Wilfredo Marín y Claudio Martínez, de 7 y 15 años respectivamente, recibieron una nueva oportunidad de vivir esta semana.
Desde hace años sufrían de insuficiencia renal crónica que poco a poco acababa con sus vidas, pero un trasplante de riñón realizado en el Hospital La Mascota, a manos de médicos nicaragüenses y costarricenses, hizo que la suerte les volviera a sonreír.
Marín es originario de Camoapa, municipio de Boaco, y el riñón donado lo recibió de su mamá Miriam Solano, de 27 años.
“Hace tres años le detectamos la enfermedad, tenía dificultades para orinar y se inflamaba todo, era doloroso para nosotros verlo así, gracias a Dios que todo salió bien y creemos que ya no habrá problemas”, dijo la abuela del niño, María Duarte.
La insuficiencia renal crónica es una falla irreversible de la unidad estructural del riñón que provoca la retención de sustancias como la creatinina.
Entre sus síntomas están la hipertensión arterial, disminución o ausencia de la orina, vómitos, diarrea, picazón de la piel y arritmia cardíaca.
Sus causas son diversas, pero entre éstas destacan las infecciones urinarias, los cálculos o piedras en los riñones y las enfermedades hereditarias como la nefropatía diabética.
DESEOS DE MADRE
Cristina Mairena, de 49 años, es la madre de Claudio Martínez, de 15 años. Con una leve sonrisa dibujada en su moreno rostro y con sus ojos húmedos de la emoción, dijo con voz lenta: “Mi hijo volverá a ser el mismo de antes”.
Según la señora, Claudio era un muchacho divertido, le gustaba ir a clases —cursaba el segundo año de secundaria— y compartir con sus amigos de Rosita, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
Cualquier cirugía de trasplante de riñón en el extranjero cuesta entre los 20 y 25 mil dólares, pero en La Mascota son gratis, gracias a la ayuda de la Asociación del Bambino Nefrótico de Italia y la Asociación de Niños Nefróticos de Nicaragua.
La doctora Mabel Sandoval, jefa de Nefrología, informó que tantos los niños que recibieron un nuevo órgano como los donantes están en perfectas condiciones de salud.
Los pacientes permanecerán al menos un mes en el hospital, excepto los donantes.
Una vez fuera del hospital, a través de las asociaciones amigas, les garantizarán el tratamiento médico para evitar el rechazo del nuevo órgano.
El tratamiento tiene un costo mensual de entre 600 y 800 dólares.
“Estamos contentos porque están bien, creemos que ya no habrá peligro”, indicó la doctora Sandoval.
El programa de trasplante de riñones en niños inició en Nicaragua en el año 2005. Desde esa fecha, junto a Wilfredo y Claudio, son doce los niños beneficiados con un trasplante.
La doctora Mabel Sandoval aseguró que en el hospital hay 13 niños que están en tratamiento de diálisis, los cuales necesitan donantes para hacer posible la operación de trasplante de riñón.
Mientras que otros 87 niños presentan insuficiencia renal crónica no terminal.