Algunos maestros aún utilizan el castigo corporal para imponer disciplina en sus aulas de clase.
Esto se desprende de un informe de fiscalización realizado por la Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos (PDDH) en 69 escuelas urbanas y rurales del nivel primario en el país.
La PDDH con la colaboración de Save The Children Noruega y Canadá ejecutó la fiscalización, la cual revela que el castigo físico y humillante continúa siendo una práctica en algunas escuelas.
La Procuradora Especial de la Niñez, Norma Moreno destacó que en más del 89 por ciento de las escuelas fiscalizadas, “el personal docente continúa aplicando métodos lesivos para la integridad física y psicológica de la niñez y la adolescencia de educación primaria”.
Dijo que hay castigos extremos que la misma familia legitima, como fue el caso de una niña lesionada por su maestra, quien se excedió en el castigo, pero la madre lo vio como una forma de contribuir a la formación de su hija.
“El tema del castigo físico y humillante es un tema que realmente trastoca una cultura individual y colectiva, que ha sido históricamente aplicada”, refirió Moreno.
En la fiscalización realizada el año pasado, la PDDH abordó a grupos focales tanto de niños como de docentes y directores.
DIVERSAS FORMAS DE CASTIGO
En estos grupos los estudiantes expresaron que las formas de castigo son diversas. Entre los castigos utilizados por los educadores según los niños, sobresale el castigo corporal como método disciplinario.
“Algunas experiencias en las salas de clases son: golpes con reglas en las nalgas, brazos, manos, piernas, la espalda o en la palma de las manos. Les halan las orejas, los ponen arrodillados frente al pizarrón, los paran en un rincón, les pegan con la paleta del pupitre, los ponen como “floreros” junto a la pizarra, cargando una silla en la cabeza o los chorejean”, indica el informe.
No obstante, los maestros y directores abordados no reconocieron el castigo corporal como método disciplinario en las aulas de clases.
Entre las justificaciones que dieron para no utilizar el castigo físico fue que está prohibido por la institución o señalan la existencia del Código de la Niñez o que no se debe maltratar al niño.
Hay otros casos usados por ciertos maestros, de acuerdo a las afirmaciones de los estudiantes, que aunque no dejan huellas indirectamente pueden causar algún daño, como por ejemplo dejarlos sin receso puede implicar que tengan necesidad de ir al baño, tomar agua, o recrearse.