Luego que el abogado José Antonio Espinoza Monterrey fue declarado culpable por el delito de asesinato, la Fiscalía pidió la pena máxima de 30 años de cárcel para el acusado, quien fue procesado por la muerte de Silvio Uriel Hernández Rivas, de 41 años.
El crimen ocurrió en la comarca Las Jagüitas el pasado viernes 8 de diciembre, a las 8:00 a.m., después que las esposas de ambos discutieron debido a un charco de agua que la víctima provocara frente a la vivienda de Espinoza Monterrey.
PROGRAMAN LECTURA DE SENTENCIA
El juez Octavo Distrito de lo Penal de Juicio, Octavio Rothschuh, programó la lectura de la sentencia para el próximo lunes 23 de abril, a las 3:00 p.m.
La Fiscalía pidió además en contra del acusado la pena de 12 meses de cárcel, porque el arma que utilizó para segar la vida de la víctima no estaba registrada en la Policía Nacional.
El testimonio de tres hijos menores del fallecido, quienes presenciaron el asesinato de su padre, conmovió al jurado y fue clave en el veredicto que dictaron en contra de Espinoza Monterrey.
AGRAVANTE DE MAYOR ILUSTRACIÓN
Entre las agravantes del asesinato que presentó la Fiscalía está la de mayor ilustración, puesto que el abogado conocía mejor las leyes que la víctima. También la de superioridad, porque el acusado utilizó una pistola mientras la víctima lo iba a agredir con un palo.
Igualmente la fiscal Fabiola Mendoza mencionó que Espinoza Monterrey ha sido acusado en otras seis ocasiones por los delitos de estafa, lesiones y violación de domicilio, enfatizando en la mala conducta del acusado.
El abogado defensor de Espinoza Monterrey, licenciado Noel Alonso, explicó en el juicio que su defendido jamás quiso matar a la víctima, sino que actuó en legítima defensa propia. Alegó que la víctima iba a agredir a Espinoza Monterrey con un palo y pidió la pena mínima para su representado, que es de 15 años.
Uno de los alegatos de la defensa fue que Espinoza Monterrey no disparó con la intención de matar a la víctima, sino solamente repeler una agresión.
Explicó que la única bala que impactó a la víctima, según un dictamen de Medicina Legal, dañó un hueso, cuyas astillas rompieron una vena importante y Hernández Rivas murió por desangramiento.
“Si mi defendido hubiese querido matar a la víctima, le habría disparado en el pecho”, dijo el doctor Alonso antes que su defendido fuese hallado culpable.
ACUSADO LLORA
El abogado Espinoza Monterrey contuvo las lágrimas al salir del juzgado y despedirse de su esposa, aunque tenía húmedos los ojos.
Fue esposado por la Policía y trasladado a la cárcel La Modelo, del Sistema Penitenciario Nacional en Tipitapa. Durante la mayor parte del proceso gozó de libertad condicionada.
El proceso en contra de Espinoza Monterrey sufrió retrasos, especialmente porque el acusado fue lesionado por un grupo de familiares y amigos de la víctima, el pasado 4 de abril, cuando estaba programado que iniciara el juicio.
Francisca Magdalena Martínez, viuda de Hernández Rivas, se mostró satisfecha con el veredicto. “Él siempre se burlaba de la justicia y por eso tenía miedo que lo dejaran libre”, sostuvo la mujer, refiriéndose a Espinoza Monterrey.
Según Martínez, la esposa de Espinoza Monterrey, identificada como Martha Isabel Avilés, también tiene un juicio pendiente por el delito de amenazas de muerte, ya que supuestamente intimidó a un testigo del hecho.