Las autoridades guatemaltecas anunciaron que unos 34,000 agentes apoyarán en tareas de seguridad en las elecciones generales del 9 de septiembre, mientras que los dirigentes de los principales partidos políticos están preocupados por posibles atentados dirigidos por el crimen organizado.
“Las amenazas y las intimidaciones son cosa de todos los días. Uno de nuestros candidatos en Jutiapa quería renunciar porque lo amenazaron. Le dijeron que si lo volvían a ver lo iban a matar”, dijo a la AP el candidato presidencial del Partido Patriota, Otto Pérez Molina.
En tanto que el secretario privado de Álvaro Colom, candidato presidencial del Unidad Nacional de la Esperanza, José Carlos Marroquín, aseguró que su partido ha tenido que depurar sus filas en los departamentos de Jalapa, Jutiapa, Zacapa, Petén y Alta Verapaz (en el Este y Norte del país) pues “detectamos que estaban infiltradas por el crimen organizado y el narcotráfico”.
El propio Marroquín sufrió un atentado en noviembre, y en abril del 2006 el diputado de la UNE, Mario Pivaral, fue asesinado frente a la sede de su partido en un hecho que la UNE atribuye a miembros del crimen organizado.