GINEBRA.- Los combates que a pesar de la tregua prosiguen en Somalia entre las fuerzas gubernamentales, apoyadas por tropas de Etiopía, y grupos insurgentes, más el pronóstico de próximas inundaciones y el aumento de casos de diarrea y cólera, hacen temer a la ONU una nueva "catástrofe" humanitaria en ese país.
Así lo señaló hoy el coordinador de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas en Somalia, Eric Laroche, quien explicó que, para agravar la situación, las organizaciones de ayuda no tienen acceso a unos 100.000 desplazados que han huido de Mogadiscio y se encuentran en los alrededores de esa capital.
Se calcula que, en total, unas 218 mil personas se marcharon de Mogadiscio sólo entre los pasados 1 de febrero y 13 de abril, mientras que muchas otras no cuentan con los medios para abandonar la ciudad y se desplazan dentro de ella.
Laroche sostuvo que el personal de socorro no tiene ninguna presencia en la capital ni sus alrededores a causa de los enfrentamientos, que han continuado pese a la tregua declarada el 3 de abril.
MILES DE HERIDOS
Según estimaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), los dos hospitales principales de Mogadiscio recibieron mil heridos de guerra en los primeros tres meses del año.
El representante de la ONU sostuvo que gran parte de las dificultades para el ingreso y desplazamiento de los trabajadores humanitarios tiene que ver con las restricciones que les imponen las fuerzas etíopes.
Esas últimas están presentes en el país desde finales de 2006, cuando entraron en apoyo del Gobierno transitorio para expulsar a la guerrilla de los Tribunales Islámicos, que se había hecho con el control de la capital.
Laroche denunció también la intimidación que sufren las organizaciones humanitarias en Somalia y precisó que la última vez que un avión de la ONU aterrizó en el aeropuerto de Mogadiscio se recibió la advertencia de que en la siguiente ocasión sería abatido, aunque no se ha identificado la autoría de tal amenaza.
INUNDACIONES
Por otra parte, señaló que las previsiones apuntan a que la próxima temporada de lluvias tendrá una intensidad de normal a elevada, por lo que se pronostican inundaciones que afectarían a las comunidades damnificadas por el mismo fenómeno el año pasado.
El responsable humanitario de la ONU para Somalia recordó que el país africano no sólo sufrió en 2006 "tres periodos de graves combates y una sequía sin precedentes", sino también inundaciones posteriores que provocaron un dramático aumento de casos de cólera y diarrea.
Cifró en 414 el número de personas que han fallecido a causa de ambas enfermedades infecciosas en el último año.
Ante este conjunto de factores, la ONU recientemente revisó al alza su petición de fondos para Somalia en 2007, que pasó de 237 a 262 millones de dólares, de los que se ha cubierto un 34 por ciento.
A la misma fecha del año pasado, se había recibido ya el 50 por ciento de los fondos necesarios, recordó Laroche.