La decisión de Estados Unidos de no recomendar más a sus ciudadanos adoptar niños guatemaltecos y el anuncio de que cada trámite será revisado cuidadosamente ha causado temor entre los estadounidenses que ya iniciaron su proceso de adopción.
“Estuvimos muy preocupados de que pudiera interrumpirse el trámite; ahora nuestra preocupación es que ya no podamos volver a adoptar desde Guatemala”, dijo a la AP la estadounidense April Sweeney, quien recientemente viajó a Atlanta con su hija.
Sweeney aceptó hablar con la AP sólo porque su trámite había concluido exitosamente. Otras personas cuyos expedientes están aún en proceso se niegan rotundamente a hablar con la prensa o, cuando lo hacen, hablan bajo condición de anonimato.
“Estamos a un mes de completar la adopción y espero que podamos recoger nuestros bebés (de 3 y 4 meses) en mayo. Adoptamos dos por temor a que se pudiera cerrar (Guatemala como fuente de adopciones)... Si mi esposa supiera que estoy hablando con ustedes le daría un ataque porque esto puede perjudicar nuestro expediente”, dijo un estadounidense que sólo quiso identificarse como Tom, del área de Chicago.
Con 4,135 niños enviados a Estados Unidos en el 2006, Guatemala desplazó a Rusia como segundo proveedor de menores adoptados hacia ese país. China ocupa, con 6,493 trámites completados en ese año, el primer puesto en niños adoptados por estadounidenses. Sin embargo, mientras en Guatemala la cantidad de niños enviados a Estados Unidos ronda uno por cada cien nacidos vivos, en China el porcentaje es inferior al 0.05 por ciento.
El flujo podría detenerse súbitamente cuando Estados Unidos pase a formar parte de la convención de La Haya, que regula las adopciones entre países, si Guatemala no toma los pasos necesarios para cumplir con ese acuerdo.
Guatemala es miembro de la convención, pero hasta ahora no ha creado las instituciones y leyes necesarias para cumplir con lo que estipula ese convenio.
En su recomendación a padres que quieren adoptar de Guatemala, el Departamento de Estado de Estados Unidos aseguró que “el Gobierno de Estados Unidos está preocupado porque el consentimiento de las madres biológicas (para dar los niños en adopción) puede haber sido obtenido mediante amenazas o pago”.
A finales del 2006 se registraron disturbios en que comunidades rurales del sur del país golpearon y aplicaron castigos como azotes o rapar a las mujeres a quienes acusaban de vender a sus hijos.
“Entendemos que hubo casos en que la comunidad decía que los niños habían sido robados, es decir, la madre accedía a dar el niño en adopción a cambio de dinero pero el padre o los abuelos o la comunidad no estaban de acuerdo”, comentó una fuente consular de la Embajada estadounidense.
Un documento emitido en marzo por el Departamento de Estado de Estados Unidos indica que en la mayoría de los casos, el incentivo económico y no el bienestar de los niños es el principal motor de las adopciones.
Después de todo, es un negocio muy lucrativo. Al terminar el trámite, el adoptante habrá pagado hasta 30,000 dólares, de los que unos 19,000 representan lo que se conoce como “cuota local”, usada para pagar la manutención del niño, costos de abogados y otros gastos.
“Guatemala está haciendo esfuerzos para crear la regulación específica para que ningún país se vea en necesidad de hacer este tipo de advertencias”, dijo a la AP la directora de la procuraduría de la niñez Josefina Arellano.
Durante el 2006 la Procuraduría General de la Nación, a la que pertenece la oficina dirigida por Josefina Arellano, Procuradora de la Niñez, introdujo 72 denuncias contra notarios y médicos por presentar documentos falsos y alterar certificados para hacer parecer que las madres fuesen mayores de edad o solteras, lo que facilita el trámite.
Sin embargo, el aviso del departamento de estado no parece haber hecho mella en el ánimo de adoptar de los estadounidenses que quieren un niño guatemalteco.