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En Letra Pequeña
Fabián Medina

Quiebre narco

Miren cuánto esfuerzo ha puesto la Policía para quebrar la delegación del cártel de Sinaloa en Nicaragua. Cuánto orgullo muestran cuando anuncian las capturas, presentan la pista, la maquinaria incautada, las armas… ¿Cuántos agentes pudieron morir en ello? Vean también cuánta tinta le hemos dedicado a la hazaña. Son buenas noticias. Lo triste de todo esto es que al final aparecerá por ahí un juez suplente que nadie conoce y sin el menor asco liberará a todo mundo y ordenará la devolución de lo incautado. ¿Qué dirá para justificar tal barbaridad? Ya se los adelanto: que no vio ninguna prueba o que la Fiscalía no logró relacionarlos con la droga, aunque los tipos tengan tatuado en la frente “Somos narcos ¿y qué?”.

Juez y parte

¿Cómo puede funcionar la justicia en un país donde la abogada defensora de unos narcos es juez suplente en el mismo juzgado donde se llevará el juicio? En otras palabras: los narcos, estratégicamente, bien pudieron haber nombrado a otro abogado y esta juez pudo llevar el juicio. ¿Cuál creen ustedes que sería su veredicto?

Miedo

Un día de éstos llamó a la Redacción de LA PRENSA un funcionario de gobierno, casi llorando, para pedir a un periodista que se pusiera la mano en el corazón, que tenía tres hijos que mantener y que por favor no publicara las declaraciones que él como jefe de una institución había dado. Que era verdad lo que dijo, que no era información secreta, pero que un superior lo había llamado para decirle que por el simple hecho de haber hablado podía ser despedido. Hay miedo. ¿Qué gobierno es este que persigue como delito lo que debería ser una obligación?

Plantas venezolanas

¡Ay Dios mío! He escuchado a funcionarios sandinistas decir que no cumplieron el trámite que exige la ley para comprar algo tan costoso como una planta eléctrica, porque “lo importante era resolver”. Vamos, si sólo cuando no se va a resolver algo es que se van a usar las leyes, qué sentido tiene tener una Asamblea para hacer leyes. Entienda presidente Ortega, ministro Rappaccioli o Ernesto Martínez Tiffer, las plantas venezolanas puede que sean una ganga, puede que sean muy importantes, pero en tanto ustedes sean funcionarios, y en tanto lo que estén comprometiendo sea nuestro dinero, tienen que dar todas las explicaciones del caso. Y cumplir las leyes que para eso se hicieron.

Mundo oculto

A estas alturas ya ni siquiera recordamos la primera explicación que se dio para no usar la Casa Mamón como Casa Presidencial. ¿Era para ahorrar costos? ¿Que era más barato el Olof Palme? ¿Se acuerdan? Ahora ni sentido tiene dar explicaciones porque todos sabemos que las razones tienen que ver más bien con el mundo del esoterismo: una primera dama muy poderosa y un presidente muy dócil la condenaron porque los espiritistas que los asesoran dicen que en ella hay “mala vibra”. ¡En qué manos estamos!

Mea culpa

Pero la culpa no sólo es de Ortega. Nosotros también somos culpables. Para que haya abusador tiene que haber alguien que se deje abusar. Y hasta ahora poco hemos hecho para detener el gol que nos metieron en nombre de las fuerzas del más allá.

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