se discutiera el tema porque creí que conociendo mejor este tipo de narcisismo podríamos profundizar en el estudio del síndrome del figureo.

El primero en exponer sus reflexiones fue el secretario de la peña. Dijo que don Sergio Ramírez estaba equivocado; que a él le constaba que don Jaime era un hombre que mandaba, y que mandaba mucho, hasta tal punto que le estaba disputando a doña Rosario Murillo el segundo lugar; la segunda posición de mando.

El secretario de El Bejuco, agregó, que en esa disputa apostaría a favor de don Jaime, no obstante el porcentaje de poder (50 por ciento) que actualmente ejerce doña Rosario. Y que aunque reconoce que doña Rosario ya le ganó al vicepresidente el primer round cuando don Jaime cuestionó el estilo con que la señora Murillo dirigía la campaña electoral —nos dijeron en El Bejuco que don Jaime había dicho que con esoterismos, coloroterapias, hechizos y demás clases de brujerías no se ganaban elecciones— el secretario de la peña repitió que apostaba por el vicepresidente porque don Jaime es un boxeador político con un juego de piernas fuera de serie, vivo, astuto, enigmático, ambiguo, no definido, nada claro, ...que tiene el pragmatismo insondable de la “retranca” gallega de que nos habla el historiador inglés Paul Preston, retranca que con fórmula aplicable a este caso podría enunciarse conforme una combinación de metáfora y lógica simbólica de la siguiente manera: “Si alguien que conociera bien a Morales Carazo se topara con él en una escalera nunca se atrevería a afirmar con seguridad si don Jaime está subiendo o está bajando”.

No había terminado el secretario de la peña de exponer la teoría de la competencia política narcisista en la lucha por el poder, cuando fue interrumpido por el presidente de El Bejuco, quien manifestó que esta teoría iba a ser discutida en otra reunión

El presidente de la peña, que cuenta con el respaldo de haber sido un excelente crítico de cine y teatro, empezó diciendo que compartía la opinión del doctor Ramírez Mercado de que el vicepresidente no manda nada, y que tenía la impresión de que si don Jaime hubiera estudiado arte dramático hubiera sido el mejor alumno de Elia Kazan en Nueva York o de Sir Lawrence Olivier en Londres porque las actuaciones de Morales Carazo en las reuniones en las que participaba eran de una extraordinaria genialidad interpretativa, superior todavía a la del propio Sir Lawrence cuando en sus mejores momentos caracterizaba teatralmente a personajes conocidos de las obras de Shakespeare.

Agregó el presidente de El Bejuco, que no debe ser fácil para don Jaime, desde el punto de vista teatral, andar aparentando ser un hombre que manda, sobre todo cuando él sabe que sus interlocutores saben que no manda. A este respecto se comenta en la peña que cuando don Jaime asiste a una reunión, a la salida, los comentarios de los asistentes son risibles y burlescos del poder político que en este país ejerce el vicepresidente.

El presidente de la peña, en apoyo a su opinión, nos contó que preguntó en Managua, en forma individual, a siete altos funcionarios del gobierno de don Daniel si don Jaime mandaba, y el resultado fue que ninguno contestó. Ante tal pregunta se limitaron a echarse unas enormes carcajadas, lo cual es muy significativo.

No hay duda, finalizó diciendo el presidente de la peña, que don Jaime Morales Carazo no manda nada, absolutamente nada, es decir, que no manda ni mucho, ni poco, ni muy poco, ni siquiera poquito, y que por las apariencias de mando que suele escenificar en el teatro político nacional, la peña El Bejuco, por votación mayoritaria, decidió otorgarle el título de Zar del figureo nicaragüense.

De los treinta miembros de la peña, 25 votaron a favor de la tesis del presidente de El Bejuco y 4 lo hicieron a favor de la opinión del secretario. Hubo una abstención: la mía. Todavía no tengo información suficiente para pronunciarme sobre si don Jaime Morales Carazo manda o no manda.

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